Maia
Aconsejan que se abandone la idolatría
de las épocas del año, ya no hay agricultura,
ahora hay que buscarle un nombre a natura
o encontrarla allá donde se envuelve la bruma
porque el verdor de la hidra puede más
que las flores frescas al sol y la luna.
Mayo en botón, ese del calor asfixiante
del que nada se espera, todo conmemoración.
Ya nadie mira las especies, primavera, no hay tal,
polinización artificial qué más da,
si eso existe juraré que las aves
tienen piel además de voz. Dolor
de la biología preguntando qué pasó.
A dónde los arroyos cristalinos,
las nubes clementes sin precipitación
nadie mira la puesta de un sol
al que se sabe en franca decadencia
de estrella menor, cuándo dejamos de
admirar la rugosa piel del árbol,
la del cascarón, la inteligencia precaria
de un perro labrador, todo eso a cambio,
dinero, dinero, capitalización, sin semillas,
sin agua, humanos solos sin conmiseración.
Mayo advierte tormentas, cambios de clima
otro orden sin control. Que llueva, que llueva
a quién le importa cuál sea la estación.

