PRODUCTIVIDAD Y COMPETITIVIDAD, UNA GRAN DIFERENCIA
«El sistema actual está dominado por tres palabras mágicas: Productividad, Competitividad e Innovación, que deberían ser sustituidas por Repartición, Cooperación y Recreación».
Jose Luis Sampedro
Analizando el discurso, muchas veces demagógico y siempre falto de conocimiento, que muchos funcionarios públicos eminentes académicos y empresarios despistados, sobre todo los primeros, elaboran -hay que decirlo de algún modo- hemos encontrado, incluso en documentos oficiales y formales, una terrible confusión en el uso, la concepción y la calificación de dos términos fundamentales para el desarrollo: PRODUCTIVIDAD y COMPETITIVIDAD.
Sin el conocimiento empírico o académico, vemos como, a diestra y siniestra, se utilizan ambos conceptos como sinónimos, por supuesto que no lo son.
Veamos un caso práctico: Iniciando el siglo XXI, Japón, sobre todo con la robotización y el avance de la cibernética, aumentó dramáticamente su PRODUCCIÓN, pero eso no lo hizo COMPETITIVO, al contrario, cayó en una de sus mayores crisis económicas de las que salió cuando entendió que había que agregar VENTAJAS COMPETITIVAS al incremento cuantitativo de bienes y servicios y entendió que, si no se incrementaba el empleo, simplemente, la fuerza de trabajo desplazada, dejaba de demandar lo que más se producía.
La productividad se puede medir de muchas formas, pero todas ponen en relación la producción alcanzada con los medios empleados para lograrla. Una empresa o un país son más productivos si son capaces de producir más con los mismos medios o lo mismo empleando menos recursos. Por otro lado, no solamente nos interesan las unidades que se producen, sino su valor. Y más nos interesa que se aumente la producción, pero que no aumente el despido de mano de obra. La robotización dejó sin empleo a millones de personas y lo que se ganaba en producción se perdía en calidad de vida.
Eso nos lleva al concepto fundamental de competitividad, ese que desconocen y confunden empresarios y políticos, tal y como se observa en documentos oficiales como las “Reglas de Operación del programa para la Productividad y Competitividad (SIC) Industrial para el ejercicio fiscal 2020” (DOF 31 de diciembre de 2019), en donde se aprecia que, simple y sencillamente, el redactor no conoce el significado de los términos y termina por utilizarlos como sinónimos, confundiendo y desorientando al lector que tiene que cumplir reglas ambiguas y confusas.
Puntualicemos el término con palabras del Gurú de la administración James Austin: “UN PAIS O UNA EMPRESA SON COMPETITIVOS SI SON CAPACES DE MANTENER O DE AUMENTAR SU PARTICIPACIÓN EN LOS MERCADOS NACIONALES O INTERNACIONALES, MANTENIENDO O MEJORANDO LOS INGRESOS Y EL EMPLEO DE LOS CIUDADANOS O DE LOS TRABAJADORES”
en un mundo globalizado, paradójicamente empequeñecido, el factor competitividad toma especial relevancia dentro del contexto geoeconómico que determina las relaciones entre empresas, entre países y, finalmente, entre bloques comerciales (México tiene 22 acuerdos de Libre Comercio).
En el entorno de las modas y paradigmas que regulan estas relaciones, dos persisten y dominan y, de hecho, se constituyen en la razón de existir de cualquier actor de la llamada NUEVA ECONOMÍA: LA PRODUCTIVIDAD COMO CONSECUENCIA Y LA COMPETITIVIDAD COMO ORIGEN, eso es, precisamente, lo que no entienden y, por lo mismo, no explican, académicos, secretarios o directores de Economía estatales o Federales (pregúntele al suyo) y gerentes o directores empresariales. Existen pomposas subsecretarías de competitividad que solamente utilizan el concepto de productividad. El ser humano, la mayor ventaja competitiva, simplemente no les importa. Para ellos hay “programas sociales” y discursos vacuos.
Profundizando en el tema, y esto debiera de entenderse “de arriba hacia abajo” podemos señalar, por lo menos cinco grandes vertientes que influyen en la conceptualización de la NUEVA ECONOMÍA y su entorno competitivo.
A). TRANSFORMACION POLÍTICA B). GLOBALIZACION ECONÓMICA C). REVOLUCION TECNOLÓGICA D). CONCIENCIA ECOLÓGICA
E). EXIGENCIA DEL CONSUMIDOR
Muchos autores han penetrado en el campo de la competitividad y han emitido sus recetas o sus teorías para alcanzarla en lo personal, en la empresa o como país. Nosotros pensamos que ninguna teoría puede aplicarse, y vaya que hay algunas excelentes, si no se cuenta con el factor más valioso, LA VOLUNTAD, para alcanzarla.
Por la falta de esa voluntad, cientos, miles de empresas y, específicamente, la mayor parte del sector público, se quedan en el ejercicio teórico o retórico y no concretan el fenómeno para sí y para sus ciudadanos (sí, vamos a producir más gasolina, pero… ¿vamos a ser competitivos?; sí, vamos a recibir más vuelos (en teoría, pues), pero ¿vamos a mejorar nuestra competitividad?; si, vamos a tener más “programas sociales”, pero… ¿vamos a crear empleos que los soporten?, señalamos estos ejemplos por ser significativos y para reafirmar las necesidades de VOLUNTAD que se requieren para emprender el difícil pero productivo camino de la competitividad…
Competitividad
Muchas veces, las personas y los organismos reducen por sí mismas sus posibilidades de tener éxito, por carecer de las actitudes y aptitudes más apropiadas. Si Ud. desea incrementar esas posibilidades, es conveniente que:
ACEPTE Y BUSQUE AYUDA.
