Oportunismo rapaz
Ante la adversidad, hay cientos de miles de personas que tienen que buscar la manera de sobreponerse a las complejidades del entorno; en ello va su esfuerzo, sus preocupaciones, su orientación de vida.
En el proceso, es claro que muchos vieron áreas de interacción para potenciar sus productos o servicios, pero la línea que separa la oportunidad del oportunismo es muy delgada; la primera, hace referencia a lo conveniente de un contexto y la confluencia de un espacio y tiempo apropiado para obtener un provecho o cumplir un objetivo. Esto siempre será legítimo.
En contraparte, el oportunismo significa aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones; esta es la parte negativa del ser humano, común e impune en muchos de los casos.
En las crisis, es usual que comiencen a faltar algunos insumos, lo cual pone en jaque a quienes requieren de esos materiales para subsanar alguna problemática puntual; no es agradable, pero es una condición de los momentos de adversidad.
Lamentablemente, y justo aprovechándose de esa adversidad, hay quienes sacan su lado oportunista y buscan, sea como sea, sacar raja de la situación, aunque ello signifique un abuso premeditado que, por la propia necesidad de las personas, se concreta ante los ojos de todos.
En este periodo de encierro, hubo comercios que, ante la escasez de productos de higiene personal como alcohol o cubrebocas, incrementaron sus precios de manera grosera, a pesar de ello, la gran mayoría de los clientes optaron por hacer la compra porque consideraron que el costo (a pesar de lo inflado) valía la pena si eso significaba salvaguardar la seguridad de sus seres queridos. Esa es la apuesta de quienes actúan de esa manera.
Algo similar sucedió con algunos medicamentos, por ejemplo, las pastillas efervescentes de vitamina c, cuyo costo ronda los 80 pesos, cuando eran localizadas (se agotaron en cuestión de horas en casi todo el país), eran ofrecidas en un precio cercano a los doscientos pesos. ¿Cómo es que cosas así pueden suceder ante la pachorra de la autoridad?
El tema es más profundo, ese oportunismo rapaz es parte del ADN de muchas personas, aún sin condiciones extraordinarias, viven en él, disfrutan por él y orientan sus acciones en función de él.
Estas personas, por principio, suelen presentar rasgos psicopáticos, buscan rodearse de personas influyentes, buscan el eslabón más débil en una cadena, aprovechan el chantaje emocional, capitalizan las necesidades del otro y juegan con los roles que les favorecen.
En esta lógica, personas que, por ejemplo, renuncian el habitar un inmueble porque argumentan que no pueden repararlo, pero en cuanto ven que alguien más lo ha hecho, corren presurosos para reclamar la vivienda que meses o años atrás no quisieron. Obviamente al verla en buenas condiciones, hace que les salga lo interesados.
De la misma manera, quienes llegan justo a la hora de la comida; aquellos que llevan colados a las fiestas o quienes siempre (subrayen, siempre) están esperando que alguien salga de casa para pedirle que le dé un aventón (aun teniendo su auto).
Conductas así, son una carencia absoluta de lazos maternos.

