+ Los Estudiantes como “Carne de Cañón”: Del 68 al 2018
La frase
¿Por qué los muy ricos progresan y los demás no?
Pregunta económica
ALFONSO CUARON: Del Oso de Plata en Berlín, para Tizoc con Pedro Infante como protagonista, al León de Oro para Alfonso Cuarón, tercer latinoamericano que lo gana, primero fue para el venezolano Lorenzo Vigasen 2015 con Desde allá con guión del mexicano Guillermo Arriaga, el segundo para Guillermo del Toro por La forma del agua y ahora Cuarón con Roma.
Roma es una vivencia de su vida en la colonia Roma de la capital del país, es un revivir avenida Insurgentes, quizá la más larga del ex DF y un cine en especial Las Américas, hoy convertido en centro comercial de medio pelo.
Pero es también un recordar a la sociedad de aquella y de esta época, clasismo y racismo incluidos y la constante presencia de la política, incluido de refilón el movimiento del 68.
La historia está basada en su niñera de nombre real Libo, que en la película se convierte en Cleo, interpretada por Yalitza Aparicio, una artista natural en su primera aparición pública. Es una historia que se entiende en todos lados, por eso conquistó al jurado de Venecia que le otorgó el premio.
Esa historia que quienes tienen cierta edad, también vivieron reconstruye aunque sea fílmicamente toda una época, incluida una cámara Pentax, con la que Cuarón comenzó a hacer sus pininos cinematográficos. Esa cámara apareció cuanto tenía 12 años y fue un regalo de su padre.
Pese a ganar el Oscar, Cuarón no se alejó de México, volvió tras 27 años y 16 años de haber filmado su última cinta en México Y tu mamá también.
Quizá lo mejor y lo peor para él y para todos, es que la película será proyectada a partir de diciembre próximo a través de la plataforma Netflix, la gran ganadora del festival de Venecia, ya que ahí si le dieron reconocimiento, mismo que le fue negado en el Festival francés de Cannes, por ello, ni Netflix ni Cuarón participaron en él.
Y Netflix tiene sus ventajas, porque aporta cultura cinematográfica a los espectadores, cosa que no hacen los distribuidores de películas en el país, cuyos programadores quizá tengan sentido comercial, pero no tienen sentido cultural para reconocer las buenas películas que también gustan a los cinéfilos. Cada día, gana más la partida Netflix, porque en las salas, además de caras no se proyectan muchas de las películas que si se pueden ver en la plataforma de TV.
CONGRESO: En el XXV Congreso del Comercio Exterior Mexicano, el presidente de COMCE, Valentín Díez Morodo precisó ante el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Alfredo del Mazo, que durante el Congreso del Comercio Exterior Mexicano, se trataron y analizaron temas que permitirán que este sector desempeñe sus actividades en mejores condiciones para ser más competitivos, como lo son la facilitación aduanera y las expectativas de la corriente comercial entre la nación mexicana con Estados Unidos y Canadá, ya que son los principales socios comerciales de nuestro país.
Los Estudiantes como “Carne de Cañón”: Del 68 al 2018
Tal parece que 50 años no bastaron para entender la lección: cada vez que se busca un cambio de régimen político, lo primero en lo que se piensa es en utilizar a los estudiantes como “carne de cañón” para desestabilizar al gobierno en turno y entonces forzar las manobras políticas para tomar el control de las universidades y de las instituciones públicas.
A final de cuentas, lo que buscan los grupos políticos es acceder al control de las masas y de los presupuestos públicos, por lo que el segmento más apetitoso es el estudiantil por su gran movilidad en los lapsos de la preparatoria y de la universidad, en virtud de que una generación va empujando a la otra, lo cual hace más moldeable la manipulación de los jóvenes.
El problema es que en cuanto los grupos políticos empiezan a manipular a los estudiantes, viene el atraso en la esencia de la actividad estudiantil: el aprovechamiento académico y la preparación para enfrentar la alta competencia de la vida profesional.
Y cincuenta años después, estamos padeciendo en muchos profesionistas, la falta de las clases en e lapso o a causa del movimiento del 68, que finalmente no causó mayores problemas al México de ese entonces, pero sí a muchos de los integrantes, tanto del movimiento, como seguidores que creyeron a pie juntillas en lo que se ofrecía. Los gananciosos fueron unos cuantos, de uno y otro lado.
La exigencia de los estudiantes debe centrarse en las mejoras de la calidad en la docencia, de las prácticas profesionales, de los intercambios académicos en el ámbito internacional, de los mercados laborales para su inserción al ejercicio profesional, pero no distraerse en grillas baratas que sólo benefician a quienes buscar fortalecer su poder político para controlar recursos económicos y clientela de masas moldeables para la protesta callejera y estéril.
La incapacidad de los partidos políticos para conducir el enojo social hacia soluciones viables por parte de los gobernantes, no debe servir más para voltear a las universidades en busca de ingenuos, inexpertos o briosos jóvenes que fácilmente son seducidos para “matar clases”, armar la bronca y buscar el pase automático para no perder el semestre.
Porque finalmente, el pase automático para no perder el semestre, no otorga el conocimiento, porque este lamentablemente no se da por ósmosis, sino que requiere de estudio para saber y discernir, pero esta última palabra es la que no se encuentra con facilidad en este tipo de movimientos, que lleva incluso a pedir la destitución de un rector de la UNAM, como Enrique Graue Wiechers, cuyo prestigio académico, está más allá de cualquier movimiento y más allá de la propia UNAM, radica entre otras cosas, en el famoso y cada vez más reconocido Hospital de Nuestra Señora de la Luz en la Ciudad de México y correspondiente Fundación, que ha permitido ver a miles de mexicanos y ha producido a notables generaciones de oftalmólogos.
No se trata de apaciguar los ímpetus estudiantiles propios de la juventud y su gran energía, sino de canalizarlos hacia lo que más les conviene a ellos: la preparación de excelencia para enfrentar un mercado laboral de alta competencia en el concierto internacional, y no destinarlos a dedicarse permanentemente al negocio de la revuelta social, como fósiles en las universidades, parásitos de los partidos políticos o burócratas tracaleros de cuarta.
Los tres años de preparatoria o los cuatro años de universidad, deben ser, tienen que ser de alta exigencia para los estudiantes en las aulas porque en ello les va su futuro profesional, por lo que ni gobernantes, ni partidos políticos, ni porros de la política tienen derecho a frustrarles esa gran oportunidad de preparación profesional, sólo porque así conviene a sus mezquinos intereses coyunturales en aras de echar abajo un régimen para instalar otro, sin una justificación real de beneficio social.
En el 68, México vivía un sistema cerrado en relación con el ámbito internacional, pero ahora en el 2018, México es parte de la comunidad internacional y ahí es donde está compitiendo económica, científica, tecnológica, financiera y laboralmente, por lo que el compromiso con los estudiantes debe ser su máxima preparación académica. ¿No le parece a usted, estimado lector?


