Triunfos y derrotas de Roger Federer. ¿Hacia el ocaso del tenista suizo?

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Con 20 Grand Slam ganados, Roger Federer  ha sido una de las más importantes figuras de la historia mundial del tenis profesional, principalmente en pista de césped o hierba, arcilla o tierra batida, dura o de cemento. Ha sido un gran campeón mundial a partir de la década del año 2000, de manera notable desde 2003, en que conquistó las más relevantes victorias en torneos como  Wimbledon, Roland Garros, Masters, Abiertos de tenis diversos, incluso en juegos olímpicos.

 

Ha sido una de las más relevantes leyendas de ATP desde 2002/ 2003,  con una solvencia como campeón internacional y mundial constante  durante más  de una década, como lo demuestran los codiciados títulos Grand Slam que nadie más ha podido obtener;  así como ser,  quizá, el tenista mundial que más ocasiones ha llegado a finales de torneos de esta magnitud, con rivales de gran nivel como Philippousis, Hewitt y grandes dolores de cabeza para  Roger Federer, como Andy Murray, Novac Djokovic y, sobre todo, el español Rafael Nadal, a quien ganó hasta hace relativamente poco, en 2017, en el Abierto de Australia; aunque con Nadal ha perdido más ocasiones que con ningún otro competidor. La diferencia de edades parece poca, es decir, en apariencia. El suizo nació en 1981, mientras que  el español, en 1986. Novac nació en 198, al igual que Andy Murray.

 

La realidad es que Federer se acerca a los 40 años de edad (ahora está en los 37) y ha sufrido un desgaste deportivo excesivo, como pocos tenistas lo han tenido (Novac y Nadal se acercan a ello), como lo demuestran todos los trofeos y  resultados estadísticos  altamente profesionales del suizo desde sus más o menos 20 años de edad. De modo que cuenta con un porcentaje de años similar como tenista de grandes dimensiones.

 

Las trayectorias deportivas tienen la particularidad de ser relativamente breves si las comparamos con las de un odontólogo, oftalmólogo, ingeniero, pintor disciplinado (sin vicios ni hábitos inadecuados). En el caso de Roger Federer, puede observarse la curva deportiva hacia el descenso con destellos (como triunfos en 2017 y principios de 2018) que aún lo mantienen en un lugar importante como tenista mundial. Sin embargo, sus mejores temporadas, sin duda alguna, fueron de 2003 a 2012, en que resultó campeón de manera indiscutible y varias ocasiones consecutivas en los torneos más relevantes ya referidos.

 

A partir de 2013 comenzaron las lesiones y la caída en el ranking para el suizo. Perdió contra Andy Murray, Rafael Nadal, el ucraniano Sergiy Stajovski; también perdió contra  el argentino Martín del Potro, en tres mangas, en el Abierto;  aunque poco después, en el  torneo Gran Slam le ganó y llegó a semifinales para perder contra Novac. En los años siguientes ha existido  un juego tenístico de luces y sombras en la trayectoria de Federer, que lo han convertido en uno de los jugadores más inciertos en su desempeño en las diversas canchas del tenis mundial. Por ejemplo, en los primeros meses de 2018 luchó con todo y ganó el Abierto de Australia (sexto título para él en ese país), con lo cual se convirtió en el primer tenista en ganar 20 Gran Slam.

 

No obstante, las estadísticas refieren que desde hace  más o menos un lustro, su trayectoria ha sido una constante de altibajos, un subibaja que el suizo atribuye a lesiones o condiciones climáticas, especialmente el calor, como ocurrió en el Us Open de 2018, donde Federer se notó agobiado por el calor y con poca energía y muchas imprecisiones en su brazo derecho, que suele ser elegante, sutil y preciso. Pero esta ocasión falló contra el australiano John Millman,  quien está por debajo de los 50 mejores del mundo. Federer expresó: “Hacía mucho calor, una de esas noches en las que sentí que no podía respirar… No circulaba para nada. Por alguna razón tuve problemas con las condiciones. Es una de las primeras veces que me ha pasado. Creo que, como había dicho, no hubo circulación del aire en el estadio. Eso hace un Us Open totalmente diferente”.

 

Esas condiciones las han padecido todos los tenistas. Leo Mayer, en el cuarto set del partido contra el serbio Laslo Djere, abandonó la competencia y dijo: «No hay que jugar más de cinco sets, eso quedó viejo para mí. Hasta que no se muera alguien no van a parar. Es imposible. Los partidos se ponen feos. Para mí, la única manera es acortar un poco, porque al calor no lo manejamos”.  Por su parte, Rafael Nadal de plano ha usado un chaleco de hielo para contrarrestar la deshidratación.

 

Más allá de ello, al retomar la figura de Roger Federer, especialmente las estadísticas y altibajos de unos cinco años a la fecha, observamos que él, cada vez con mayor frecuencia, pierde la elegancia, astucia, sutileza y a un tiempo precisión; en que la experiencia y entrenamiento constantes no pueden ganar a la curva de la edad (ascenso-descenso). Su cansancio y errores más constantes en la cancha lo confirman. No dudamos que puede ganar, con gran esfuerzo,  otros torneos; pero sabemos que es muy posible que caiga en más y más derrotas.  En todo el mundo, deportistas y entrenadores de varias disciplinas se preguntan, estudian cuándo es el mejor momento para retirare como deportistas gloriosos; en no excederse y bajar la calidad en una lucha imposible contra el desgaste inevitable corporal (la edad).

 

Por lo anterior, acaso es hora de que, como factores primordiales,  Roger Federer y su equipo de trabajo realicen análisis profundos, con la salud,  los casi  40 años de edad del suizo y el impresionante desgaste de dos décadas sumamente profesionales y las inconsistencias presentes y cada vez más notorias que llevan al tenista de Basilia a caer de manera contundente, como no ocurrió hace años.

 

Admirado Roger Federer: analiza a conciencia cuándo y cómo será el mejor momento para retirarte de forma triunfante, como el único 20 Gran Slam que ha dado el mundo. Retírate así, para recordarte siempre como el mejor tenista del mundo, y no de otra manera.