Leona Vicario

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Mujeres en la Independencia. Mis lecturas llevan a reconocer a dos de ellas, nacidas en Michoacán: entidad que nos ha dado en los tres movimientos: de Independencia, Reforma y Revolución en el país, ejemplos vitales, para alcanzar metas que estos movimientos de gran importancia social y política han buscado para México.

 

El recuerdo de Gertrudis Bocanegra, nacida en 1765, en Pátzcuaro, nos recuerda que las mujeres y heroínas olvidadas por la historia, no sólo en este país, sino en la mayoría de los de América Latina. Gertrudis se distinguió por su inteligencia, a través de ella, se hizo una Red de comunicación entre las principales sedes de rebelión independentista. En la entidad michoacana comprueba todas las posibilidades que la mujer tiene, para enfrentar la lucha sin temores y convencida de su papel en la misma. Tuvo cuatro hijos, pero a su esposo y a uno de ellos los mataron en la batalla de Puente de Calderón. Ella es fusilada precisamente en la Plaza que ahora lleva su nombre el 11 de octubre de 1817; siendo torturada por sus captores con colillas de cigarros por lo que le dejan todo el cuerpo quemado, todo con el fin de que delate a los independentistas, que luchaban en tierra michoacana, y otras entidades del Bajío. Su cuerpo es expuesto desnudo en la Plaza Vasco de Quiroga, para escarnio de revoltosos que se atreven a retar al gobierno colonial.

 

Tal y como sucedió en la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato; cuando en el año de 1811, fueron expuestas las cabezas de los principales iniciadores del movimiento de Independencia, dentro de una jaula cada una, después de ser fusilados. Estuvieron ahí desde el 14 de octubre de 1811 y hasta marzo de 1821, cuando se logró la independencia definitiva de México de los españoles invasores: Miguel Hidalgo, Juan Aldama, Ignacio Allende y José Mariano Jiménez. Pensemos en la ofensa al exponer el cuerpo desnudo de Gertrudis Bocanegra en la Plaza Vasco de Quiroga, por lo cual ahora lleva su nombre en homenaje a ella. El que por diez años nuestros principales héroes de inicio de la Independencia, tuvieron por tumba los cuatro costados de un edificio que hoy es patrimonio cultural y centro del Festival Cervantino siempre es motivo de orgullo y de tristeza para los mexicanos: luego se sorprenden conservadores de aquí y extranjeros de otras partes, el que Benito Pablo Juárez García, fusilara a Maximiliano de Habsburgo en el cerro de las Campanas en Querétaro, el 19 de junio de 1867. La historia es una rueda que tritura todo y deja lecciones que se repiten de manera trágica bien lo sabemos.

 

Mujeres que enfrentaron la ira de los invasores -los realistas- que no comprendían el porqué era deseo liberarse de quienes por tres siglos habían sido sus amos esclavizadores, que durante 300 años asolaron a la llamada Nueva España e hicieron un genocidio de los indios propietarios de este continente, que jamás les llamaron para ser sojuzgados. La historia de México dice que otra destacada mujer lo es, doña Josefa Ortiz de Domínguez, quien es recordada como la esposa del Corregido de Querétaro. La audacia más relevante hecha por esta mujer, fue el avisar que la conspiración había sido descubierta. De tal manera que al poner en alerta a Aldama le llevan el aviso a don Miguel Hidalgo, a la parroquia de lo que hoy llamamos Dolores, Hidalgo; llevando ello a que se adelantara el Grito por el Padre de la Patria, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810.

