El Gótico visión romántica de la vida y de la muerte

Views: 1973

Hablemos un poco del contexto al que haremos referencia en esta historia. Hoy en día la música Gótica es inabarcable, aun cuando se trata de la que es menos vendible en el mundo, pero en ningún momento deja de desarrollarse, tomando elementos de todos los géneros posibles y así ser accesible a todos los seres sensibles de verdad. En el marco del cine, por ejemplo, a manera de introducción, podemos decir que se pueden considerar Góticas, películas de horror como El Cuervo, el Nosferatu original o el El Gabinete del Doctor Caligari. Es clave un tema: que lo que diferencia al movimiento Gótico de los demás movimientos estéticos  es que es adoptado, pero no como una moda, sino por un profundo sentimiento de no pertenencia a la sociedad establecida.

 

Los une una visión romántica de la vida y de la muerte, lo cual significa que el romanticismo y el misticismo se lleve a un nivel más pasional que nace desde el interior, es decir, se trata de encontrar el lado oscuro de cada uno. Entonces es imperante hablar de lo gótico en tanto un movimiento contracultural fuerte: nació a principios de los 80 y se consolidó a mediados de esta década, ya que después de la muerte del punk y ese escándalo masivo de repudio a la sociedad, vino una época de calma espiritual en la que se buscaba una identificación consigo mismo, un significado de la vida, una forma de ver que sí hay futuro, pero, ¿qué nos propone el futuro sino la muerte? Así comenzó un movimiento que en un principio fue llamado gothicpunk, por la filosofía punk, un poco más decadente, pero sin violencia. La vestimenta eran el negro y el blanco, esto era porque señalaban que eran puros del alma pero la muerte los espera a cada momento. Otro tema fue el maquillaje; la cara de blanco y de negro; los ojos, labios y uñas para decir: miren, la sociedad nos ha matado.

 

Cuando esta expresión llegó a México, se le identificaba con antiguas culturas mexicanas que se identificaban y rendían culto a la muerte. De una manera vulgar y despectiva se le llamó darketo a la persona del movimiento gótico. Sin embargo, hay que dar un carácter universal a esta expresión, hay que ver a la historia de la cultura como un ente en donde siempre han aparecido corrientes que buscan sacar a la luz los aspectos oscuros y sombríos del hombre. Así que este movimiento encuentra sus raíces en las formas culturales que buscan el paso de lo real y racional a la fantasía y lo irracional.

 

Sería conveniente incluir en este género al grupo de clase media que creó los primeros grupos punks en México, como el eterno vanguardista Walter Schmidt e Illy Bleeding, ambos pertenecientes al grupo Size. Illy resurgió a principios de los noventa como vocalista del efímero grupo de darkindustrial. Entonces el término dark en sí, se empezó a usar en algún momento de los años ochenta para referirse a la parte de la juventud que vestía primordialmente de negro, tenía una actitud melancólica y tenía un uso poco usual de maquillaje tanto en hombres como mujeres. Para 1989, el año de la aparición del Disintegration de The Cure, el término ya se había afianzado en la prensa. Durante esa década se había dado, en grupos independientes, el surgimiento de lo que es ahora la vieja guardia dark, los llamados por algunos darkosaurios. La persistencia en sus gustos musicales y estéticos sentó las bases para lo que ahora tenemos y lo que tendremos en un futuro. ¿Quiénes eran y son esas y esos darks? Se trata de una mezcla del movimiento punk de clase media que no siguió a Dangerous Rhythm en una transformación a un rock latino con tendencias depresivas, es tal vez una etiqueta inclusive grotesca; caprichosa, irreverente, pero algo de verdad hay en ella. Algunos punks ven al dark como una decadencia de su propio movimiento. Lo que sí es cierto, es que no había una consciencia, en general, de que había algo llamado goth.

 

La muerte de Jaime Keller, hace diez años, aquel mítico músico que trajera el punk a México y quien fuera mejor conocido como Illy Bleeding tiene un significado especial no sólo porque fue uno de los grandes músicos del rock mexicano, sino porque representa la punta del iceberg de una escena que fue despojada de su papel en la historia no sólo musical sino cultural de este país. Sin duda estamos hablando de la consecuencia de una etapa del rock mexicano que por una parte quedó sepultada por la cultura rock oficial que se impuso luego del terremoto de 1985, quedando bajo tierra por la ignorancia y la imposición de un sector de empresarios que utilizaron la desmemoria y exclusión a través de la dinámica mercadológica del Rock en tu idioma. Parece entonces que todo lo que queda en  la memoria desde la prohibición después de Avándaro hasta los 25 años de Timbiriche es una historia equilibrada a la fuerza, en donde no caben ni cabrán ya los demás.

