TURISMO Y MEDIO AMBIENTE EN TIEMPOS DE COVID 19

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El turismo es mucho más que visitar monumentos culturales o nadar en playas tropicales, es uno de los sectores económicos más importantes del mundo ya que en los últimos 20 años la actividad turística se ha convertido en una de las más importantes fuentes de empleo y economía a nivel global, y en una de las actividades más estratégicas para el desarrollo. Este sector representa casi el 11% del PIB mundial, genera 1 de cada 11 empleos directos y el año pasado se registraron más de 1,400 millones de viajes internacionales, de los cuales más de 40 millones se hicieron a México ubicándonos en el 7mo lugar dentro del ranking de llegadas de turistas internacionales de acuerdo con la OMT.

Así mismo la Organización Mundial del Turismo que muestran que entre 100 y 120 millones de empleos turísticos directos están en riesgo, mientras que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) prevé una pérdida del 1,5 al 2,8 por ciento del PIB mundial debido a la crisis de la industria por el COVID-19.

El turismo es la tercera categoría de exportación más grande del mundo (después de los combustibles y los productos químicos) y en 2019 representó el 7% del comercio mundial. En 2019, las llegadas de turistas internacionales llegaron a los 1500 millones gracias a una década de crecimiento ininterrumpido. Todas las regiones del mundo habían experimentado un crecimiento sólido hasta principios de 2020. Alrededor de otros 9000 millones de personas viajaron a sus países de origen.

Lo anterior nos refiere que el turismo es una oportunidad para experimentar las riquezas culturales y naturales del planeta, acercando a las personas y destacando nuestra humanidad común. Se podría decir que el turismo es en sí mismo una de las maravillas del mundo en sí mismo.

A pesar de que la caída de los ingresos ha provocado un aumento de la caza furtiva y la destrucción del hábitat en las áreas protegidas y sus alrededores, y el cierre de muchos sitios del Patrimonio Mundial ha privado a las comunidades de medios de vida vitales y la caída repentina de la demanda turística corta la financiación de las operaciones de conservación. El 7% del turismo mundial se relaciona con el turismo de vida silvestre, un segmento que crece un 3% anual. Esto también pone en riesgo los puestos de trabajo en las comunidades alrededor de los hábitats protegidos.

En muchos destinos africanos, la vida silvestre representa hasta el 80% de las visitas, y en muchos países costeros, los ingresos del turismo también han financiado los esfuerzos de conservación marina.

El 90% de los países cerraron los sitios del Patrimonio Mundial, con consecuencias socioeconómicas para las comunidades que dependen del turismo. Además, el 90% de los museos cerraron durante la crisis y es posible que el 13% nunca vuelva a abrir.

Ante tal problemática es de vital importancia de reconstruir el sector del turismo de una manera «segura, equitativa y respetuosa con el clima» mediante la mitigación de los impactos socioeconómicos de la crisis, en particular el empleo de las mujeres y la seguridad económica. También, el Desarrollar la resiliencia en todo el sector turístico; Maximizar la tecnología en toda la industria, incluso promoviendo la innovación e invirtiendo en habilidades digitales, así mismo promover la sostenibilidad y el crecimiento verde en la gestión del cambio hacia un sector turístico resistente y neutral en carbono. Además de fomentar las alianzas para aliviar y eliminar de manera responsable las restricciones de viaje de manera coordinada para reiniciar y transformar el turismo hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Finalmente, los viajes sostenibles y responsables son imperativos para apoyar a los millones que dependen del turismo para su sustento y se debe velar por que el turismo recupere su posición como proveedor de empleos decentes e ingresos estables y como protector de nuestro patrimonio cultural y natural. Pero sobre todo por ser turistas totalmente responsables y consientes de tener un turismo resiliente.