PELÉ Y BECKENBAUER EN “LA BOMBONERA” Y EN LA SALA FELIPE VILLANUEVA.

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En poderedomex.com damos la más cordial bienvenida a Epaminondas, que lo mismo se confunde con el jugador que militó en el Toluca o bien con el general y político griego que convirtió a Tebas en Grecia

 

Florentino, Vantolrá, Romero, Zavala, Estrada, Dosal, Memo Vázquez, Amaury, Albino Morales, Vicente Pereda y Cerda Canela; si la memoria no me falla, esa era la alineación de mis Diablos Rojos del Toluca de los sesentas, aquellos que cada 15 días llenaban la famosa Bombonera de Toluca, uno de los tres estadios de fútbol con mayor tradición en nuestro país.

Desde niño, me aficioné al fútbol, adoptando como mi equipo el de mi lugar de nacimiento: Toluca. Entonces se jugaba los domingos de cada 15 días a las 12:00, pero yo llegaba con mis amigos, desde las 9:00 de la mañana para presenciar los partidos del torneo de reservas. Nos gustaba colocarnos en la tribuna de sombra, justo atrás de la portería oriente de la cancha, ahí a donde llegaba a instalarse mi ídolo Florentino López con su jersey azul claro con el número uno, su short y calcetas negras, no usaba rodilleras ni mucho menos guantes, por eso llevaba sus naranjas partidas a la mitad, para untárselas en las manos y así ganar adherencia al balón.

Presencié el empate a uno del Toluca con el Santos de Pelé, justo hace 55 años, el 28 de agosto de 1966. El invitado de honor a ese partido memorable fue Don Adolfo López Mateos, que recién había dejado la Presidencia de la República. En el medio tiempo, Don Nemesio Diez, visiblemente molesto, bajó del palco de honor rumbo a los vestidores para llamarle la atención a José Luis “el ruso” Estrada que le tocó marcar al Rey Pelé. Don Nemesio le preguntó: ¿Sabes quien es nuestro invitado de honor? Don Adolfo López Mateos y no te vino a ver a ti, vino a ver jugar al Rey Pelé, así es que te ordeno que te relajes y dejes jugar a sus anchas al Rey del fútbol.

Esos tiempos de aquel Toluca que nunca perdía en casa, cuyos jugadores eran frecuentemente animados en persona por Don Nemesio Diez, quien se aparecía sorpresivamente durante los entrenamientos, para arengar a su equipo y estrechar la mano de cada uno de ellos llamándoles por su nombre. El inspector autoridad de la cancha era Don Manuel Piña, el gerente administrativo era Agustín Suárez y el locutor, un personaje de apellido Zenil.

Durante el intermedio del partido, se enfrentaban dos equipos de fútbol infantiles y alineaban algunos que ahora son altos funcionarios y políticos como Ernesto Nemer. La tribuna de palcos olía a un delicioso aroma a chorizo, por los tacos de chorizo toluqueño que ofrecían los vendedores que recorrían los pasillos ofreciéndolos.

También en aquellos gloriosos sesentas y setentas, la vida cultural mexiquense vió nacer a su buque insignia: la Orquesta Sinfónica del Estado de México -OSEM- , que precisamente hoy, 27 de agosto, celebra su 50 aniversario de su fundación gracias a la visión y apoyo del Maestro Carlos Hank y al talento musical del Maestro Enrique Bátiz, su primer director y fundador.

Todos los integrantes de la OSEM están felices y orgullosos de formar parte de este trasatlántico de la cultura que, en algunas ocasiones, estuvo a punto de ir a pique, por la antipatía de algunos altos funcionarios, a quienes no les interesaba apoyar a este icono cultural que ha alcanzado prestigio mundial, con más de 50 discos grabados y con varias giras internacionales presentándose en sendos escenarios de París, Madrid, Varsovia, Shangai, Nueva York y Boston, entre otras ciudades.

