Derechos de los Ciberabuelos
Entre las diversas clasificaciones de los usuarios de internet, incluyendo las relativas a las brechas generacionales y la inmersión en el uso de las tecnologías, desde un enfoque sociológico-comunicativo, en el que se distinguen personas nativas y migrantes digitales, en la segunda de las categorías encontramos más que a una clasificación particular, una condición especial, los llamados silver surfers, entendidos como los navegadores de plata o aquellos usuarios que en una edad superior a los 50 años empieza a habituarse con la exploración y uso del ciberespacio, concepto que si bien ya no resulta tan habitual, sigue siendo un fenómeno importante a considerar como parte de la ciudadanía digital.
En la preparación del Día del Abuelo, conviene señalar que cada día se incorporan al entorno digital nuevos usuarios, y en mayor medida, aquellos migrantes que se resistían pero que encuentran un canal expresión a través de internet, no necesariamente redes sociales, sino aquellos canales que les facilitan el desarrollo de sus actividades, pudiendo pasar desde el consumo de videos, películas y música por streaming, entre otros contenidos, a las soluciones logísticas facilitadas por los portales de comercio electrónico y asistentes virtuales, o inclusive, como parte de la convivencia en foros y medios sociales, dada las accesibilidad cada vez más extendida al uso de la tecnología.
Parte del efecto democratizador de internet se da no sólo para disminuir las brechas económicas y sociales en las que se genera la desigualdad, sino para evitar la exclusión de cualquier persona en función de cualquier condición, en el que la edad, podría parecer un factor que no tiene tanto peso, sin embargo, ante dicho escenario todavía se advierte resistencia del uso de medios digitales, lo cual, en el estudio de hábitos de internet de la Asociación de Internet Mx 2019, se identifica que dicho sector es el que presentó un mayor incremento.
Por ello, la fenomenología de estos supuestos recuerdan diversos artículos a través de los cuáles se extendió el concepto de silver surfer, como el de ¿por qué tu abuelo está [también] en Facebook?, lo cual no solamente señala las brechas que disminuyen en el ámbito de internet, sino aquellas que surgen a través de las preferencias generacionales a partir de las cuales, algunas redes empiezan a recibir usuarios de ciertas edades, pero que eventualmente tienen un tope debido a las nuevas preferencias de los usuarios, como en el caso de la migración de usuarios de Facebook en su momento muy breve a Snapchat, y, posteriormente, a Instagram, así como las tendencias actuales de migración a plataformas como Tiktok, mientras algunos usuarios permanecen en la primera red social de las mencionadas, y, aquellos que no se han incorporado a una red social, optan también por la primera como primera experiencia de uso, al nivel de que al día de hoy es posible afirmar que de los usuarios de internet, el 99% de los usuarios se encuentra dentro de alguna plataforma de dicha red social, si se considera no solamente Facebook, sino Whatsapp, Messenger o Instagram.
Sin embargo, más allá de la anécdota o de la experiencia en el entorno digital, las comunicaciones facilitadas por el internet para personas mayores han cobrado importancia en el ámbito de los derechos humanos, tal como se señaló como parte de las recomendaciones de la Resolución 1/2020 Pandemia y Derechos Humanos adoptada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, como población doblemente vulnerable, tanto por factores de riesgo asociados por edad, como por la limitación de las comunicaciones de las cuales podrían ser objeto, limitando la posibilidad de defensa de sus derechos, por lo que se señala importante considerar “… en la implementación de medidas de contingencia el balance que debe existir entre la protección ante el COVID-19 y la necesidad particular de las personas mayores de conexión con sus familiares, para quienes se encuentran solos o en residencias de largo plazo, facilitando medios alternativos de contacto familiar como comunicación telefónica o por internet, teniendo en cuenta la necesidad de remediar la brecha digital”.
Tema que no resulta menor si se toma en cuenta las diversas soluciones tecnológicas que pueden ser implementadas para establecer comunicaciones efectivas durante el periodo de contingencia en el cual, el acceso a internet puede constituir un mecanismo habilitador de derechos que inclusive pudiera resultar más fácil que una llamada telefónica, sin embargo, para ello resultaría necesario que volteáramos a identificar sus necesidades de conexión y que cuenten con canales específicos para su ejercicio, puesto que el hecho de que cada vez más existan más silver surfers, no implica que ellos cuenten con condiciones adecuadas para navegar en internet, como puede observarse de iniciativas como Asociación Americana de Personas Jubiladas (aarp.org) en el que se genera un entorno que combina tecnología e información para facilitar la gestión del tiempo en dicha etapa, que no se limita al ámbito digital.
Sin embargo, se advierte que en el proceso de navegación adaptable para silver sufers también deberían desarrollarse políticas adecuadas en dicho entorno, puesto que con independencia de que seamos migrantes o nativos digitales, en algún momento estaremos en una categoría de silver surfers en la cual también necesitaremos ajustes razonables para una plena inclusión, momentos en los cuales inclusive, existirían mayores expectativas del ejercicio de derechos en el entorno digital.
Si bien nada podrá suplir la convivencia personal, disfrutemos y protejamos a nuestros abuelos y ciberabuelos en su día, y aprovechemos por el momento, las tecnologías para estar más cerca de ellos.
Hasta la próxima.

