+Amanalco de Becerra, tierra sin ley, sin autoridad y sin paz; La de Yolet Saray Manzanares de la Cruz, una infancia arrebatada

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La frase:

 

La violencia deja marcas, ignorarlas, deja Feminicidios.

 

TRISTE REALIDAD

El silencio que hoy envuelve las calles de Amanalco de Becerra no es de paz, sino de esa asfixia que provoca la indignación.

 

El martes 28 de abril, los pupitres de la Telesecundaria Octavio Paz quedaron vacíos de esperanza, pero las calles se llenaron de un reclamo que las instituciones se niegan a escuchar.

Los globos blancos y las flores que despidieron a Yolet Saray Manzanares De la Cruz, de apenas 13 años, son el testimonio de una infancia arrebatada por la violencia y de un sistema que, una vez más, llegó tarde.

 

La tragedia comenzó el sábado 25 de abril en San Jerónimo Segunda Sección, cuando un sujeto en un Chevy blancosin placasconvirtió un atropellamiento en un rapto violento, llevándose a una niña inconsciente bajo el falso pretexto de auxiliarla.

Lo ocurrido después es el guion recurrente de la negligencia en el Estado de México. Mientras la familia se enfrentaba a la inacción de las autoridades, el reloj devoraba horas críticas que la burocracia de la Fiscalía General de Justicia decidió ignorar hasta el domingo 26, cuando finalmente emitieron el reporte de desaparición ODI/TOL/A/1033624/2026.

Para entonces, el desenlace ya estaba escrito en la tragediauna llamada anónima condujo al hallazgo del cuerpo de Yolet en el monte de San Lucas, con signos de violencia y quemaduras que desmienten cualquier intento oficial de suavizar la realidad.

Juntas para la paz todos los días, pero los homicidios siguen sin aclararse.

Es insultante que el Ayuntamiento de Amanalco califique este horror como un hecho aislado, una frase cínica que busca proteger la imagen política sobre la vida de las niñas.

Amanalco no es una isla; es el reflejo de una entidad que lidera las cifras de feminicidio en el país. La respuesta institucional, marcada por el hermetismo y la falta de perspectiva de género, solo alimenta la impunidad que tanto duele a las familias.

Como bien ha señalado la Secretaría Ejecutiva del SIPINNA, casos como el de Yolet, o el del pequeño Fernando de cinco añosno son errores accidentales, sino fallas estructurales de un Estado que falla en su obligación más básica: proteger.

 

Hoy, 300 personas marcharon al camposanto bajo un sol pesado y una rabia colectiva que no se apagará con comunicados vacíos.

El derecho a la vida de la niñez no es negociable, y mientras el asesino siga libre y la justicia sea un trámite lento, la seguridad en Amanalco seguirá siendo una cruel mentira.

La detención de Francisco Jesús el pasado martes 28 de abril de 2026 en Amanalcopone de manifiesto la cara más oscura de la procuración de justicia: la fabricación de culpables para silenciar el clamor social.

El cortejo fúnebre; la detención de su supuesto feminicida resultó arbitraria.

Mientras la comunidad aún llora el feminicidio de la joven Yolet, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México parece haber optado por una salida más rápida y menos profesional.

Francisco fue detenido desde las 16:00 horas del pasado sábado, y sus familiares denunciaron que se encontraba incomunicado y procesado en Valle de Bravo sin elementos de convicción suficientes.

La acusación se tambaleó frente a la realidad de los hechos, pues la familia aseguró contar con pruebas irrefutables sobre el paradero de Francisco durante todo el día del crimen, además de señalar que las características de su vehículo no coinciden en absoluto con el Chevrolet Chevy blanco reportado por los testigos del rapto.

Esta detención, realizada sin una investigación sólidano es solo una injusticia contra un hombre que se presume inocente; es una traición directa a la memoria de Yolet.

Al detener a sospechosos sin pruebas contundentes, las autoridades no sólo vulnera los derechos de Francisco, sino que garantizan que el verdadero feminicida permanezca en las calles, oculto tras el humo de un carpetazo institucional.

La exigencia de la familia a la presidenta municipalIris Loreto Gómez, es clara: no se puede permitir que la presión política se traduzca en detenciones arbitrarias.

 

Buscar justicia no es señalar a cualquiera para calmar el malestar ciudadanoes aplicar rigor científico y profesionalismo, algo que ha brillado por su ausencia en este caso.

La ciudadanía debe entender que el grito de Justicia por Yolet se vuelve vacío si se permite que el Estado fabrique chivos expiatorios mientras la verdad sigue enterrada en el monte de San Lucas.