“CONTROLANDO TUS EMOCIONES»

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Quiero introducir nuestro tema con algo que tuve la dicha de escribir un tiempo atrás y dice así:

 

 

De las cosas de la vida

Por: Aarón Dávila

 

 

Es normal que las crisis, los problemas,

y todo aquello que sale de control,

te cause temor y desconcierto.

 

No se trata de valor,

balance o fortaleza;

Es más bien el deseo de vivir

lo que nos levanta nuevamente,

tantas veces como sea necesario.

 

Cuando vuelves el rostro y miras a tus hijos

y a tus seres queridos, ves lo que hasta aquí

has logrado y lo que falta aún por lograr.

 

Levántate, por el solo deseo de seguir el camino,
por el solo deseo de encontrar lo que sigue,
lo que aún no has vivido.

 

Cuando el viento recio y la tormenta llegan,

la palmera tal vez se doble,

llegue hasta el suelo, parezca perdida.

 

Pero en cuanto pasa la crisis, bien erguida,

extiende sus ramas, paciente espera el fruto de la tormenta.

 

Detén tu camino tan solo por un momento.
Calla, observa todo alrededor de tu vida.

 

Escucha, respira profundo un par de veces
y contempla la respuesta a tu súplica.

 

Tal vez, ahora mismo esté delante de ti,

probablemente ha estado ahí

desde un tiempo atrás y no te has dado cuenta.

 

Corremos tan rápido la carrera de la vida,

que olvidamos lo que teníamos

que recoger en el camino.

Simplemente dejamos pasar las cosas importantes.

 

Vive ahora, pero vive bien.

No me refiero a lo material, sí, a lo esencial.

 

Encuentra lo valioso de tu vida.
Lo que te hace fuerte, lo que te hace andar.

 

Entonces sigue y no detengas tu camino.
Al final del día hallarás tu destino.

 

 

Mire usted, Daniel Goleman explica, en el libro “La inteligencia emocional en la empresa”, publicado en 1998. Que el reconocimiento y gestión de las emociones en la relación con familia, amigos, empleados, clientes, proveedores y otros interlocutores es una herramienta poderosa para las personas.

 

Herramienta poderosa que, en el largo plazo, arroja mejores resultados que el conocimiento o el desarrollo intelectual.

 

Esta “inteligencia emocional” es un concepto que puso en circulación el psicólogo estadounidense

Daniel Goleman.

 

El éxito de las personas, plantea este autor, no depende sólo  de sus habilidades o de su inteligencia medida como coeficiente intelectual (IQ), sino del manejo de las emociones y de las relaciones interpersonales, que conforman el coeficiente emocional (EQ).

 

Gran parte del valor de una persona no  viene del campo técnico, sino de lo vivido y sentido en el día a día en la trinchera, todos aspectos emocionales:

 

Trato con empleados y clientes, con maestros y alumnos, con amigos y con quienes no lo son, con todas aquellas personas que nos demuestran su cariño y con quien no lo hace, e inclusive con quien no le interesa hacerlo, manejo de proveedores, resolución de problemas, tolerancia a grandes y pequeños fracasos, entre otros. (La experiencia del día a día)

 

El día de ayer platicando con una joven que se acercó a un servidor buscando un consejo, referente al control de las emociones, específicamente hablando del Carácter explosivo, le expuse lo frágil que es el entorno humano y como el control de las emociones dependerá en muchas formas del conocimiento de nuestras limitantes y de nuestra capacidad para enfrentar las diferentes circunstancias que se presentan en el día a día.

 

Abraham Maslow, psicólogo estadounidense conocido como uno de los fundadores y principales exponentes de la psicología Humanista, corriente psicológica que postula, la existencia de una tendencia humana básica hacia la salud mental, la que se manifestará como una serie de procesos de búsqueda de auto actualización y auto realización, decía que, los seres humanos somos capaces de enfrentarnos a nosotros mismos y reconstruirnos tantas veces como sea necesario.

 

Por su parte Aristóteles, en su tratado Ética a Nicómaco

presenta el:

 

Llamado Reto de Aristóteles, en donde dice:

 

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo.

 

Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno. Con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

Es decir, perder el control de nuestras emociones es tan posible, como el no hacerlo.

Cualquiera puede reaccionar sin control y perder los estribos, como comúnmente se dice, pero la capacidad de no perderlos se encuentra primero en el conocimiento de quienes somos y verdaderamente, de que somos capaces, pero más aún, de la capacidad de vivir en paz y con mesura.

 

Dicho de otra forma, enójate cuando debas, pero sin cometer errores de los cuales tengas que arrepentirte después.

 

Cuando te enojes, que sea por la razón correcta, con la persona correcta y en el momento correcto, pero nunca permitas que ese enojo, altere la paz de tu corazón y mucho menos cause en ti raíces de amargura.

 

Aprender a vivir bien y a ser felices es la clave de todo.

 

Ahora Mark Twain decía:

 

“Con un buen cumplido, puedo vivir un par de meses”

 

Si tomamos a Twain al pie de la letra, con 6 cumplidos al año le habría bastado para mantener su estado emocional al nivel adecuado. Pero la realidad es otra.

 

Los seres humanos necesitamos mucho más que eso para tener nuestro nivel emocional al tope, y tener nuestro nivel emocional en buena medida nos hace andar tranquilos y nos causa estabilidad, lo cual nos permite recibir de mejor manera las circunstancias que se nos presentan en el día a día.

 

Las palabras correctas en el momento correcto tienen mucho valor.

Si aprendemos a respetarnos unos a otros, descubriremos la belleza de la vida y lo verdaderamente enriquecedoras que son las sanas relaciones humanas.

 

El rey Salomón decía:

 

Ciertamente la opresión entontece al sabio, y el soborno corrompe el corazón.

Mejor es el fin del asunto que el comienzo.

Mejor es el de espíritu paciente que el de espíritu altivo.

No te apresures en tu corazón a enojarte, porque el enojo reposa en el seno de los necios.

No digas: “¿A qué se deberá que los tiempos pasados fueron mejores que estos?”. Pues no es la sabiduría la que te hace preguntar sobre esto.

Mejor es el espíritu paciente que el espíritu altivo.

No te apresures en tu corazón a enojarte, porque el enojo reposa en el seno de los necios.

Conocer tus capacidades y saber quién eres, es el resultado del tiempo que inviertes en buscar la sabiduría y la inteligencia de tus emociones, identificar lo que te hace perder el control y fortalecer tu corazón en el conocimiento de tus debilidades para así volverlas fortalezas para tu vida.

 

En esta sociedad carente de Paz, lo que realmente necesitamos es encontrar los motivos correctos para seguir adelante y que mejor motivo que la vida misma.

 

Muchas gracias.