Mamá
Mamá, es una heroína con superpoderes cuando los hijos necesitan de ella; no importa el horario y la acción que tenga que realizar, porque una madre es un mar de amor, fortaleza, comprensión y desprendimiento, veinticuatro siete, sin importar tiempo y lugar.
Un oasis en la sequía del invierno. Un lucero que guía y que nunca se apaga. Faro es la sonrisa en sus ojos que iluminan todo. Un regazo de ternura, donde despiertan los sueños y desaparecen las penalidades. Un blindaje de cariño para defender a sus hijos de amenazas y peligros.
Mamá, con su voz de arrullo y su mirada de sol de amanecer, teje la manta de la esperanza y nos da la confianza de que todo puede suceder. Armoniza el corazón con su abrazo acogedor y, por su inmenso amor, más puro que la alborada, es lo más parecido a Dios.
¡Oh, mi dulce alquimista! Que conviertes la fría tristeza en girasoles de alegría. Hada de sueños que deshace las penas, haciendo que se desvanezcan como niebla cuando el sol calienta.
Madre, sinfonía de la vida, melodía que no queremos que se acabe nunca; son tus arrullos armonía para el alma y júbilo de alegría en el corazón de tus hijos que te aman y, cuando sonríes, madre, te conviertes en la bella flor del amor, la esperanza, la armonía y el candor.
¡Ay, madre querida!, es tu sonrisa luz eterna en mi vida, y tu mirada, el divino portal de entrada a la misma gloria bendita, reflejada en tu venerable cara bonita.
Madre, una leona al acecho o un ángel guardián, para cuidar y proteger a sus hijos en todo tiempo y lugar, que cuando los tiene en sus brazos, es una morada de bombón y almíbar o un regazo de seda y ternura, que todo lo suaviza y lo cura, con su amor de infinita dulzura.
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¿Y quién brilla aquí y allá?
¡Mamá!
¿Qué le digo con decoro?
¡Tesoro!
¿Y cómo es su camino?
¡Divino!
Su ser claro y diamantino
con su ternura infinita
son como el agua bendita
¡Mamá, tesoro divino!
~•~
Inés (Sami)

