ANSIEDAD Y DEPRESIÓN REQUIEREN CONSULTAR A UN FACULTATIVO, DICE ROBERTO ARELLANO

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El tratamiento de trastornos de la salud mental como la ansiedad y la depresión, requiere de acompañamiento de un profesional. No es una cuestión de solamente de consultar un libro o alguna red social, se trata de trastornos serios que requieren ser atendidos por un psicoterapeuta y en su caso, también algún psiquiatra.

Así lo manifestó el psicólogo Roberto Arellano Salazar durante su participación en el conversatorio “Ansiedad y salud mental”, organizado por el colectivo 50+1 Estado de México que preside la diputada federal Ana Lilia Herrera Anzaldo.

La conferencia, que se efectuó de manera virtual a través de las redes sociales, es la primera del año organizada por el colectivo, y resultó muy enriquecedora, pues ofreció información útil para detectar los síntomas de estos trastornos, y lo más importante aún, darles atención.

“Muchos de nosotros ya hemos sido parte de la estadística poblacional que ya ha sido afectada desde la consciencia, desde saber que ya hubo algún aspecto de mi vida que se vio impactado por la depresión o por la ansiedad”, dijo el psicoterapeuta.

Asimismo, advirtió sobre el riesgo de caer en confusión al consultar redes sociales o internet, toda vez que tanto la depresión como la ansiedad, “puede tener una magnitud delicada”.

En el caso de la depresión, comentó: “De repente nos genera mucho ruido cómo saber si tengo depresión, con toda esta información que existe en internet, buscamos en “san Google” algún diagnóstico y ahí nos podemos poner nosotros el pie, porque nuestro pensamiento vuela, y llenarnos de tanta información puede generar confusión o puedo somatizar alguna cuestión y eso implica un riesgo”.

Sobre la necesidad de recibir atención psiquiátrica en algunos casos, explicó: “En ocasiones es necesario estar acompañado del psiquiatra por la cuestión de la función cerebral; el psiquiatra nos va ayudar y va a complementar el tratamiento con algún fármaco que nos ayude a regular la cuestión orgánica del cerebro”.

“Si de repente mi cerebro no está segregando los neurotransmisores que requiere para poder estar operando en función regular, lo que va a hacer el psiquiatra es recetar ciertos fármacos, los famosos antidepresivos, que nos ayudan a que el cerebro pueda empezar a regularse otra vez, por eso es importante que tengamos en consideración estas dos vertientes”, dijo.

Aunque también advirtió: “Desafortunadamente en el país, el tener un tratamiento terapéutico es un privilegio y esto requiere de generar un gasto, pero de verdad es importante que podamos considerarlo, porque dependiendo de la gravedad de la depresión, es lo que vamos a estar requiriendo. Si hay un tratamiento psicoterapéutico que va a acompañar, pero no podemos dejar a un lado la cuestión psiquiátrica”.

Así, explicó que la depresión se describe como una sensación profunda de tristeza, melancolía, infelicidad o sentido de frustración muy fuerte que impacta en la persona. “Cuando mi cerebro está en una afectación orgánica como en la depresión, deja de segregar neurotransmisores y esto empieza a impactar, es decir, el cerebro no puede funcionar con la “normalidad”, aunque cabe aclarar que a veces lo normal no funciona para todos”.

Entre los síntomas de la depresión están pensamientos intrusivos, los cambios fuertes en el apetito ya sea en atracones o ayunos prolongados, insomnio y dificultad para concentrarse.

En tanto, la ansiedad se caracteriza por pensamiento catastrófico y anticipado, que va acompañado de síntomas físicos como sudoración de las manos, caída del cabello, temblores, entre otros, que alteran la cuestión mental y emocional. “La ansiedad es este trastorno que tiene afecciones que generan pensamiento catastrófico anticipado, que tiene que ver con una suposición respecto a una situación y que al final conecta emocional y físicamente, manifestando una alteración de la mente, toda esta distorsión”.

Advirtió que existen muchos tipos de ansiedad, y añadió que, tanto en la depresión como en la ansiedad, resulta fundamental la auto observación, para una detección oportuna, darle voz a esos sentimientos, encontrar un espacio seguro, conformar una red de apoyo y poder recibir atención, ya que ambas pueden llevar a situaciones de riesgo, como pensamientos suicidas o intentos de suicidio.

“En función a cómo me voy a ir cuestionando y voy a empezar a acercarme más a mí, esto me va a ir permitiendo tener mayor claridad, ser más objetivo y estar más conectados con la vida, aprender a vivir y a disfrutar desde lo más sencillo hasta lo más profundo, porque de repente nos han enseñado a ser funcionales a través de la supervivencia, de generar, hacer y tener, y es importante que nos conectemos primero con el ser más autónomos, más responsables de nuestra emoción, de nuestro pensamiento y sobre todo de nuestro cuerpo”.

“Tenemos la oportunidad de hacerlo diferente todos y de tener un sistema que nos va a cobijar a todos”, concluyó.