Julio

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Amanecí con Julio y casi termina nuestro encuentro, en medio de los alegres colores, las graduaciones, permeadas de alegría, están presentes. Este mes he caminado con el cumpleaños de mi hijo, sintiendo el goce de festejar sus años cumplidos en esta existencia. 

Hace días, estuve en las fiestas de los jóvenes profesionales; con ilusión vistieron las galas de los sueños alcanzados, sus ilusiones cumplidas me hicieron recordar a mi padre y madre en los preparativos de la comida familiar porque su hija se graduaba de maestra. 

En aquella fiesta, mi mamá preparó el arroz, el mole, compraron refrescos e invitaron a los conocidos porque su muchacha ya se recibía de la Normal. En silencio, observaba a mi papá y a mi mamá, pero también escuchaba lo que les decían a los demás, – Vamos a hacer una comidita porque mi hija se recibe de maestra.

Estando en la ceremonia de graduación, sentada entre mis colegas, mientras nombraban a cada uno de los estudiantes en su entrega de documentos, escuchaba a una familia decir:  A –¿A qué hora saldremos? Nomás traigo setenta pesos y no hay nada de comer en la casa….

Mientras la conversación se daba, observaba las togas de los y las graduadas, los vestidos, los arreglos, los globos, el peinado, la camisa nueva, sus rostros iluminados por la alegría de haber llegado a ese momento, entonces valoré más esta digna profesión; una carrera –como muchas– donde los esfuerzos de la familia están detrás de cada celebración. 

También tuve presente a cada uno de los y las estudiantes en sus diversas dinámicas de vida, vinieron a mi mente sus difíciles historias personales que los configuraron para este momento de alegría, de llanto, de sonrisas, de abrazos por cada una de las batallas libradas o no liberadas en el transcurrir de su carrera profesional. 

Julio es benevolente, las fiestas de graduación, son una representación de un mundo lleno de ilusiones y esfuerzos compartidos. Las titulaciones son la punta del iceberg de historias escritas en cada uno de los mundos configurados en las generaciones que apuestan por el amor al conocimiento en todas sus representaciones.

 

Felicidades familias por este acompañamiento, por ser sostén de ensueños, por ser pilar de metas propuestas, por ser la escalera que lleva a quien idealiza una profesión. 

 

Para los y las estudiantes, felicitaciones por ser eco del esfuerzo de las familias, felicidades porque los retos, los desafíos, los tropiezos, el cansancio acumulado fueron el sendero de la templanza, de la determinación y las virtudes que distinguen el ser humano, sensiblemente un digno profesional de la educación. ¡Gracias familia por obsequiarnos este legado distinguido en el universo!