Arqueología del Estado de México
El Cráneo de Tepexpan es asunto de estudio y reflexión. La revista Arqueología Mexicana, Edición Especial 35, de junio del 2010 trae una serie de fotografías que separa las etapas de desarrollo de la entidad. Proviene de años del 30 mil al 2,500 a.C., hace aparecer la parte lateral de una cabeza al que llama: Cráneo Chimalhuacán, de persona que vivió más o menos alrededor de hace 30,000 a.C., —es decir— 40 años después de la edición del libro del profesor Mosquito, los estudios se han acelerado, y con instrumentos y técnicas precisas, se han encontrado restos fósiles que hablan de certera manera de presencia del hombre y la mujer en el Valle de México.
Ese ‘ombligo’ del país que tiene tesoros de culturas increíbles a nuestros ojos. A esta etapa le llaman los estudiosos del siglo XXI en la revista especializada: Etapa Lítica y comprende diversos momentos, paisajes y restos encontrados: ahora reconocemos, por ejemplo: Campamento de cazadores recolectores, ubicado en la comunidad de Tlapacoya, para los años 22000 a.C., lo que es prueba de que la presencia humana era una constante —en lo que es un hervidero de gente, la cual proviene de fuera del Valle y se ha aposentado en las últimas décadas, para convertir el núcleo geográfico de la República Mexicana en el lugar más poblado del país—. En este año de 2026, se puede visitar el Museo de Tepexpan, en el sitio donde se mantuvo la idea de ser el lugar donde apareció los restos óseos de cabeza a más antigua encontrada en el estado de México: Cráneo Tepexpan, cuya antigüedad es, según los estudios de hace diez mil años a 50 d.C.
Alrededor del mismo se tejieron todo tipo de leyendas y para el gusto popular, fue orgullo de los mexiquenses en aquellas décadas del siglo XX porque hablaba de la importancia en América de tiempos pretéritos en la nación. Vemos que el Cráneo Chimalhuacán tiene muchos más años en la historia. Otra cabeza, sólo la parte de la nuca, aparece datada con fecha de 7900 a.C., y comprueba la importancia que se haya en la zona de municipios que van al oriente de la Ciudad de México. El tipo de tierra y zonas lacustres comprueban los caminos del hombre para alcanzar la civilización. En la Etapa Lítica, aparece la imagen pintada de un enorme mamut, se dice que en Santa Isabel Ixtapan, se hacía la caza del mismo ello hacia los 10 mil años a.C., hoy pasamos por los municipios de Los Reyes, Chimalhuacán, San Vicente Chicoloapan quizá más al nororiente Ixtapaluca, hacia el estado de Puebla. Una extensa región del Valle de México que también puede comprender Nezahualcóyotl y Chalco. Prueba de ello, es el Cráneo San Vicente Chicoloapan, de hace 3,500 a.C. El encuentro con restos fósiles es tesoro vivo invaluable para arqueólogos, antropólogos e historiadores, es un retrato en su sola presencia del Aleph a que aludo: a través de restos humanos o animales y fauna, es posible elaborar el desarrollo de una cultura que nos es desconocida hasta el momento.
Diferente es pasar en algún transporte por lo que es la zona más contaminada del Valle de México. Comprender riqueza que en el pasado representó desde el Lago de Texcoco y a otros puntos cardinales. Restos parecen ser una guía de como fue el sendero por donde los primeros hombres poblaron espacios que son motivo de preocupación por sobrepoblación de la región. Nombres, en esta Etapa se lee: Punta de proyectil tipo Lerma / Santa Isabel Ixtapan, 9500-7000 a.C. Restos fósiles, cerámica, piedras de uso para hacer armas que le permitieran al cazador, ser más eficaz en la muerte de mastodontes cuya presencia aterrorizaba de sólo verlos, Tesoro lo es, el descubrir escarbando la tierra otra pequeña pieza llena del polvo de los tiempos: Punta de proyectil, Tlapacoya, 7000 a 2500 a.C. En los trabajos que tuve dentro de la Dirección de Patrimonio Cultural como Coordinador General de Cronistas Municipales de diciembre de1985 a septiembre de1987; después en el Instituto Mexiquense de Cultura como director de Patrimonio Cultural de octubre de 1987 a 1990, y más adelante como director de Servicio Culturales de marzo de 1993 a febrero de 1998; y recientemente en la Secretaría de Cultura y Turismo del Gobierno del Estado de México como coordinador de Proyectos Especiales de octubre de 2017 a mayo de 2019; en esas experiencias laborales al visitar el oriente de la entidad sabía que estaba pasando por un lugar mágico. Las giras que realizaba con mis compañeros me hicieron amar el lugar donde he nacido.
