2022: Día internacional de protección de datos personales

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El entorno digital, es hasta hoy, una representación gráfica de la realidad basada en unos y ceros, un mecanismo hasta cierto punto básico que ha logrado recrear prácticamente cualquier registro a través de un medio virtual creado a partir de la informática, como disciplina que tiene por objeto la gestión de la información a través de la tecnología computacional.

Una perspectiva simple, que constituye una verdadera maravilla si se analizan los alcances de la tecnología actual basada en el procesamiento binario, en el cual, hemos logrado emular fidedignamente nuestro concepto de la realidad a través de imágenes, sonidos, videos, sensaciones, interacciones, olores, ideas, a través de su digitalización, es decir, hoy en día no existe algún registro de la creación humana que no sea susceptible de ser digitalizado con alta fidelidad, ya que, cualquier alta expresión de lo humano pasa por lo digital, desde las grandes obras de arte que pueden ser recreadas no sólo en tonalidades, sino también en cuanto a saturación y pigmentación a través de la impresión 3D; obras musicales que, eventualmente no sólo pueden emular los sonidos creados a través de los instrumentos e inclusive corregir las desviaciones de los sonidos que surgen como los errores naturaleza de la ejecución de las diversas piezas; o, inclusive, también permite generar nuevos mecanismos de comunicación y conexión de ondas cerebrales a través de los pensamientos como si se tratara de una conexión inalámbrica entre personas, y, también más allá de la ingeniería genética, es posible reproducir tejido humano y sus componentes esenciales a partir de su codificación.

Es decir, la ciencia y la técnica humana han logrado recrear su realidad a través del sistema binario y ha hecho de la codificación, la panacea, el grial o la piedra filosofal a la que aspiraban los alquimistas, a fin de poder controlar la realidad, curar cualquier enfermedad, conseguir la vida eterna, o transformar cualquier objeto en oro; y, cuya alegoría no es tan alejada hoy en día si se mira que entre las tendencias comerciales tienden a generar artificialmente a través de metaversos nuevas realidades y nuevos escenarios.

Sin embargo, tal como aconteció con la transición de la televisión analógica a la televisión digital, y, en la evolución de ésta a diversas definiciones aumentando de la alta definición al 8K, la tecnología actual, a pesar de parecernos que ha logrado un avance exponencial, es apenas una mínima fracción de la forma en la cual puede ser identificada, recreada e interpretada nuestra realidad a través de los datos si se considera que el modelo de procesamiento y codificación en breve estará evolucionando para pasar a la computación cuántica.

Para tener una aproximación, es imaginar que pasaremos de describir la realidad a través de ceros y unos organizados de manera continua, a llevar a cabo su procesamiento de manera cuatridimensional, por así denominarlo de manera ilustrativa, a fin de que las capacidades computacionales valoren dentro de un parámetro todavía acotado, diversas dimensiones en el procesamiento de la información que permite llevar a cabo análisis simultáneos sobre diversas alternativas que inclusive pueden no existir y existir de diversas formas al mismo tiempo, y es ahí, donde el principio de superposición de la mecánica cuántica, aplicado al ámbito computacional, nos puede impulsar hacia una nueva era de la gestión del conocimiento de la humanidad, su creación continua y su aplicación inteligente de manera automatizada, puesto que las capacidades que se generan a través de estos súper ordenadores, si bien sigue estando limitada a un esquema de ordenación que brinda coherencia al sistema, si bien, no llega a generar propuestas de solución infinita, si abre el espacio-tiempo que conocemos de manera exponencial.

Así, 2022, cuando menos simbólicamente es susceptible de considerarse el año del procesamiento cuántico, al simbolizar el umbral del uso de 1 y 0, para incorporar en la ecuación de manera simbólica la superposición a partir del número 2, en el que el cúbit, qubit o bit cuántico, como unidad mínima, que constituye la base del procesamiento en el marco de la teoría de la información cuántica.

