VERANO
Querido lector, reciba un saldo afectuoso. Sigamos las recomendaciones sanitarias y a cuidarse mucho, pues las nuevas variantes de la pandemia que nos aqueja, son cada vez más contagiosas.
Esta semana me gustaría compartir con ustedes un texto que he titulado Verano a manera de despedida de la estación y de una etapa en la vida:
VERANO
Después del paraíso de los veinte abriles,
con el sabor a maná de la vida en los labios
la piel erizada por el calor de la última primavera
cándida y dulce.
En un parpadeo la jovialidad es tan solo un espejismo.
Cúmulo de pasos veloces y bailes descarados
son el vuelo de palomas y petirrojos,
días más largos, noches disminuidas
por la melancolía y futuros inciertos.
Llueve amor, refresca los corazones que arden,
empapa la piel desértica de besos
moja los labios de los amantes.
Derrama gotas de lozanía a quienes añoran,
a los que abren sus brazos a la brisa constante de la existencia.
El Sol susurra sus secretos
muestra su claridad al hombre que aguarda al invierno
con antorcha en mano y de prisa,
la mujer, coronada de espigas,
recoge la cosecha para el destino inclemente.
Ronda interminable al pie del árbol de la vida.
Espero le haya agradado el texto, querido lector, me despido con el inicio del poema ¡Cómo de entre mis manos te me resbalas!, del escritor español Francisco de Quevedo:
…¡Cómo de entre mis manos te resbalas,
oh, cómo te deslizas, edad mía!

