Presunción

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Aunque las redes y las noticias dicen mucho alrededor del tema, es indudable que las connotaciones dejan que desear, sobre todo ante el comunicado que la dependencia elimino de sus redes poco después de haberlo publicado, y republicar el comunicado con un cambio que parecía sustancial, pero que definitivamente sólo dejó más dudas y presunciones.

Es real la posición de quienes miran los errores con particular encono, pero es más la suspicacia que se obtiene ante los hechos consumados y todo aquello que se mira a través del espejo.

La realidad puede ser distinta. A lo mejor los hechos narrados por la dependencia son la verdad del problema. O lo que se sospechaba como un acto de venganza o represalia por lo publicado días antes.

No podemos negar que el escrito es claro. Nunca dice nombres. Sólo declara hechos y presupone situaciones que son del todo coincidentes, lo que nos lleva a la presunción de los hechos fácticos, y por supuesto, a suponer que el despido del diplomático fue en realidad un acto de represalia al más viejo estilo neoliberal.

Sin embargo, y a pesar de la aclaración de los hechos, según el gobierno, todo nos hace llegar a la misma conclusión. Al parecer, cualquier acto que represente la duda o ponga en juicio aquello dictado por la oficialidad podrá ser reprimido de una manera elegante y poco juiciosa, por decir poco.

Lo que nos lleva a la pregunta obligada: ¿Estamos nuevamente frente a un acto de opresión a la libertad de expresión, o es simplemente un acto aislado y coincidente que nada tiene que ver con la represión?

La respuesta sólo la puede dar el tiempo. Pero tiene que ser con la mayor claridad posible, con los hechos en la mano, y con la verdad incuestionable, algo que al parecer ofrecen la oficialidad.

Coda

Aunque a veces los tiempos de dormir son los mismos que otras personas, a veces se suelen intercambiar los horarios y se pierden las horas en las cuales el sol brilla y la lluvia suele aparecer de improviso.

En esta ciudad a pie del volcán parece que la lluvia no tiene palabra de honor. Apenas empezaba a amanecer y el ruido de las gotas al caer sobre la cubierta de metal del balcón falso de mi departamento resonaban con fuerza. Eso es algo que no es realmente agradable para mi sueño intercambiado.

Esa es una hora en la que suelo entrar a la cama a dormir. De ahí el disgusto de no poder conciliar de manera pacífica el sueño intermitente que por lo general suele alargarse hasta cerca de la una de la tarde, o un poco más.