Estar en lo que estar

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Cuando escuchamos la palabra entrenamiento normalmente pensamos en el aspecto deportivo. Sin embargo, hay otras áreas de la vida que son entrenables, de hecho es importante hacerlo con la intenciones de mejorar día a día en todos los aspectos de nuestra existencia y más aún en aquello que amamos. Así es que a qué nos referimos con hablar de un entrenamiento, para ello hay que remitirse al significado de la palabra. Vayamos al latín pues allí es donde encontraremos el origen etimológico de lo que ahora analizaremos. Se señala que está compuesta  del prefijo inde, indicando que algo o alguien es de ahí; la palabra central trahere que significa arrastrar; y finalmente el sufijo miento que equivale a instrumento, resultado o medio.

 

Se trata de una actividad que surge como un procedimiento pensado para obtener conocimientoshabilidades y capacidades. El entrenamiento de carácter físico, por ejemplo, es casi mecánico ya que consiste en llevar a cabo series de ejercicios previamente establecidos científicamente para desarrollar las capacidades condicionales y coordinativas con la intención de lograr la forma deportiva en un período específico. El entrenamiento profesional, es el aprendizaje que se desarrolla en el lugar de trabajo para mejorar el rendimiento laboral. Este entrenamiento supone la práctica con las herramientas, equipos, documentos o materiales que se utilizarán en forma cotidiana.

 

En el ámbito militar, el significa adquirir las condiciones físicas para intervenir y subsistir en combate, obteniendo además las diferentes habilidades que se necesitan en el marco de un conflicto bélico. El uso de armas y la supervivencia al aire libre son algunas de las capacidades que se desarrollan. El coaching es un tipo de entrenamiento que consistente en un proceso interactivo y transparente mediante el cual el entrenador y la persona implicada buscan el camino más eficaz para alcanzar los objetivos fijados, utilizando sus propios recursos y habilidades. Tiene como base la idea de que la persona que recibe el entrenamiento es un ser que posee las herramientas que le permiten resolver los obstáculos que enfrenta. Por lo tanto, el entrenador le invita a aprender de sí mismo. También podemos hablar de la gimnasia cerebral. Se trata de someter a tu cerebro a experiencias nuevas combinando los distintos sentidos para estimular las conexiones entre distintas regiones del cerebro. Todos estos ejercicios mejoran la memoria y retrasan los efectos del envejecimiento mental. Puede realizar acciones como cepillarse los dientes con la mano que nunca lo haces, incluyendo tomar y abrir la pasta de dientes con la otra mano. Cierra los ojos mientras te duchas, notarás más texturas invisibles al ojo humano con las manos, mandando mensajes a tu cerebro. Intenta hacer toda la rutina del baño con los ojos cerrados.

 

También puedes alternan tu rutina matinal, toma una ruta distinta para ir a tus actividades, cambia el orden de tus tareas, escucha la radio en vez de ver la televisión, varía tu día. Todos estos son entrenamientos que se pueden complementar y ser parte de un entrenamiento más amplio que tiene que ver con nuestro ser y el tener el objetivo de ser mejor que si mismo cada día.

 

Podemos entonces hablar de una psicología positiva. Es común que entre la rutina se nos olvida concentrarnos en nuestra felicidad, es más, nos quejamos de todo sin detenernos a apreciar lo grandioso que tenemos. Muchas personas se quejan de ser infelices sin ser conscientes de estar en paz y alegría, es algo que puede ser aprendido y que puede convertirse en hábito, es decir, puede ser entrenado. Además las encuestas revelan que los hombres somos más propensos a la depresión y tristeza a comparación de las mujeres, así que si te sientes un poco triste, puedes poner atenciones a algunas cuestiones. Podríamos decir que la alegría se puede aprender, de la misma manera que se puede aprender a jugar tenis o un idioma. Aquí vale una distinción, la alegría sin duda es una forma de ser, es una manera de vivir y de enfrentar objetivos así como asumir consecuencias, es decir, puedo ser alegre en una situación de tristeza, sin embargo, difícilmente se podría ser feliz, pues se trata de una situación emocional que tiene una duración circunstancial. Ahora bien, es imposible no vivir sin emociones negativas, pues forman parte de la vida, la felicidad y el bienestar también son emociones intrínsecas y naturales del ser humano.

