GASOLINAZO LA PROMESA INCUMPLIDA DE LA 4T

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El Presidente Andrés Manuel López Obrador, ha enviado al Congreso una iniciativa para reformar la Ley de Hidrocarburos, unas semanas después de concretar la muy cuestionada modificación al régimen legal del sector de la energía eléctrica.

La iniciativa básicamente representa un cambio intempestivo en las reglas del juego para que los viejos monopolios de CFE y Pemex recuperen poder relevante en los nuevos mercados de energía eléctrica, gas y gasolinas. Dicho, en otros términos, para alterar las condiciones de competencia en perjuicio de los inversionistas privados y, en última instancia, de los consumidores.

Que precisamente los consumidores están resintiendo en el bolsillo ya que los combustibles han subido sus precios de forma acelerada en lo que va de año. Llevamos varias semanas poniendo atención a los precios de los energéticos, especialmente las gasolinas y el gas de uso doméstico.

Estamos ante un gasolinazo que a diferencia de las anteriores administraciones en donde el incremento se daba de golpe, casi siempre al comenzar el año. Esta vez, hemos tenido un incremento por goteo, pero de esos que inundan. Está relacionado con el incremento internacional de los precios del petróleo, que en el caso de la mezcla mexicana pasó de 12.50 dólares por barril a principios de mayo del año pasado a 64 dólares en marzo del 2021.

Es mala noticia para los consumidores de una economía en recesión que suban los precios de estos insumos básicos. Pero lo que puede hacer que esos consumidores se enojen es que se ha hecho de los precios de los energéticos, en especial de la gasolina, un asunto político-partidista que lo hace más pesado.

Cuando este gobierno era oposición manipulaba a la opinión pública con los precios de las gasolinas. Sabían que cuando subían los combustibles ellos acercaban un cerillo y obtenían grandes beneficios electorales del incendio social, hoy en día precisamente circulan memes en las redes sobre la gran promesa plasmada en espectaculares de que no habrá gasolinazos y a un costado el anuncio de los precios altos en las gasolineras.

Esta semana que por cierto es semana vacacional, los precios de las gasolinas van cercanos a 20% de aumento en lo que va de año, cuando ya se nota un impacto fuerte en la medición inflacionaria y cuando estos incrementos se suman a los constantes aumentos en los precios de los alimentos desde que inició el confinamiento por la pandemia hace ya un año, es cuando se encienden los focos de alerta en la 4T.

Las alzas, sin embargo, no fueron solamente en los energéticos. También están los alimentos. Las tortillas, alimento fundamental en la dieta mexicana, subieron 3.5 por ciento en los dos meses y medio que llevamos en este año, y el huevo lo hizo en 3.7 por ciento.

Los alimentos tienen fluctuaciones estacionales, pero, por ejemplo, en el caso del maíz, en el mercado internacional el precio del cereal se ha incrementado 46 por ciento en dólares durante los últimos doce meses.

Lo cierto es que estamos en lo que algunos denominan ‘terra incógnita’, pues vivimos condiciones inéditas que hacen muy complicado predecir con cierto margen de certeza lo que pueda venir.

Más allá del tema económico se percibe un enorme descontento social y repercutirá en el aspecto político. Todo esto en un año donde se eligen 15 gobernaturas y la composición de la Cámara de Diputados, en donde  si el gobierno de Andrés Manuel López Obrador quisiera hacer algo para contener el alza de los precios de los combustibles, seguramente estará mal hecho.