+ En Sevilla, España, la preboda de la hija de la diputada morenista Bertha Ahued; Disminuir Deserción Escolar Para Evitar Reclutamiento de Jóvenes
La frase
José Miguel Bejos, es el nombre del nuevo propietario el Atlas de Guadalajara, es amiguis de Enrique Peña Nieto y también de Andy?
¿SERÁ CAMPEÓN?
EL DETALLE: Con seguridad usted recuerda que el ex presidente Andrés Manuel López Obradorodiaba todo lo que tuviera olor ibérico es decir a España. Parece ser que no todos los morenistas odian a España, por lo menos no en el caso de la diputada por Boca del Río, Veracruz, Bertha Ahued Malpica quien se gastó la nada despreciable suma de 7 millones de pesos en la preboda de su hija.
¡Imagínese cómo irá a estar la boda! La pregunta es: ¿De dónde salió el dinero?

Disminuir Deserción Escolar Para Evitar Reclutamiento de Jóvenes
Patricia Vázquez del Mercado, presidenta ejecutiva de Mexicanos Primero, nos alerta sobre la dinámica del crimen organizado y el reclutamiento de jóvenes en México, destacando que uno de los predictores más frecuentes entre los adolescentes reclutados por grupos criminales en México es el desvinculamiento escolar. Por ello, una estrategia urgente es disminuir la deserción escolar, enfoque alineado con la perspectiva de que prevenir las captaciones sistemáticas desde el ámbito educativo no sólo debilita la capacidad operativa del crimen organizado, sino que también contribuye a construir dinámicas comunitarias más seguras y a reducir la violencia a largo plazo
Es así que María González Díaz, antropóloga social por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), analiza que durante la última década, la tasa nacional de criminalidad en México ha aumentado casi un 60 % (Institute for Economics & Peace, 2025), causando profundos daños al tejido social y pérdidas devastadoras para miles de familias. La actividad criminal está organizada, en gran medida, a través de estructuras conocidas como cárteles; sin embargo, a pesar de su relevancia, se conoce poco sobre los efectos de sus dinámicas internas. Sus operaciones son deliberadamente opacas y esta “caja negra” no es accidental, sino estratégicamente planificada: cuanto menos se sepa sobre sus jerarquías, su control territorial y su lógica operativa, más difícil resulta para el Estado y la sociedad debilitar su poder.
A pesar de esto, un creciente cuerpo de investigación empírica y académica ha producido en los últimos años estimaciones cada vez más confiables sobre el tamaño, las características y el comportamiento de los cárteles, así como sobre su importancia económica, social y política. Se calcula que para 2022, México contaba con aproximadamente 150 organizaciones criminales activas, con un estimado de 175,000 miembros, cifra que aumentó en 60,000 durante la última década.
Las estimaciones indican que las organizaciones delictivas reclutan entre 350 y 370 nuevos miembros cada semana, simplemente para evitar el colapso por pérdidas acumuladas, lo que convertiría al crimen organizado en el quinto“empleador” más grande de México, sólo superado por grandes corporaciones como FEMSA, Walmart, Manpower y América Móvil.

Esta incorporación continua de nuevos miembros, conocida como reclutamiento, es uno de los mecanismos centrales que sostienen las operaciones de los cárteles. Lamentablemente, este reclutamiento se dirige de manera desproporcionada hacia individuos social y estructuralmente vulnerables; lo más alarmante, hacia niños y adolescentes.
De hecho, entre 145,000 y 250,000 jóvenes en México están en riesgo de ser reclutados, siendo los de entre 12 y 15 años los más vulnerables. Esto refleja por un lado, que México enfrenta grandes vulnerabilidades estructurales —como pobreza, deserción escolar, acceso limitado a programas sociales de apoyo y un alto grado de normalización de la violencia— y, por el otro, que el crimen organizado se ha beneficiado de esa brecha para desarrollar y perfeccionar una serie de estrategias que utilizan para identificar, moldear y coaccionar a estos adolescentes, ofreciéndoles ingresos, comida, vivienda, y un sentido de pertenencia.
Ahora bien, ¿qué podemos hacer frente a esta problemática? Las proyecciones indican que disminuir la capacidad de reclutamiento de los cárteles tendría efectos significativos tanto en el número de víctimas que generan, como en su tamaño organizacional.
Prevención mediante el compromiso educativo
Existen varias posibles acciones para interrumpir o frenar estas dinámicas de reclutamiento, incluyendo ampliar los beneficios sociales por parte del Estado, fortalecer las intervenciones y el tejido comunitario, y asegurar una aplicación más consistente de la ley. Sin embargo, algo que nos preocupa particularmente es el hecho de que uno de los predictores más frecuentes entre los adolescentes reclutados por grupos criminales en México es el desvinculamiento escolar (Reinserta, 2025).
Por este motivo, consideramos que una de las estrategias que deben implementarse con mayor urgencia es disminuir la deserción escolar. Este enfoque se alinea con la perspectiva de que prevenir las captaciones sistemáticas desde el ámbito educativo no solo debilita la capacidad operativa del crimen organizado, sino que también contribuye a construir dinámicas comunitarias más seguras y a reducir la violencia a largo plazo. Dicho argumento se sustenta en las siguientes consideraciones:
I. La escuela es mucho más que un espacio educativo. Proporciona estructura, supervisión cotidiana y la presencia de adultos de apoyo y confianza. Cuando los adolescentes abandonan la escuela de manera prematura, pierden estos elementos protectores y quedan considerablemente más expuestos a entornos de alto riesgo.
II. Alrededor del 70 % de los jóvenes reclutados provienen de contextos altamente violentos (Reinserta, 2025). Aumentar la cantidad de tiempo que pasan en la escuela, reduce de manera efectiva su contacto con contextos donde el crimen organizado opera abiertamente, limitando tanto su proximidad física a actores involucrados, como su exposición a la normalización de la violencia.
III. Las escuelas desempeñan un papel fundamental en la formación de valores, aspiraciones y sentido de pertenencia. Una de las razones por las cuales muchos menores se integran a grupos criminales es la búsqueda de identidad, reconocimiento y comunidad. Los entornos educativos ofrecen modelos alternativos de logro e identidades no violentas, por lo que urge atenderlos, ¿no le parece a usted, estimado lector?


