+ Se quejan de hostigamientos y favoritismo en el Instituto Municipal de la Mujer; La falta de planeación en la obra pública de Toluca
La frase:
Actualmente, la idea de hostigar suele vincularse a atacar o molestar a alguien con insistencia. Quien hostiga, por lo tanto, acosa, persigue o asedia a su víctima.
ES HOSTIGAMIENTO
El Instituto Municipal de la Mujer de Toluca enfrenta señalamientos que, de confirmarse, pondrían en entredicho no sólo su funcionamiento interno, sino también la credibilidad de una institución cuya razón de ser es la protección de los derechos y la atención de personas en condición de vulnerabilidad. Ex trabajadores y personal de la dependencia han comenzado a denunciar un ambiente laboral marcado, según sus testimonios, por el hostigamiento, los favoritismos y decisiones administrativas que presuntamente se toman sin garantizar el derecho de audiencia de los involucrados.
Los denunciantes afirman que, desde la incorporación de personas cercanas a la directora General, Celfa Vázquez González, entre ellas Salvador Benítez Arana, aumentaron los conflictos laborales, las amenazas de levantar actas administrativas y los constantes señalamientos hacia diversos trabajadores. Aseguran que el clima laboral se deterioró a partir de la llegada de estos funcionarios, quienes, según las versiones recabadas, concentran una influencia determinante en las decisiones internas.
Entre las principales inconformidades destacan los presuntos malos tratos, gritos, humillaciones públicas y descalificaciones frente a compañeros de trabajo e incluso ante ciudadanos que acudían a realizar algún trámite. Los ex empleados sostienen que algunos procedimientos disciplinarios fueron iniciados sin permitirles defenderse ni ofrecer pruebas o presentar su versión de los hechos, situación que, de ser cierta, representaría una vulneración a principios básicos de legalidad y debido proceso dentro del ámbito laboral.
Las denuncias también incluyen jornadas extraordinarias de trabajo, actividades durante fines de semana y labores fuera del horario establecido que, aseguran, nunca fueron compensadas conforme a lo prometido. Los trabajadores sostienen que estas cargas adicionales se volvieron frecuentes, sin que existiera una retribución económica o mecanismos claros para reconocer el tiempo extraordinario invertido.

Otro de los aspectos que más preocupa a quienes hicieron públicos estos señalamientos es la supuesta falta de imparcialidad en la conducción del Instituto. De acuerdo con los testimonios, las decisiones laborales favorecerían a determinados funcionarios cercanos a la dirección, mientras que otros empleados serían objeto de sanciones o incluso despidos sin una investigación objetiva ni la oportunidad de ejercer plenamente su derecho de audiencia.
La gravedad de estas acusaciones adquiere una dimensión mayor por tratarse precisamente del organismo municipal encargado de promover la igualdad, prevenir la violencia y garantizar la protección de los derechos de las mujeres. La situación resulta particularmente delicada porque, recientemente, el Instituto fue instruido para intervenir y brindar acompañamiento en un asunto relacionado con la denuncia penal presentada por una periodista mexiquense en contra de Justo Núñez Skinfill, titular de la Secretaría del Ayuntamiento de Toluca, quien es investigado dentro de una carpeta por el presunto delito de abuso sexual.
Ante ese contexto, los denunciantes consideran que resulta complicado depositar plena confianza en una institución que enfrenta cuestionamientos internos por presuntas prácticas de hostigamiento laboral, falta de imparcialidad y decisiones unilaterales, especialmente cuando debe intervenir en casos relacionados con víctimas de violencia de género, donde la independencia, la sensibilidad y el respeto a los derechos humanos son indispensables.
Hasta el momento, estas acusaciones corresponden a denuncias realizadas por ex trabajadores y personal del Instituto, sin que exista un pronunciamiento público de la directora Celfa Vázquez González o de las autoridades municipales sobre los hechos señalados. No obstante, los afectados solicitan que se investigue a fondo el funcionamiento interno del organismo, se revisen los procedimientos administrativos aplicados y se garantice que una institución creada para defender derechos lo haga.