Por ello al revisar la revista sobre la entidad voy siguiendo el hilo de la ciencia, que dice cómo es que surgió la vida animal, humana y la fauna con lo que en un tiempo fue la región más transparente, apenas escrita en bellas palabras y géneros literarios, por nuestro sabio Alfonso Reyes. Visión de Anáhuac, es la mayor lección de un literato que hace ver cómo la literatura puede crear una crónica tan transparente y bella sobre lo que es el Valle de México. La obra de Reyes es lo que los paisajes del pintor José María Velasco, de Temascalcingo, ha sido en las artes visuales que podemos apreciar en sus cuadros expuestos en el Museo Nacional de Arte en Ciudad de México.
El estudio de la cronología hispánica del Estado de México va de la mano con las enseñanzas que en la década de los setenta daba don Poncho Sánchez García en la Preparatoria Adolfo López Mateos. Cita las dos páginas las siguientes Etapas: Lítica 30,000 al 2,500 a.C.; Preclásico 2500 a.C. a 200 d.C., Clásico 200 a 700 d.C.; Epiclásico / Posclásico Temprano 700-1200 d.C.; Postclásico tardío 1200 a 1521 d.C. Estos son los resultados de más de un siglo de estudios por donde han aparecido decenas de investigadores de altas cualidades en las diferentes áreas del conocimiento humano. Al pensar en ellos, es que viene a revivir la tarea respetuosa de tratar de comprender el desarrollo del hombre y la mujer en su totalidad. Y no actuar como sucede por desgracia en el mundo moderno, en el que a pesar de haber recibido una lección lúgubre de lo que lleva a dividir a las personas o ideologías en situaciones de caos y enfrentamiento, sólo llevamos con ello a la crisis de la sociedad en la que vivimos.
Al revisar los resultados de tales etapas en la entidad, comprendemos que algún día otros estudiosos serios y objetivos han de estudiarnos y se preguntarán por qué cometíamos tales errores. Es decir, el desarrollo de la humanidad es uno y el mismo. Saber respetar esto, puede permitirnos saber cuando vamos a un museo como el de Antropología e Historia de la Ciudad de México, que estamos ante una o varias de las culturas más importantes del planeta. Aparición de nombres nos dibujan la geografía estatal, todo el estudio sobre Toluca da el consejo ya expresado al inicio de este texto: nombres de lugares, nombres de reyes y caciques, nombres de territorios, de animales y mastodontes, de plantas y paisajes.
Nombres es lo que da la revista y permite saber que pasa por Tlapacoya, Zohapilco, Tlatilco, Teotihuacan: lugar que se repite varias veces derivado de la importancia que para la entidad y México representa este lugar. Viene después Coacalco, Ocoyoacac, Teotenango, San Miguel Ixtapa, Tenayuca, Huamango, Los Reyes, Huexotla, Texcoco, Acozac, Los Melones, Calixtlahuaca, Apaxco, Chalco, Quauhtitlán y otras provincias tributarias, Malinalco, Santa Cecilia Acatitla, y le podemos aunar muchos más lugares en este año del 2026, donde seguramente hay que hacer aparecer el Cerro del Tolotzin. Multitud de nombres que pertenecen a otros nombres en los municipios donde aparece la maravilla de las culturas prehispánicas que hablan de nombres de lugares precisos, que nos preguntan en qué municipio se encuentran; y resumen de muchas maneras a toda la entidad: desde el sur al norte, del oriente al occidente, donde se han hallado restos fósiles, cerámicas, vasijas de barro, piedras para hacer armas de caza y defensa, idolillos que maravillan por su hechura. Del cráneo de Tepexpan, del que escribe don Poncho, lleva por este viaje de miles de años lo que debemos estudiar y respetar, lo que nos debe hacer humanistas antes que cualquier tipo de secta o tribu.