Esté dispuesto a recibir ayuda de otras personas cuando la necesite. Todos tenemos áreas en las que podemos mejorar. Busque ayuda de aquellas personas que tienen conocimientos complementarios o superiores a los suyos. No se sienta débil o culpable si lo hace, la mayoría de las personas se sienten honradas y colaboran cuando se les pide ayuda, actitudes dictatoriales o totalitarias no ayudan.
ACEPTE Y REAFIRME SUS PROPIOS LOGROS Y LIMITACIONES.
No se convierta en una víctima del “síndrome del impostor”, pensando que no merece el éxito o que lo merece a pesar de que sus acciones son un fracaso. El mejor violinista no es el mejor director de orquesta. Evalúe su desempeño y las metas alcanzadas. Reconozca aciertos y errores, logre éxitos, no compre ni difunda falsos triunfos.
APRENDA A ACEPTAR LA CRÍTICA.
No la tome en forma personal. Ponga la crítica en términos específicos y en forma manejable. Considere las fuentes y determine y acepte si el comentario es justificado. Cerca del 60% de las críticas que se reciben, generalmente son útiles. Aprenda algo de ellas y no se centre a las otras.
PLANIFIQUE Y SEA COMPETITIVO
Una reciente investigación de la American Psychological Association indica que cuando las personas se fijan metas para completar una tarea difícil que han postergado, sólo el 22% cumplen con la meta en el plazo fijado. Por otro lado, si las personas formulan un plan específico que detalle el cómo, cuándo y dónde, la tarea será completada, el 62% alcanza la meta en el plazo fijado. Otra vez, analicemos aeropuerto, refinería y tren maya.
Esta diferencia en resultados se debe a que el trabajo de planeamiento relaciona las condiciones del contexto, tales como tiempo y lugar con las acciones orientadas hacia las metas.
La planificación aumenta también la motivación ya que permite ver el avance que se va logrando a medida que se acerca al objetivo y la meta final. En conclusión, no basta con fijarse metas, hay necesidad de planificar cómo llegar a ellas para aumentar nuestras posibilidades de obtenerlas.
Michael Porter, el padre de la conceptualización de las ventajas competitivas – comparativas son cuando existen, competitivas son cuando se utilizan con provecho- nos señala ocho ejes, los que Japón implementó para levantar su economía a partir de 2015 cuando comprendió y difundió los conceptos de productividad y competitividad:
• Comunicación efectiva.
Aprenda a intercambiar comentarios e ideas y a transmitirlas en forma eficaz a sus colegas, jefes y subordinados. Hable con la verdad, no se victimice.
• Responsabilidad.
Demuéstrela admitiendo sus errores y teniendo la integridad de ser responsable por sus acciones y las de su personal.
• Brevedad.
Aprenda a resumir y condensar información y a presentarla en forma precisa y puntual.
• Meticulosidad.
Termine siempre los proyectos, trabajos y encargos que elabora o recibe, sin dejar algo pendiente. Si éstos se desfasan, acéptelo, corríjalo y explíquelo.
• Iniciativa.
Demuestre autoconfianza y determinación para iniciar y desarrollar actividades y proyectos.
• Amplitud.
Tenga una mente abierta y receptiva. Analice y aprecie las ideas objetivamente, aun si ellas vienen de personas que no son de su agrado.
• Curiosidad.
Analice los “por qué” y los “cómo” de cada tarea y encargo, para asegurarse de que se hagan de la mejor manera posible.
• Coraje.
Asuma riesgos calculados, no improvise y tenga la persistencia para alcanzar la meta elegida a pesar de los obstáculos y retrasos.
DE FORMA: José Luis Medina, economista que entiende perfectamente el concepto, nos obsequia esta semana la explicación de una patología que, por sí misma, da al traste con productividad y competitividad, por romper con cualquier expectativa racional:
Perverso narcisista, el que percibe el amor a la inversa; sus
relaciones afectivas son utilitarias, le sirven para manipular y someter al otro. Carece de empatía. Puede fingir amabilidad y sensatez, incluso mostrarse servicial, siempre y cuando esto le facilite alcanzar sus objetivos. Suele encantar y seducir, y más tarde mostrarse frío, infiel o celoso. Vomita su ira y sus miedos a los demás. Actúa
su angustia y la provoca en su interlocutor. Culpabiliza constantemente y se muestra como víctima ante sus víctimas. Acosa la integridad moral y psicológica de quienes entablan una relación con él, vulnerándolos hasta el grado de impedir que se alejen. Al perverso se le dificulta reprimir sus “creencias” en el inconsciente;
proyecta un desdoblamiento inmoral.
DEFORME: Se “inauguró” una refinería (todavía con minúsculas) que ya cuesta el doble de lo “presupuestado” (¿ordenado?). Sin tanques, sin ductos, sin destilar petróleo. Se cambió la oración en pasiva y se le denominó “primera etapa”. ¿Encaja en todo lo que analizamos hoy? Usted es el mejor juez.
