Oscuro
Estamos encerrados
y si sales mueres
si sacas la cabeza por la ventana,
mueres
si abres la puerta mueres
si hablas por teléfono mueres
si conversas a un metro
también mueres
yo ya estoy muerto,
no he obedecido
nada ni a nadie
y sigo vivo
la despensa
se está acabando
y los cuatro habitantes de esta casa
están con las espinas enhiestas
como si nos fuéramos a atacar
Y ellos, pobres ellos aducen
aburrimientos
yo no me aburro nunca
siempre hay una película, un libro,
como un entrañable amigo con quien conversar
y así vamos
ellos,
no yo,
mirando el calendario
y haciendo aspas
a la espera de la liberación
de esa libertad,
porque cuando salgan morirán
más bien yo aquí
en mi claustro de hace años,
porque cuando salga
caminaré por las calles al fin libre
enmascarado, enguantado, con lentes oscuros,
al fin libre, para que no me reconozcan y así evitar que se me
acerquen,
y luego volver a casa
feliz, quizá ya solo,
viviendo mi cadena perpetua,
a medio tiempo,
justo cuando empezaba a ser, al menos, yo
seguiré en este lacerante juego de personajes
en el que soy yo,
al fin,
mientras siguen muriendo como moscas
a diario, centenares
y repito, nadie me mira, nadie me escucha,
no siento los alimentos,
será será será,
que, quizá, ya estoy infectado y muerto,
y no me he dado cuenta.

