+Opera con impunidad ¿O complacencia? red de asignación de plazas en SEIEM; Fernanda Trías: la Imaginación en la Literatura Te Permite Todo
La frase:
La venta de plazas en SEIEM es una ganga por solo 50 mil pesos, cuando la venta de plazas en algunos ayuntamientos, cuesta 70 mil.
DIGO, NO
Fernanda Trías: la Imaginación en la Literatura Te Permite Todo
En entrevista con Héctor González para Aristegui Noticias, la escritora uruguaya Fernanda Trías, ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz, reflexiona sobre su novela: Todavía nos falta entender mucho de nuestra relación con la tierra, dice la escritora uruguaya y habla de su novela El monte de las furias.
La imaginación en la literatura te permite todo, dice Fernanda Trías (Montevideo, 1976). A su idea no le falta razón, en su nueva novela El monte de las furias (Random House), ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz, hace hablar una montaña y la pone a dialogar con una mujer encerrada en los recuerdos de una relación compleja con su madre.
Así como lo ha hecho en las anteriores La azotea y Mugre rosa, la narradora uruguaya aborda el tema de la crisis climática desde una visión crítica, con la diferencia de que ahora dobla la apuesta y plantea una novela más radical en términos de crítica a nuestra especie y la forma en que encausamos nuestra relación con el planeta.
En El monte de las furias novela abordas temas que has trabajado antes sólo que desde una posición más radical. ¿Por qué?
Cuando terminé Mugre rosa sentí que podía haber ido más allá y ser más radical con relación a temas vinculados con la naturaleza, la relación madre-hija, la violencia. De modo que me propuse otra novela que me llevara a donde quería.

Has comentado que el libro comenzó cuando viviste en Bogotá y pasabas mucho tiempo viendo la montaña. ¿Qué te aportó ser tan clavada viendo la naturaleza?
Me aportó muchísimo porque en el estado de observación en que entré pude ver la montaña como nunca la había mirado. Había pasado cinco años en Bogotá con la montaña enfrente y nunca la había mirado de verdad. A partir de ese proceso de observar comprendí muchas cosas e incluso, muchas de mis reflexiones se las adjudiqué a la narradora.
En la novela la montaña es un personaje más…
Sí, quería que su voz y la de la narradora fueran protagonistas. No me interesaba que la naturaleza fuera narrada por un personaje humano, intenté que se contara así misma y desde su propia experiencia. Fue todo un desafío imaginarme la experiencia y la sensación de ser montaña, pero también lo fue trasladar esa experiencia de vuelta al lenguaje humano.
En paralelo a los hechos que narras, la novela se apoya mucho en la creación de atmósferas que son casi claustrofóbicas. ¿Cómo trabajas este recurso?
Siempre he tenido cierta facilidad para construir atmósferas porque soy una persona muy sensorial. Es verdad que incluso estando en un escenario tan abierto como una montaña se puede sentir una especie de claustrofobia por ese encierro en exterior.
¿La pandemia tuvo algo que ver en esta atmósfera?
Es posible que se haya trasladado, es curioso como escribía de un espacio tan abierto desde el encierro total. Me imaginaba afuera desde adentro. Tal vez lo que genera la sensación de encierro es el aislamiento de la mujer y que, probablemente, tiene que ver con lo que sentía.
Percibo que hay un interés en autoras de tu generación por la relación con la naturaleza. ¿Coincides con esto?
Si bien es un tema todavía no mayoritario, creo que cada vez gana más presencia. Dado el mundo en que vivimos con el cambio climático y la destrucción ambiental el tema de la emergencia climática cada vez está más en la conversación. Todo esto nos obliga a pensar en lo que hemos hecho con la naturaleza. Mi novela anterior Mugre rosa era distópica porque me imaginaba una catástrofe ambiental. En El monte de las furias no hay eso, sin embargo, se mantiene la preocupación sobre cómo hemos llegado a pensar que podemos destruir todo el planeta sin sentir que nos hacemos daño a nosotros mismos. A partir de toda esta crisis climática muchas escritoras estamos pensando cómo poner a la naturaleza en el centro del relato y que no sea un accesorio.
¿Crees que hay una relación entre esta necesidad por hablar de la naturaleza con temas como la maternidad?
Puede tener que ver, pero creo que depende más de la sensibilidad. El modelo patriarcal piensa en otras narrativas, como la del héroe que tiene que luchar para conseguir algo y que muchas veces tiene que hacer un camino en solitario, mientras que las mujeres creo, nos pensamos más comunidad. Nosotras nos sentimos más como una red y en la medida de eso estamos más conectadas. Creo que fue Ursula K. Leguin quien habló de los cuidados como parta central de narrativa de las escritoras.
Históricamente los cuidados están más relacionados con la mujer. Nosotras experimentamos y entendemos la existencia de otra manera, pero creo que poco a poco todo se va a mezclar un poco más. Muchas veces las escritoras tomamos lo que nos han asignado por casi cuestión de género y tratamos de darle la vuelta para romperlo. Algo interesante es que el Popol Vuh habla de los cuidados y de que el ser humano fue creado para cuidar de los demás, como guardián. Es decir, la idea primigenia de nuestro territorio es que los humanos están aquí para cuidar. Necesitamos llegar al origen del concepto para comprender que todavía nos falta entender mucho de nuestra relación con la tierra.
En la novela encontramos tres generaciones de mujeres: hija, madre y abuela, siendo esta última la más equilibrada. Me interesaba contar la vida de las tres generaciones para demostrar como las generaciones se moldean por contraposición a la anterior. El conflicto con es madre-hija, no abuela-nieta.
Ya hablamos de la radicalidad de El monte de las furias, ¿te ves estirando todavía más estos temas?