UN CAOS AVENIDA JUÁREZ
La zona centro de la Ciudad de Toluca se convirtió ayer en un verdadero caos, aunque siempre lo es, ahora debido a que al ayuntamiento de Toluca se le ocurrió iniciar acciones de bacheo y reparación de algunas vías, sobre Benito Juárez, desde la avenida Juan Álvarez y hasta prácticamente el corazón de la zona urbana. Esto, sin avisar a nadie y sólo realizando algunos cortes a la circulación sin señalización, nada más con autos que tuvieron a bien atravesar en algunas esquinas.
La maniobra, que cual evidentemente demuestra la falta de planeación y escaso profesionalismo a la hora de ejecutar una obra pública, pone de relieve esa forma recurrente de la administración municipal morenista de hacer todo a lo loco, mal y a medias, lo que termina siempre en perjuicio siempre para los ciudadanos.
Y no es que siempre se esté en contra de todo lo que hace la administración municipal que encabeza Ricardo Moreno Bastida, simplemente que hay formas de hacer hasta algo tan simple como un bache, pero sin perjudicar a los vecinos. Hay personas que cuando salieron de sus casas simplemente se dieron cuenta que ya estaban encerrados, porque la totalidad de la calle ya tenía pavimento caliente, por lo que les fue imposible sacar sus vehículos propios para ir al trabajo o realizar cualquier otra actividad.
Igual amas de casa no pudieron salir ni por el mandado porque la maquinaria y equipos de pavimentación estaban apoderados de las vialidades y hasta de las banquetas, por lo que no había forma de salir a las calles. ¿Será tan difícil avisar un día antes a los colonos que se van a llevar a cabo ese tipo de trabajos para que éstos se preparen y tengan formas de movilizarse adecuadamente?
Pareciera que la intención de quien lleva a cabo ese tipo de trabajos es precisamente molestar, trastornar la vida de los demás, sin importar lo que piensen al respecto, lo que digan o lo que hagan. Con tal de demostrar que: ¡Aquí mando yo!
Todas esas acciones, igual las de bacheo que las de reparar fugas del sistema de distribución hidráulica deberían ser para bien de la comunidad, pero evidentemente se convierten en un dolor de cabeza porque quienes están a cargo evidentemente no tienen un grado de solidaridad social y empatía con la comunidad a la que se dicen servir.
Es en esos pequeños detalles en los que se demuestra cuando una sociedad está o no preparada y capacitada para la función pública, pues no todo es ganar una elección y luego actuar como se le viene en gana, sino, por el contrario, trabajar siempre pensando en el beneficio de la comunidad, y esa forma de hacer obras hace todo, menos beneficiar a quienes viven en cualquier colonia.
Algo parecido como con lo que está ocurriendo con la necedad de la autoridad municipal de Toluca de construir ahora unas bodegas comerciales en la colonia Independencia de la capital mexiquense, comenzando con la intención de cambiar el uso de sueño para convertir una zona habitacional en una de carácter industrial, sólo porque a alguien se le ocurrió que eso sería un buen negocio, o por sus pantalones, cuando la primera obligación de la autoridad legalmente constituida sería comunicar, informar, dialogar con los ciudadanos y avisar sus intenciones para hacer cualquier cambio que afecte la normalidad de quienes ahí viven.
No les cuesta mucho trabajo, nada más hacer uso de los medios formales e informales que tienen a su alcance para hacer algo tan sencillo como lo es comunicar, pero para eso lo primero que se tiene que tener es voluntad, y, al menos en el caso de Toluca, al parecer su capacidad de diálogo es demasiado limitada, pues son del tipo de los que creen que ser autoridad les da derecho a hacer prácticamente lo que les da su regalada gana.

