Parada

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Paradas. Personas. Asientos. Espera. Encuentros. Pláticas accidentales. ¿Una mano que decide encima de la nuestra?

Una y otra persona, una y otra persona, rara vez repiten. El mismo trayecto, una y otra vez, es casi de rutina. Mismos conductores, ¿has memorizado sus nombres? Lo he hecho desde que entre aquí. Soy de los últimos en recoger, podría irme caminando. Ya lo he hecho antes, no veo razón para no hacerlo.

Empezaré a caminar, ¿estás seguro? Mente, ¿en verdad preguntas eso? Sé lo que te conviene y quieres chico, ¿qué acaso no soy tu Pepe Grillo? La parada queda casi sola. Entre las múltiples caras que llegaron sólo quedan dos. Ella es… Sí, si que lo es, ¿qué acaso no te convenía? Pero soy yo y ella es ella, y bueno yo… Mira su cuerpo de arriaba a abajo.

Detrás de una tienda de productos para el refrigerador, el hogar y demás, decorada de naranja y a unos metros de una gran plaza, dos sujetos que apenas se conocen de vista intercambian miradas una y otra vez, ¿por qué preexiste una sonrisa? Ambos esperan por alguien que los recoja tras su regreso de clases. Es martes y ambos tomaron el autobús de las tres. Casi una hora y media de trayecto, ¿en verdad eso puede hacerse rutina?

¿Cómo se inicia una conversación en la espera? No lo sé, pero tiene un diseño bonito en sus manos. Puedo suponer que es su trabajo de clase, está hecho de lentejuelas.

Vamos háblale, no pierdes nada. La verdad es que me da pena. Vamos, son los únicos que quedan. El chico poco a poco se acerca a ella. Empiezan a intercambiar diálogos, los primeros respecto a ese diseño. Elogios y más elogios, creo fue una buena entrada.

Ella es amable, tiene una voz muy bonita, ¿no lo crees? Mente espera tengo que concentrarme. Yo no dije eso. Entonces, ¿quién fue? La brisa es agradable y su conversación fluye. Pasan algunos minutos, llegan por ella. Pasan algunos minutos, llegan por él. Creo que te… También lo creo, pero no sé su nombre. El misterio del encuentro algunas veces olvida detalles de importancia para así generar otro encuentro.

Tanto antes de clase como después de clase se encuentran. ¿Por qué dos extraños se saludan en la mejilla? Tal vez ya sea una costumbre. Tengo demasiadas ganas de hablarle. Pues hazlo, ve y siéntate con ella. Pasan los días y las semanas, casi se cumple el mes, simplemente no hablan. ¿Por qué no lo hace?

Chico debes hablarle, puedo apostar a que ella lo espera. ¿Cómo meterse en la mente de un personaje femenino? ¿Cómo darle habla en una anécdota escrita por hombres? ¿Cómo construir este personaje? Sinceramente no lo es, digo no lo sé. Perdón por el simple desacomodo de letras. No soy un escritor con la reputación de hacerlo, así que veamos sus acciones.

Uno de esos días el chico se sienta muy cerca de ella. Ella se va hasta los asientos finales. Es allí donde la chica dice: –¿Oye no te quieres sentar atrás conmigo? –. La conversación nuevamente se retoma, y no todavía no conocen sus nombres. Tal vez vuelva a escribir de ellos. Sólo puedo decir, gracias bendita parada, ¿tú dijiste eso? Pensé que habías sido tu mente. ¿Quién lo dijo?