 

Si aprendemos a aceptar lo malo como parte del proceso de vida y a no mortificarnos cada vez que algo malo sucede, podremos igualmente abrirnos a la alegría. Hay que aprender que somos humanos y que tenemos debilidades y fracasos. No hay que dar por hecho lo bueno, hay que agradécelo. Todo lo que llegue a nuestra vida, ya sea en pequeña o gran medida, es motivo de agradecimiento. Las cosas no siempre van a ser iguales. Igual que lo malo termina, lo bueno también. Como ya se señalaba se trata de un conjunto de entrenamientos encaminados a este estado de alegría. El deporte es importante, no es necesario matarse en el gimnasio, ni correr veinte kilómetros diarios, a menos que esa sea una pasión. Caminar treinta minutos diarios es suficiente para generar endorfinas y sentirse en paz y satisfecho con uno mismo. En las actividades de todos los días aplica el dicho quien mucho abarca, poco aprieta. Más vale concentrarse en algo y así hacerlo bien, que querer hacer muchas cosas a la vez y hacerlas mal. Hay que estar en lo que se está  en el momento que es.

 

Fundamental es tener claro que la vida es una suma de instantes, diría yo una suma de alegrías, si así se elije, por lo mismo vale la pena disfrutar, aceptar y agradecer cada alegría. Esto se resume en vivir el aquí y el ahora con todo el respeto. Así que si se esta con la familia, ahí está el foco, si estas contigo, tu eres el foco, si es tiempo de una actividad, ahí está el foco. Por ejemplo, si el foco está en la persona es recomendable el diálogo interno, hay que aprender a meditar y hacerlo hábito, este es un apoyo para el combate al estrés y a largo plazo enfrentar mejor los obstáculos de la vida y a superar crisis con mayor fortaleza. Se trata de encauzar nuestros pensamientos hacia el lado positivo. La felicidad no es algo que se consiga con ingresos económicos, objetos de lujo, o con las personas que nos rodean. La felicidad es un estado que nace de nosotros mismos y de la forma en que elegimos ver y aceptar la vida.

 

La resiliencia es un concepto originalmente de la física y la ingeniería que describe la capacidad con la que un material puede regresar a su forma original tras someterse a una presión. En las personas aplica igual, es la manera en la que el ser humano puede sobreponerse a circunstancias adversas y recuperarse incluso fortalecido. Así que con todas estas herramientas vale la pena pensar en un entrenamiento integral del ser. Podemos en un principio relacionar felicidad con tener buena salud, pero no puedes olvidar que para ser feliz debes tener también una buena salud emocional. La mente y el cuerpo están unidos. Cuando mejoras la salud física, experimentas un mayor bienestar emocional. Por ejemplo, el ejercicio físico no sólo fortalece el corazón y los pulmones, también libera endorfinas, unas poderosas sustancias químicas que nos dan energía y elevan nuestro estado de ánimo. En suma se trata de un entrenamiento para un estado de alegría que dará fortaleza a otras formas del ser que nos permitan el ser mejores personas.

 

Es un entrenamiento para la vida, para hacerse consciente de la relación de la persona consigo misma y sus circunstancias. El autoconocimiento se vale de un sistema que incluye conceptos, estructuras, procesos, herramientas de trabajo, trabajo a través de elogios y retroalimentación positiva basado en la observación e instrumentos de medición, apoya a las personas a mejorar sus destrezas para el manejo de sus procesos personales y profesionales. Se trata de generar observadores diferentes para comprender e interpretar mejor nuestra existencia bajo el prisma ontológico de ser humano. Hay que decir que el tipo de observador que uno es determina las acciones y éstas las consecuencias e incluso el mismo ser. La forma como vemos las cosas, es solo la forma como las vemos. Nada nos permite decir cómo son las cosas. La forma como vemos las cosas habla del tipo particular de observador que somos. Somos observadores diferentes, cada observador mira ciertas cosas y no otras. Cada observador tiene sus fortalezas y no fortalezas. Todo observador tiene límites.