Amor o miedo: ¡No hay más!

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Pareciera que ya en complicidad con la ciencia y los devenires de la  Inteligencia Emocional, podemos señalar que cerebralmente hay solo dos vibraciones de onda que interactúan a manera de dos emociones esenciales de las cuales se derivan todas las demás. A saber, el amor o el miedo. Por ejemplo, vendría la pregunta ¿Qué hay en el fondo de la ira? cada vez que algo, alguien o yo mismo transgredo mis límites, estoy actuando desde la amenaza de lo que esa transgresión puede conllevar, por ejemplo, peligro de no ser suficiente, de no ser respetado, de no ser valorado, y de ahí viene el miedo de que cualquiera de esas cosas sucediera, e instintivamente sufrimos por ello y de ahí se puede desprender el enojo, ya sea con otras personas o con nosotros mismos.

También podríamos mirar hacia la tristeza. En donde cada vez que pierdo algo, el apego que tengo a esa persona, sensación, trabajo, cosa, me hace sentir vulnerable, con miedo a un nuevo estado donde ya no está lo que había antes. Sin embargo, qué podría haber detrás de la paciencia, aquí se trata ya de la confianza, hacer sentir bien tal como están las cosas, no hay que modificar nada, no hay prisa ni miedos, así es que agradecemos y seamos conscientes de todo lo que tenemos. Se trata entonces de una de las muchas expresiones de amor. Así es que ahora hay que decir que la emoción es la gasolina de la acción, y por lo tanto cada vez que sentimos algo, es para que emprendamos algo que requiramos hacer, pero lo importante es estar claros con que no actuaremos igual desde el miedo que desde el amor, hay que tenerlo demasiado claro, pues inclusive hay muchas personas que en verdad creen que preocupándose demuestran amor, que los celos son amor, que si llega la ira es porque te importa… así es que ahí va entonces la pregunta ¿eso es amar a la otra persona, o en realidad estas cubriendo tu necesidad, por inseguridad de sentirte querido, necesario, respetado?

Ahora bien, las emociones corresponden también a vibraciones impactando de formas muy diversas en nuestro ADN. En el caso del miedo, hay que decir que posee una frecuencia de vibración larga y lenta activando solo ciertos puntos de nuestra cadena de ADN, mientras que el amor tiene una frecuencia alta y muy rápida, impactando en muchos más puntos y por ende extrayendo mayor energía y potencial de nuestro ADN. No se pueden dar las dos emociones a la vez en el mismo instante: o vibras en el amor, o vibras en el miedo. Así es que respecto a la pregunta que acabo de dejar en el aire quiero decir que amar no se trata de necesitar nada, ya que de ser así aparecería el miedo a perder o no tener. Por otra parte también hay personas que se han construido un muro de miedo y orgullo de una falsa protección del alma. Este muro puede ser tan fuerte que de plano evitan esta parte de experiencia vital, la del amor, limitando seriamente su desarrollo. Ese miedo podría existir porque en otro momento de la existencia tuvieron una mala experiencia con el eros o tal vez porque el alma ha abusado vorazmente de la belleza de la fuerza erótica sin construir hacia el amor.

En cualquiera de los casos, la persona puede haber elegido ser más cautelosa. Sin embargo, si la elección es muy rígida y limitante, se producirá el extremo opuesto. En la próxima encarnación las circunstancias serán escogidas de tal modo que se establezca un equilibrio hasta que el alma llegue a un estado armonioso en el cual no habrá extremos. Esta armonización, es la que se busca a través del amor y se aplica a todos los aspectos de la personalidad, esto es con la finalidad de alcanzar la armonía, esto implica que se requiere lograr de un equilibrio adecuado entre la razón, emoción y la voluntad.

Por otra parte, podríamos hablar de una reacción más. Normalmente las personas no están dispuestas de asumir toda la culpa de algún fracaso, de esta manera es al miedo al que se le culpa. Más o menos el argumento de justificación va como sigue: Si me dejaran ser feliz a mi manera, amándome y aprobándome completamente y haciendo lo que ansío, entonces podría ser perfecto. El obstáculo que me impide obtener lo que quiero se haría a un lado. Así que es ‘su’ culpa. Mis fracasos sólo se deben a que constantemente me niegan la satisfacción de mis deseos. Así es que nos encontramos con un círculo vicioso que va en dos sentidos, por una parte tengo que ser perfecto para ser amado y ser feliz. Mientras que en la otra dirección dice: Si pudiera tener la posición de control que necesito para ser feliz, entonces no me sería difícil ser perfecto. Sin embargo, hay que estar claros que ninguna de estas metas puede ser alcanzada. Así es que la persona comienza al culpar al mundo por un lado y a su ser por el otro.

Esta idea equivocada de la felicidad necesariamente se encuentra ligada a una idea errónea del amor, pues del mismo modo que sucede con la felicidad, el bebé que hay en ti cree que la prueba del amor es que se satisfagan todos tus deseos. Así que para sentir que te aman necesitas esclavos que se sometan a todos tus deseos: Si me aman, me deben rendir homenaje; así puedo poseer un súbdito. Entonces es importante decir que si crees que las cosas son de este modo, como lo cree el bebé que hay dentro de cada ser humano es evidente que tendrás miedo de amar, pues cuando tú amas, tú eres quien debe convertirse en un esclavo. Así es que en realidad vale la pena observar tus reacciones con verdadera honestidad y descubrirás esos sentimientos en ti, que tal vez nunca hayas tenido el valor de reconocerlos y permitirte vivenciarlos.

 

Para que avancemos en esto se requiere conocer y reconocer el concepto correcto del amor. El amor es el poder más grande del universo. Todas las enseñanzas y filosofías espirituales, las religiones e incluso la psicología moderna proclaman esta verdad. Con amor eres poderoso, fuerte y estás seguro. Sin él, eres pobre, estás aislado, recluido y temeroso. El concepto correcto del amor incluye la posibilidad de amar independientemente de que la otra persona te ame o no, su gran magia y bendición.

Semejante amor es incondicional. Pero si todavía no estás preparado para eso, es inútil forzarte para lograrlo. La compulsión y la incapacidad para alcanzarlo aumentarían tus sentimientos de fracaso y culpabilidad. Esto llevaría por la vía del fast track hacia una tendencia auto-destructiva. Pero aun el deseo de amor ideal y no egoísta podría fácilmente distorsionarse con base en un deseo de sufrir enfermizo. La buena noticia es que ese sufrimiento es completamente una elección consciente y de amor. Pero, si por el momento no eres amado y te parece imposible el amar, simplemente reconócelo sin culpa. Ése es el primer paso hacia la transformación.