 

Por tal acción fue presa junto a su esposo a quienes consideraron traidores. Su esposos perdió el cargo que tenía como corregidor y lo recluyen en el Convento de la Cruz, a ella en el Convento Santa Clara, en la ciudad de Querétaro, años después fue llevada a ciudad de México; donde estuvo en el Convento de Santa Teresa en el año de 1814, y recluida después en el Convento de Santa Catalina de Siena hasta el año de 1817. Fue liberada por el Virrey Juan Ruiz de Apodaca en ese año. Es decir, doña Josefa, por la que tenemos un afecto especial pasó encerrada, por lo menos siete años, en diversos conventos. Y es que para la mujer en América hispana los castigos pasaban o por la cárcel o el fusilamiento; en otros casos de cierta piedad, el convento, al hallarla culpable de participar en la lucha política. Era devaluada siempre en sus acciones que se trataban de considerar menores ante loas que hacían los rebeldes. La historia nos dice en América que son participantes, por igual, con los hombres en luchas militares, de espionaje o de llevar y traer armamento o utilizarlos ellas mismas. Son mujeres que hacen convocatoria a tertulias literarias o culturales, y ponen sus domicilios, para que los conspiradores tengan el espacio para preparar sus acciones militares.

 

Las referencias que estudio por Internet, en documentos de la Secretaría de Gobernación del país, y particularmente a través del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, o en periódicos como El Informador, o entidades de Chihuahua, Estado de México, la Ciudad de México, el Diario de Coahuila, llevan hasta el reconocimientos de los Muros de Honor en la Legislatura Federal, o de los Estados, como el caso de la ciudad de Chetumal, donde el nombre de Leona Vicario es puesto en ese lugar de honor por acuerdo de sus diputados locales. Igual sucede al poner su nombre con letras de oro en la legislatura del país. Por ello profundizar la historia de la mujer en los tres movimientos que dan forma al país que hoy tenemos, debe ser rescate histórico, que por justicia le debemos a las movilizaciones femeninas. Que, como dice, de manera sabia doña Leona Vicario, al ministro Lucas Alamán en una carta dirigida a él, pero hecha pública a través del periódico El federalista: No fue que participó en el movimiento de Independencia por el amor a su hombre, sino por algo más grande y digno, por los sentimientos de amor a la patria, los mismos sentimientos que algunos hombres si pusieron al servicio de la causa; aún, como ellas, arriesgando su propia vida. Así los nombres de mujeres en el movimiento de Independencia están ahí para hacerles homenaje y guardar su recuerdo en las fechas patrióticas: María Ignacia Rodríguez de Velasco, Rita Pérez Jiménez, Rafaela López Aguado de Rayón.

 

En esto aparece la belleza de la historia. Cuando se indaga a profundidad, con la lupa de la objetividad, que ayuda a preguntarse, cómo fue que familias enteras se fueron en favor del movimiento de Independencia; así los hijos de Gertrudis Bocanegra, tuvo 4, y todos se adhirieron al movimiento liberador. O si pensamos en la familia de Ignacio López Rayón, que también michoacanos, supieron luchar junto a su hermano en la época en que el Generalísimo José María Morelos y Pavón, era el pensador profundo para iniciar la nueva nación, legislador y mayor promotor de la Independencia total ante el imperio español. Hombres, mujeres, y familias, deben de ser tarea de la investigación histórica, para comprender que una revolución no se hace por individuos solos, sino por células que abarcan la propia familia y en ello la mujer es principal participante. Así sufre la pareja de Josefa Ortiz de Domínguez con su esposo el Corregidor, e igual sucede con Leona Vicario y su marido don Andrés Quintana Roo, pareja ejemplar en el amor y la lucha por la libertad del país que recién nacía.

 

Leona Vicario, la única mujer en la historia de México que ha recibido a su fallecimiento Honores de Estado: Cuando reviso las biografías de las tres mujeres que cito aquí: Gertrudis Bocanegra, muere dolorosamente y su cuerpo sufre escarnio, doña Josefa Ortiz de Domínguez pasa 7 años recluida en conventos de Querétaro y de ciudad de México, y en el caso de doña Leona Vicario, cuyo nombre completo fue: María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, nació el 10 de abril de 1789, por lo que ha de ser mujer de dos siglos. El siglo XIX fue el siglo de los héroes, pero también a lo largo de América de las mujeres. Aunque ellas merecen estudio aparte, pues al revisar sus sucesos personales y de familia, pagaron muy duro su devenir.