No sé si ya agoté estos temas. No sé si me volveré a centrar tanto en la naturaleza. Lo que sí me ha interesado es expandir los límites del realismo. Tanto en Mugre rosa como en El monte de las furias he encontrado muchísima libertad creativa cuando se quiebra. Me parece difícil volver al realismo puro. ¿Por qué me voy a limitar cuando puedo hacer que una montaña hable? La imaginación en la literatura te permite todo. Es cierto, ¿no le parece a usted, estimado lector?
RED DE ASIGNACIÓN DE PLAZAS EN SEIEM
La educación pública debería ser uno de los espacios más blindados contra la corrupción. Ahí se forman generaciones enteras, se administra el recurso destinado a niñas, niños y adolescentes, y se define buena parte del futuro de una sociedad.
Sin embargo, cuando las estructuras encargadas de garantizar transparencia son señaladas por presuntas redes de tráfico de influencias, venta de plazas y protección política, la indignación ciudadana deja de ser una reacción para convertirse en una exigencia.
Las acusaciones que hoy pesan sobre los Servicios Educativos Integrados al Estado de México (SEIEM) son particularmente delicadas por la gravedad de los señalamientos y por el nivel de los nombres involucrados.
Pese a la existencia de denuncias penales presentadas ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), diversos funcionarios continúan desempeñando sus cargos sin que exista, hasta el momento, una investigación pública que permita esclarecer los hechos y deslindar responsabilidades.
En el centro de estas denuncias aparece Romelia Avilés, identificada como directora de Planeación del organismo, a quien se atribuye la presunta operación de una red dedicada a la asignación irregular y venta de plazas laborales.
Según testimonios y documentos consultados, las plazas podrían alcanzar costos de hasta 50 mil pesos, bajo el argumento de contar con respaldo interno derivado de vínculos familiares estratégicamente ubicados tanto en el área jurídica del propio SEIEM como en la asignación de plazas dentro de la Sección 17 Valle de Toluca del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
La dimensión del problema trasciende el supuesto intercambio económico, la existencia de contratos manipulados, plazas duplicadas, aviadores, asignaciones que jamás fueron cubiertas físicamente, pero cuyos salarios sí habrían sido cobrados durante meses, así como una cadena de favores administrativos que tendría como punto de coincidencia a la misma estructura familiar.
Entre la documentación revisada se señala el caso de una secretaria identificada como Carmela, colaboradora cercana de Avilés, quien presuntamente habría intervenido en la asignación de una plaza con ingresos superiores a los 30 mil pesos mensuales a favor de un supuesto maestro de educación física que nunca se presentó a laborar ni en oficinas administrativas ni en algún centro de trabajo.
Asimismo, se describen duplicidades en contratos y asignaciones irregulares que habrían impedido que personas legalmente beneficiadas ocuparan sus plazas, mientras otras cobraban esos recursos durante al menos ocho meses.
Los señalamientos también alcanzan el manejo de recursos públicos mediante contratos presuntamente irregulares.
Además de la asignación de aproximadamente cuatro millones de pesos a una empresa dedicada a servicios de impresión en el Valle de Toluca para la elaboración de placas conmemorativas que, según la denuncia, nunca fueron entregadas.
En los informes finales de comprobación aparecerían, en cambio, bolígrafos, banderines para carreras atléticas y material promocional con costos presuntamente inflados, incluyendo bolígrafo con valores de hasta mil 200 pesos por unidad.
De igual forma, se describen mecanismos para la asignación de publicidad institucional a medios de comunicación afines sin contratos visibles, ocultando dichos pagos dentro de compras relacionadas con hojas, tóner, material didáctico y adquisiciones realizadas mediante empresas comercializadoras señaladas como posibles facturadoras.
Otro de los aspectos más sensibles del caso es la supuesta red de protección política y sindical que, según versiones permitiría la permanencia de los involucrados dentro de la estructura educativa.
Los nombres de la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, y del secretario General de Gobierno, Horacio Duarte Olivares, son mencionados por quienes aseguran que existe respaldo desde las más altas esferas del poder estatal.
Hasta ahora, no existe evidencia pública que confirme dichas afirmaciones ni posicionamientos oficiales que aclaren o desmientan estos señalamientos.
Lo mismo ocurre con la Sección 17 Valle de Toluca del SNTE, señalada como parte de un entramado en el que parte de los recursos obtenidos mediante la presunta venta de plazas terminaría fluyendo hacia determinadas oficinas sindicales.
En un contexto donde el discurso gubernamental ha insistido en el combate frontal a la corrupción, estos señalamientos representan una prueba de fuego para las instituciones mexiquenses.
La ciudadanía no espera condenas anticipadas ni juicios mediáticos; exige investigaciones serias, auditorías profundas y resultados verificables. La presunción de inocencia debe prevalecer, pero también el deber del Estado de esclarecer hechos que involucran recursos públicos y el futuro educativo de miles de estudiantes.
Porque si las plazas se venden, los aviadores cobran y los expedientes duermen en los escritorios mientras los señalados permanecen intocables, el daño no sólo alcanza a las finanzas públicas.
Se rompe la confianza de maestros honestos que esperan oportunidades legítimas, se castiga a quienes cumplen con los procesos establecidos y se envía el mensaje de que las redes de influencia siguen teniendo más peso que la ley.
El verdadero desafío para las autoridades no es descalificar las denuncias ni refugiarse en el silencio institucional. La obligación es investigar, transparentar y sancionar en caso de acreditarse responsabilidades.
De lo contrario, la promesa de erradicar la corrupción quedará reducida a una consigna política incapaz de transformar una realidad que, según estas acusaciones, continúa operando desde las entrañas del sistema educativo mexiquense.


