Revolución Mexicana en el Estado Digital

Views: 1872

Con el objeto de explorar los principales acontecimientos de la semana y la prospectiva de actividades que tendrán lugar en nuestro entorno, para a su vez, desarrollar el tema de mi colaboración, me gusta realizar una breve revisión de las tendencias legales tecnológicas, entre la cuales, me pareció útil retomar para esta colaboración la expresión de Farhad Manjoo en su columna del New York Times titulada: “La nueva revolución tecnológica tiene forma de chip”, en la que refiere que: “Si sueno quizás demasiado emocionado por los microchips, es porque no ha habido mucha innovación técnica revolucionaria en el sector tecnológico en años. Facebook está dedicado a destruir democracias, Google se limita a succionar más dinero de los anuncios y cada nuevo iPhone es apenas mejor que el anterior en una escala gradual”, a fin de iniciar mi reflexión en torno a dicho panorama de manera obligada: ¿cómo se encuentra México frente a los cambios que suceden en el entorno digital actualmente?
En el marco del 111 Aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, conflicto armado que forjó gran parte de las facciones que soportan ideológicamente las instituciones del Estado Mexicano y a partir del cual, surgió el instrumento estabilizador a través de los acuerdos derivados de dicho movimiento, es decir, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, la cual, además de ser una Constitución eminentemente social, representó la posición mexicana auténtica frente al mundo, la cual, vale señalar que es la de una Nación sumada al desarrollo del mundo desde una perspectiva humanista.
En ese entonces el movimiento revolucionario incorporó en sus demandas la necesidad de una política inclusiva que erradicara las asimetrías construidas en el marco de un periodo en el que nuestro país sufrió su proceso de industrialización como parte de su proceso de maduración como pueblo independiente, y, por tanto fue una de las primeras expresiones genuinas de lo mexicano.
Hoy, el mundo se encuentra inmerso de un movimiento a escala global denominado Revolución Digital, la cual se caracteriza por un uso exponencial de las tecnologías como parte de la vida cotidiana de las personas, y, eventualmente dicha digitalización puede dar lugar a un nuevo estadio revolucionario de las conciencias, una vez que dicha tecnología domine el entorno y a la vez el ser humano cuente con un control digital del ámbito de lo físico.
Desde el ámbito regulatorio contamos con una Constitución cuyos ideales se encuentran vigentes para el desarrollo de los principales anhelos de mexicanas y mexicanos, sin embargo ¿en el ámbito digital es suficiente con que un país adopte una serie de principios que deben ser compartidos por las demás naciones? O, en su caso ¿debería existir una integración regional – global para poder reconocer dichos objetivos? ¿cómo podrán los países de manera aislada definir de manera eficiente las condiciones por las cuales pueden llevar a cabo sus fines de manera congruente con las exigencias del entorno digital, su economía y la conformación de un Estado Digital?
Hoy en día, los elementos de la revolución digital trascienden de manera real las relaciones sociales existentes, por ejemplo, los procesos de automatización e industrialización digital siguen evolucionando con independencia del sentir de las personas, y, eventualmente, no debe resultar raro advertir que ciertos fenómenos como la falta de mano de obra que están sufriendo algunos países se vea compensado a través de soluciones tecnológicas como podrían ser la robótica, reemplazando en el mediano plazo una incontable serie tradicional de puestos de trabajo, lo cual, no necesariamente resultará contraproducente si se gestiona de manera adecuada el talento en el entorno digital.
Por otra parte, tomando como referencia la escasez de semiconductores que ha evitado que la producción de diversos insumos tecnológicos y por su parte, la existencia de grandes yacimientos de litio en nuestro país ¿de qué manera nuestro país gestiona de manera competitiva sus recursos frente a los demás? ¿tenemos realmente la posibilidad fáctica de ser soberanos a través de nuestras políticas o producción o dependemos de la tecnología extranjera? ¿en qué medida somos conscientes de los requerimientos prospectivos del desarrollo y de qué manera gestionamos estratégicamente nuestros recursos como mecanismos para obtener el máximo valor posible? ¿en qué medida, nuestras políticas favorecen la innovación para la creación de nuevas propuestas y soluciones tecnológicas?
Finalmente, tal como recientemente refirió el historiador y filósofo Israelí Yuval Noah Harari dentro del Foro Virtual ¿qué futuro estamos esperando? en torno al papel del poder de las tecnológicas, coincidente con las frases con las que inicié esta colaboración, a fin de verificar cómo los países y las sociedades están gestionando el papel de las empresas de la economía digital y el poder que representan en función de los elementos que manejan, y el empoderamiento que tienen a partir del uso técnico y científico de nuestra información personal, que nos llevan, si no se realizan ajustes estructurales a un nuevo colonialismo tecnológico y de datos ¿cómo nuestro país está preparado a hacer frente a los dilemas y acuerdos geopolíticos que marcan la hoja de ruta internacional? ¿de qué forma, esa consciencia colectiva que marcó el rumbo del Estado Social Mexicano, es capaz de reaccionar para definir el rumbo de nuestro país en el marco de un Estado Digital?
Y es ahí, dónde el futuro revolucionario, de nuestro país y de las demás naciones en el mundo, es posible que se vuelque hacia una nueva revolución del pensamiento en el ámbito digital en un movimiento que ya está ocurriendo a través de las redes sociales, mismas, que deberán empezar a generar mecanismos guiados para generar esas propuestas que nuestro país requiere para que México pueda seguir aportando al mundo lo mejor de sí, a través del talento de su gente, porque las siguientes revoluciones sociales empezarán a volverse revoluciones del pensamiento a través de medios digitales.
Quiero cerrar esta colaboración haciendo patente mi felicitación a Don Guillermo Garduño por su cumpleaños, Dios le regale una vida plena con sus amigos y familia.
Hasta la próxima.