 

El tema es una grave enfermedad cultural con olor del cadáver descompuesto de una industria caníbal, que se devora a sí misma al tiempo que a los suyos y por supuesto a aquellos que no se repliegan en sus designios. Es esa misma dinámica, por la misma ignorancia como principio, fracasó también al paso de las décadas, dejando una grosera simulación de rock nacional. Sin embargo, aunque no se formaron dark en esa época, algunas bandas mostraron una marcada influencia, a veces en cuanto a sonido y a veces en cuanto a imagen, a veces los dos. Las Insólitas Imágenes de Aurora es el ejemplo más claro, aunque Saúl haya tenido mayor influencia de los compositores de boleros que de Robert Smith y que haya dicho que sus peinados estaban inspirados en la película El caníbal de TinTan. Santa Sabina también ha mostrado una influencia dark, especialmente en el look de Rita Guerrero, que en paz descanse, cada vez más vampírico, y en algunas canciones como Alas Negras y Vacío.

 

Así es que a casi una década de la muerte de Illy Bleeding nos traslada más allá de los ochenta, ya que Size fue un grupo que reunió muchos contenidos y que sintetizó diversas referencias no solamente musicales anteriores a ellos, se trató de un artefacto cultural en el que venían a parar y a concentrarse varias de las iniciativas previas que se habían generado en una escena del rock nacional, que por principio se había deshecho de cierto atavismo nacionalista que apostaba por lo global antes de la llegada de ese concepto tan frecuente del hoy. Lo que la convirtió en una banda única, que por cierto paradójicamente fue lo que le valió el olvido, fue la decisión directa y sin ataduras de su trabajo en medio de una escena acartonada, acomplejada, timorata…

 

Retomando el después de Avándaro hay que decir que fue gracias a los hoyos funky que el rock urbano y otros géneros contestatarios lograron sobrevivir. En este contexto, de espacios ilegales y géneros nuevos, estaba Size una banda formada por iconos de la escena musical mexicana. Illy Bleeding, Walter Schmidt, Carlos Robledo, This Grace y Dean Style, engendraron un pegajoso e iracundo sonido que trajo aire fresco a la música local. Sabo Romo, bajista de Caifanes los describe así: Se atrevían a romper un contexto cuando la resaca de lo anterior era sonar como los Three Souls in my Mind. A pesar de una destacada, aunque corta e ignorada, carrera su eco e influencia se apreciaría tiempo después. Sarah Mínter y Gregorio Rocha, cineastas punks del México ochentero, también reconocen la profunda influencia de Size: Fueron muy visionarios, aquí en México sólo hubo grupos como Size y punks de Neza.

Wire, The Clash, Joy Divison y David Bowie se hacían presentes como referencias de su sonido. Size fue de las primeras agrupaciones mexicanas en tomar la estridencia de distorsión y unos sintetizadores modulares para generar un sonido novedoso en el esquema nacional, mientras en el Reino Unido y Estados Unidos ya llevaban unos cuantos años perfeccionando géneros como el post-punk y el new wave, éstos apenas se hacían notar en territorio mexicano. Sin embargo, había un tema adicional, no había dónde tocar y ser escuchados. El veto setentero permanecía y devino en el cambio radical. Salvo por algunos foros como el Hip 70, Ágora, universidades o casas abandonadas, los lugares eran escasos. A la música se le agotaban los escaparates y también las bandas. Durante sus pocos años de vida (1979-1985) la banda logró lanzar apenas dos sencillos de 12’ de las canciones El Diablo en el Cuerpo y Tonight, rolas preciadas para los coleccionistas de hoy.

Años después, en 1991 lanzaron una compilación con varias de sus grabaciones que hasta entonces no habían visto la luz. El movimiento Rock en tu idioma, que surgió buscando impulsar al género en el país, dejó de lado a Size, que hacía canciones tanto en español como en inglés, por sus influencias británicas. Poco a poco, ellos también perdieron el interés en mantenerse juntos. Tras separarse en 1985, la agrupación nunca volvió a juntarse. Su historia, está documentada en la película Size: Nadie Puede Vivir con un Monstruo, dirigida por Mario Mendoza.