Trabajadores del arte
¿Alguien necesita a los artistas?
Si sólo son polvo de estrellas quevedianas
o las luces intermitentes del ruso
Maiakovski –le llamaban– cuando en México
otro tipo de revolución estallaba.
Si eres uno de ellos, cadencia, rabia,
voraz pregunta, belleza suprema, borrasca;
no uses nunca tu arte para denigrar
al pueblo que te aclama, para hacerle
sentir cómo por su sangre corre
sólo la ignorancia.
Si eres superior, no lo necesitas,
si eres necio sabrás evitar una ofensa
I n n e c e s a r i a
que en el Cielo de los justos argonautas
se preguntarán unos a otros
– ¿lograste hacer feliz a una mirada?
Si eres sabio soportarás el suplicio
del hambre sin hurtar del otro la carnada
y contestarás esa pregunta
con el simple sí, – soy artista de una
polis canalla donde el ego triunfa
y para que otro hable, a ti te callan.

