Poema obligado
Agradecer uno que otro desencanto
Correr ciego
O ver todo con los ojos cerrados
Ejercicios inútiles sin contar ningún recuerdo
Y aparece la magia
Escondida y esquiva de los lamentos
De esos que ya han pasado de moda
Que se vuelven como cilindros con huecos
Bellos por fuera
Y persiste tu voz
Como ese famoso vals tocado por una rockola
En nuestro bar
Pero ahora
Tu ausencia la celebran mis carnales y amigos
Hermanos y adláteres
Y hasta los vecinos
Y yo como en ese viejo bolero
El último en enterarme
Arrastrándome en ese discurso
Que ya no puede articular palabra
Y las mil recomendaciones
Para que la olvide
Como si fuera como echar
A la basura una chompa, un deseo, una navaja
Y mientras tanto como dice el otro poeta
Aquí en la tierra
Todo anda bien y la gente grita gol
Y yo
Nuevamente durmiendo
Sin despertador ni almohada
Esperando algún
Cariño,
Resistiéndome
A pagar por ello…

