DE LA MANERA EN LA QUE REZAR SE CONVIRTIÓ EN ÚNICO REMEDIO

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Ahora merecer el tiempo

Concede otra ley al humano

No todos estarán despiertos ni aptos

Para recibir la vida que sobrevivirá

a estos tiempos de espanto.

Sorprenderá la tarde al labrador

de anhelos, al músico, al loco.

Al poeta le reserva la última idea

Una frase banal, incompleta

Los ojos abiertos de comienzo al fin

Y la compulsión, castigo de decir

Lo que callan Otros.

Así, el final de los calendarios

Se anticipará a los adioses y a

falsas promesas de mercenarios

tan sólo la esperanza, nave a deriva

guardará la calma.

Entonces abrirán los brazos

Ateos, devotos, paganos,

sin turno ya, para arrepentirse.