Hacer para ser

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El presente texto está inspirado en un texto que leí, más aún, que estudié línea por línea en un momento determinante de la vida y que tuvo el influjo necesario en mi día a día en aquel momento que era de trascendencia para mantener la congruencia de la existencia. Estoy hablando de la “conciencia de si” de Martín Aparicio. Fue una lectura que iba acompañada del hacer día con día, de un hacer que más bien se convertía en el ser de cada momento en donde la libertad y la creación de conciencia de si no tenía que ver con lo que se tenía o con lo que había alrededor, más bien tenía que ver con la generación de la autoconciencia, tenía que ver con la valentía y el compromiso de lo que se podía generar poniéndolo en una poderosa declaración que podía ser escrita después de un Yo soy un hombre… pareciera ser una frase reiterativa y que se podría obviar, sin embargo, eso podría implicar una futura justificación en caso de al final no haber tenido la valentía suficiente para ser congruente con la frase, es decir, se trata de una especie de estaca que al final te mantiene en aquello que comprometiste al ponerlo después del Yo soy un hombre… Así es que se requiere de valentía para honrar la palabra en una frase que nos dará la libertad, que aún estando entre cuatro paredes, entre cuatro caminos, entre pantanos y fangos seríamos libres de ser lo que somos.

Nos comenta Aparicio: Para hacer, debemos ser. —. ¡Qué frase tan pequeñita, pero… cuánta enseñanza tan profunda encierra!  (…) hacer notar cómo el ser humano deja de superarse en el justo momento de creerse perfecto. De la misma manera, si usted imagina «SER», y «HACER» por voluntad propia, ¿por qué habría de esforzarse en «SER», y crear voluntad propia?

Esta idea me lleva a pensar la que alguna vez aprendí como la ecuación para volverse rico,  por supuesto no hablo de dinero ni de cosas materiales hablo del ser del descubrimiento que implica esta aventura llamada vida, el saber a través del conocimiento de mi ser cuál es el propósito de mi estadía aquí, esto claro que no es una simple casualidad, en todo caso sería una casualidad. Sin duda ahora reflexiono entonces sobre dos fracciones que podrían ser parte de la misma ecuación. Ambos temas tienen que ver con que en esencia estoy aquí para amar y ser amado, de ahí parto, no veo una razón por debajo de ello, para una búsqueda que implica tanto esfuerzo y creaciones que solamente tienen sentido en el día a día, en el aquí y ahora. Uno de los temas es el que podría decir que me lleva a la generación de sueños. Sin embargo, en algún momento lo tenía configurado al revés. Pensaba que quería materializar un sueño y para ello tendría que hacer algo, para así obtener ese resultado, esa meta, ese tener, y ahora sí ya poder decir que mi ser se había realizado. Sin embargo en la práctica, en la acción, esto siempre terminaba en una fracaso, en una frustración, en un rencor, en un esto no es para mí, esto no me lo merezco y al final todo se curaba con una justificación y rara vez llegaba a los oídos la vocecita de: no resultó pero va de nuevo. Así es que fue solo a través de la puesta en acción y de atravesar toda consideración que se descubre que la receta estaba planteada al revés, la ecuación me la podían haber escrito por ahí, pero mientras no se práctica en el aquí y ahora no tiene significación. Hay que vivirlo para entenderlo, solamente así es que vemos que es posible salir de una arena movediza que hasta ese momento no había hecho más que hundirme. Así es que la ecuación que hay que vivenciar es aquella que dice: primero me aviento un clavado en mi interior y descubro que mis emociones mi infinidad de yoes no soy yo y descubro mi ser que es muy posible esté del otro lado de un abismo que requiero atravesar, debo confiar ser valiente y brincar. Así es que primero Soy, una vez del otro lado del abismo de haber vivenciado el trayecto, el sueño que se va a materializar siendo irrelevante el cómo llegue ahí pues hay un infinito de maneras en que puedo contar la historia, así es que dejémonos de pretextos y permitámonos vivenciar en maestría lo que verdaderamente importa y solo se encuentra dentro de cada uno de nosotros, es momento a momento y lo único que es real y es un gran regalo es el presente. Así es que yo soy lo que soy aquí y ahora por la vida. Otro tema que se me ha presentado como parte de la misma ecuación tiene que ver con la teoría del péndulo.

Entonces todo en la vida crece y decrece, va y viene, sube y baja, oscila, es un vaivén del tiempo, con base en la ley del péndulo. Habría que preguntarse si en algún momento se logra equilibrar el universo natural y detenernos en el punto medio. La física nos dice que la ley del movimiento pendular descubierto por Galileo Galilei en la Catedral de Pisa mientras miraba la oscilación de un candelabro de aceite y comprobaba que tardaba lo mismo de un extremo al centro que del otro de nuevo al centro, es tan evidente y está presente en la vida misma: vamos de la risa al llanto, del amor al odio, de la felicidad a la amargura, del blanco al negro; inclusive habría que agregar lo que podría multiplicarse por esa ventana indiscreta que es el mundo cibernético tan fascinante como perverso. Ahora bien, el centro del péndulo debe estar en algún sitio, digo yo, así que sin acudir fuera les pregunto… es aquí donde me hace sentido como parte de la misma ecuación, se trata del centro del equilibrio que me parece no puede ser otro que el mismo camino al reino de los cielos.

Nos compartía Aparicio que: Usted «REACCIONA» ante todas las situaciones de la vida que le rodea: si usted se gana la lotería, usted es «feliz»; si tiene una enfermedad, se angustia; si lo felicitan por su apariencia física, se siente halagado; si lo critican se incomoda; si lo dejan solo, se deprime; si compra un automóvil nuevo, siente satisfacción; pero si lo choca inmediatamente, siente frustración ¿Nota cómo puede cambiar de estados de ánimo a la velocidad del pensamiento, y no hay nada en usted que controle esas «REACCIONES»? (…) Todo lo que usted piensa, siente y hace, es la reacción a una acción de la vida exterior… lo cual nos indica que usted no es algo más que la simple reacción, sin control, a la manipulación de la vida exterior,  y vivir así es vivir en la incertidumbre.

Es aquí donde nos topamos entonces con ese abismo que representa la falta de autoconocimiento, la falta de ser, es momento de ser valientes, confiar y atravesar el abismo, es la única manera y todo comienza con una poderosa declaración en la que decimos “yo soy un hombre, yo soy una mujer…” (lo que sea que hayas elegido ser) puesta en acción con un… “y que carambas importa hazlo de todos modos”.