Los Orozco, Siqueiros y Rivera pendientes
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El golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile en 1973, tuvo funestas
consecuencias. No solo acabó con el gobierno socialista de Unidad Popular de
Salvador Allende, primer Presidente Democrático de orientación comunista,
también dio paso a una brutal dictadura que se extendió por más de tres lustros
y tiró por la borda las esperanzas de muchos latinoamericanos que anhelaban
que el socialismo de Allende se expandiera por todo el continente, cual si fuera
continuación de la Revolución Cubana, pero con tintes democráticos,
pluralistas y de respeto a los derechos humanos. Fue, en suma, otra de las
grandes decepciones que vivieron los socialistas durante la Guerra Fría.
Pero el Golpe Militar también tuvo consecuencias insospechadas. El 13 de
septiembre de 1973, en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago debía
inaugurarse la exposición Orozco, Rivera, Siqueiros. Pintura Mexicana, con 169
pinturas, grabados y dibujos pertenecientes a la colección del doctor Álvar
Carrillo Gil, junto a una muestra de artesanías y libros. La exposición era
auspiciada por los Ministerios de Exteriores de ambos países para celebrar el
tercer aniversario del Gobierno de Unidad Popular y sería inaugurada por el
propio Allende y el embajador de México, Gonzalo Martínez Corbalá.

Dos catálogos y una reseña del poeta Pablo Neruda cerraron la pinza de una
muestra destinada a convertirse en un hito del arte latinoamericano. El texto
fue el último de Neruda, pues murió el 23 de septiembre, diez días después de
la fecha de apertura. En sus palabras: Estos tres grandes figurativos trazaron
en muro o en tela la figura de una patria, estos tres creadores la recrearon,
estos reveladores la revelaron. México les debe figura, creación y revelación…
Estos tres maestros mexicanos nos indican con la responsabilidad de su
grandeza la afirmación de una nacionalidad. Y nos enseñan la confianza y la
esperanza a través de su pintura atormentada pero victoriosa.
No obstante, como sabemos, el golpe pinochetista sucedió el 11 de septiembre
y las obras de Carrillo Gil quedaron presas en el museo junto a su curador, el
reconocido pintor y museógrafo mexicano Fernando Gamboa, quien en una
carta fechada el 15 de septiembre describe la terrible situación: …angustiado
por el peligro y por la absoluta falta de seguridad que cada minuto amenaza a
la gran colección Carrillo Gil… Todas son obras de valor imponderable para la
historia y patrimonio cultural de México. Ellas están empacadas en sus 27 cajas
en el museo nacional, un sitio que debiera ser seguro y sagrado para los
chilenos por lo que representa, pero que no lo es. Acaba de ser duramente
ametrallado por 4 tanques a las cinco y media de la tarde… Tengo la
esperanza de que no les habrá sucedido nada a nuestras pinturas…

La proeza de Gamboa ha pasado de noche en la historia del arte en México
pues, corriendo grandes riesgos por los bombardeos del ejército chileno logró
desmontar, embalar y trasladar a México todas las obras intactas quince días
después. Con ellas también vinieron 350 exiliados, entre los cuales estaba la
viuda de Allende, Hortensia Bussi, y sus tres hijas, quienes fueron recibidas
con los brazos abiertos por el presidente Luis Echeverría. Todo ello constituye
el telón de fondo de la muestra Orozco, Rivera, Siqueiros. La exposición
pendiente, que presenta el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG) de la CDMX, con
motivo del 45 aniversario de este funesto hecho.
Lo primero que salta a la vista son impactantes fotos en tamaño real que dejan
ver los hoyos y boquetes dejados por las balas y metrallas de los golpistas en
el interior del Museo de Bellas Artes, mostrando el peligro en que estuvo la
colección. De igual forma, en una de las paredes se expone el cartel original de
la muestra que incluye una imagen estilizada y a cuatro tintas del dios azteca
de la guerra, Huitzilopochtli; el cartel también nos informa que la exposición
duraría únicamente un mes, del 13 de septiembre al 13 de octubre de 1973.
Por lo demás, La exposición pendiente es una excelente muestra de obras de
los tres grandes muralistas mexicanos del siglo XX, que difícilmente se pueden
observar reunidas en un solo recinto. Y aunque se expone una tercera parte de
la curaduría original, no deja de ser impresionante.
La muestra nos recibe con piezas de Orozco, a la vez perturbadoras y
conmovedoras, con una fuerza semejante al expresionismo alemán de Otto
Dix. Sobresalen El muerto, El niño muerto y Despojo humano (1925-1928);
Elevado y Puente de Queensboro (1928), de su primera estancia en Estados
Unidos; los retratos poco conocidos de Zapata (1930) y Villa (1931); las
deslumbrantes Cristo destruye su cruz (1943) y Prometeo (1944), así como una
serie de dibujos y grabados que lo mismo muestran escenas de paz que de
violencia, como aquellos revolucionarios batiéndose en batalla, pero también
en ambiente festivo. Entre los grabados también se encuentra La Chole (1913-
1915), la primera obra artística adquirida por el doctor Carrillo Gil.
Por su parte, de Siqueiros se muestran pinturas inquietantes y abrumadoras,
que reflejan una importante carga expresiva y abstracta. Destacan el Torso
femenino (1945); Maclovio Herrera (1948) muerto sobre su caballo; varios
paisajes: Pedregal (1946), Barrancas (1947), Pedregal con figuras (1947) y
Casa mutilada (1950), así como tres grabados: Cabeza de mujer negra (1956),
Niña cargando a su hermanita (Niña madre) (1956) y un Autorretrato (sin
fecha). Y no se pierdan la conmovedora mirada melancólica, la expresión de
tristeza de un equino en Cabeza de caballo (1948).
Tal vez la pintura cubista más conocida de Diego Rivera es Paisaje zapatista
(1915, MUNAL), pero La exposición pendiente nos ofrece la mayor colección
cubista realizada por este pintor. El año de mayor inspiración cubista que tuvo
Rivera fue 1916 ya que durante este realizó El pintor en reposo, El arquitecto,
Maternidad, Mujer en Verde y dos Retratos de Maximiliano Volonchine. Y de
1917 se presenta Mujer sentada en una butaca.
La muestra se complementa con noticias de prensa y fotos relativas al Golpe
de Estado y al salvamento que se hizo de las obras. Aún pueden ver esta
sorprendente exposición que estará hasta el 26 de mayo. Cabe señalar que la
colección del MACG de los tres grandes muralistas no tiene nada que envidiar
a la colección que de los mismos tiene el Museo de Arte Moderno de la CDMX.