Así, trasladándolo al ámbito de los datos personales, uno de los atributos que más nos interesa es precisamente el soporte en el cual se encuentra la información y las posibilidades de su uso, con lo cual, en el marco de la representación informática de la realidad, no solamente tenemos al sujeto como titular de los atributos que a su vez, son identificables y medibles a través de registros o información, que, como le identifican adquieren la categoría de información de carácter personal, o datos personales, ello, provocará a su vez que no solamente baste con identificar que determinados registros adquieran tal carácter, sino que, en el marco de su procesamiento se distingan los datos, metadatos y estructura en la que se contiene a fin de asociar al sujeto, su información, el objeto o componente que se le atribuye, así como su representación virtual, que variará en función de la estructura computacional en la cual se base.

A su vez, los entornos de gobierno de la información, como en el caso de las finanzas descentralizadas son el claro ejemplo de la nueva interacción social, que, por el momento registra operaciones de valor a través de infraestructura de cadenas de bloque y cifrado, como el esqueleto que dará consistencia, coherencia y orden al ciberespacio a fin de que todas las relaciones que en él se lleven a cabo, puedan ser cumplidas de manera eficiente a fin de dotar de una adecuada organización en el ciber mundo.

Prospectiva que se vuelve necesario analizar en el marco de la Conmemoración del Día Internacional de Protección de Datos Personales 2022 que si bien, formalmente se lleva a cabo los días 28 de enero, con motivo de la apertura a firma del Convenio para la protección de las personas con respecto al tratamiento de datos de carácter personal del Consejo de Europa en 1981, el cual surgió considerando que es deseable ampliar la protección de los derechos y de las libertades fundamentales de cada uno, concretamente el derecho al respeto de la vida privada, teniendo en cuenta la intensificación de la circulación a través de las fronteras de los datos de carácter personal que son objeto de tratamientos automatizados; reafirmando al mismo tiempo su compromiso en favor de la libertad de información sin tener en cuenta las fronteras; reconociendo la necesidad de conciliar los valores fundamentales del respeto a la vida privada y de la libre circulación de la información entre los pueblos; mismo que, válidamente puede considerarse como el primer antecedente formal en el ámbito internacional, no sólo de la protección de datos personales, sino de las libertades informáticas de las personas a partir de las diversas iniciativas que surgieron para un control ético de la información con el desarrollo acelerado de la informática, y que, a la par de los demás instrumentos que surgieron con posterioridad a la segunda guerra mundial y al avance tecnológico de los procesadores, y que, empezaron a generar consciencia en la década de los setentas con diversas iniciativas como los Principios para el Adecuado Manejo de la Información, y que a su vez, de manera aparejada trajo el reconocimiento de las Directrices sobre protección de la privacidad y flujos transfronterizos de datos personales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico; si bien generaron principios que hoy se encuentran vigentes, se está volviendo necesario su replanteamiento frente a una nueva descripción e interacción de la realidad a través de la computación cuántica, los entornos relacionales digitales y la transposición, no sólo cuántica de la realidad física, sino el inicio de un nuevo mundo en el que interactúa la realidad física de manera conjunta con los medios digitales.

Hoy en día, si bien, el Protocolo de Enmienda registrado con el número 223, del Consejo de Europa, marca nuevas pautas que actualizan los principios establecidos en el instrumento que hoy da lugar a la presente conmemoración a los 40 años de su creación; es importante valorar si, más allá de la ratificación de esos principios que ha resultado fundamentales para preservar esas libertades informáticas, también deben considerar en su revisión, ese enfoque multidimensional que abre el nuevo panorama para la protección de datos personales, puesto que si bien, todos somos datos, cuando éstos en su estructura se vuelven más complejos, con ello, seguramente estaremos frente a nuevos paradigmas para su protección. Por ello, amables lectores les invito a estar al pendiente de los eventos que se llevarán a cabo esta semana en el marco de dicha conmemoración, a fin de estar presentes sobre las discusiones de los principales elementos que darán forma a nuestros derechos presentes y futuros en la Era Digital. Hasta la próxima.