Y no es para menos su felicidad y tranquilidad, según nos platicó mi entrañable amigo Pery Urban, quien junto con Félix Parra y José Angel Contreras, son los únicos miembros fundadores de esta magna Sinfónica que han prestado sus servicios por cinco décadas de manera ininterrumpida.

El buen Pery, que por cierto le va al América y no al Toluca y a quien apodaré el Beckenbauer del equipo, por ser el alma, articulador y líbero del colectivo, que siempre ha luchado a capa y espada por mantener la fuente de trabajo de los músicos. Me compartió  que todos los músicos están muy agradecidos con el Señor Gobernador Alfredo del Mazo Maza, porque  a pesar de la contingencia por el COVID 19, se han mantenido los sueldos y prestaciones para los más de 80 músicos, lo que ha significado la tranquilidad de 80 familias.

Durante nuestra conversación entre amigos, el Beckenbauer de Tultepec envuelto en la nostalgia, y muy emocionado ya que después de medio siglo, repetirán el mismo programa musical en el Teatro Morelos, el mismo escenario en el que se presentaron por primera vez bajo la batuta del Maestro Enrique Bátiz Campell, que con apenas 28 años de edad, iniciaba su larga trayectoria en la cultura de nuestro país, convirtiéndose en uno de los más célebres y reconocidos directores del mundo en la segunda parte del siglo XX.

Bátiz, hoy de 78 años, goza del reconocimiento y aprecio de toda la plantilla musical, ya que no sólo lo distinguen como el fundador y símbolo de la OSEM, sino también como quien de la mano del entonces Gobernador Ignacio Pichardo Pagaza, en 1988, reavivó a la Orquesta después de los tiempos aciagos que ésta sufrió cuando recién cumplía los 15 años de fundada.

Fue en ese 1986, cuando se le dotó de una sede a la Sinfónica al modificar el viejo cine Justo Sierra propiedad del municipio de Toluca, en la Sala Felipe Villanueva, en homenaje al violinista, pianista y compositor nacido en Tecámac, Estado de México.

Pery Urban, de memoria privilegiada, ánimo fulgurante y un excelente conversador, recordaba que fue el entonces Presidente Municipal de Toluca, Agustín Gasca Pliego, quien junto con el Director General del DIFEM, José Ramón Albarrán Mora, nuestro muy querido Chope recientemente fallecido, pusieron sobre ruedas el proyecto de remodelación de la nueva Sala, que también impulsó el Maestro Manuel Suárez, quien además de haber sido el primer concertino de la OSEM, también la dirigió en la primera mitad de los ochentas.

Entrado en la plática nos refirió, que en lo operativo, tanto el Ingeniero Gasca como el Chope, designaron al Arquitecto Sánchez Rubio a cargo de la obra de remodelación y a Xavier Lazcano, quien era el Gerente de la OSEM, como enlace para cuidar todo tipo de detalles logísticos relacionados con la Sinfónica. Todavía recuerdo, dice Pery, el olor a madera nueva con que fue revestida toda la Sala para mejorar su acústica que la colocó como una de las mejores de nuestro país.

Levanta la cara el Beckenbauer en señal de emoción por aquellos momentos, recordando a tantos amigos y compañeros de la Sinfónica que cebaron con su talento a esta noble institución y que ya murieron como lo fuera el Maestro Virgilio Valle y la famosa borrega Manuel García, quedó en platicarnos en otro momento, de los apodos de los músicos, anécdotas y demás sucesos que han vivido a lo largo de 50 años, como aquel que estando en pleno concierto en el Teatro de la Ciudad, del otrora Distrito Federal, se deslizó entre los pies de los músicos un ratón que era perseguido por un gato.

Además de fútbol, de música, de comida y de nuestra querida Toluca y de nuestros no menos queridos toluqueños y toluqueñas, les iremos platicando de una miscelánea de temas de interés. Como dijera el clásico: De todo como en botica.