Musa de 29 Fuegos
Pensaba en qué habría hecho Matilde Zúñiga en caso de disponer de la libertad de movilizarse, de transitar por los polvosos caminos que la separaban de la Ciudad de México y de la Academia de San Carlos, en el lejano Siglo XIX, tiempo en el que los pigmentos aún llegaban de oriente y los lienzos iban cobrando luz y forma con la técnica más férrea dictada por los maestros imperantes de la época.
Y estos pensamientos se filtraban junto al aire que ascendía por las paredes del claustro del Museo Virreinal de Zinacantepec, me pregunté entonces si Matilde habría pisado esas frías canteras, lo que seguramente pudo ver aunque fuera de lejos serían los dobles arcos que pretender alcanzar el azul cielo, colocados como barrera adornante del vacío silencio de un edificio monástico pintado al fresco, herencia colonial que deleitaba los ojos de otrora fieles y que era el único pasillo al arte de entonces, hasta que ella tomó los pinceles y demostró que el color y el carácter son inseparables del rostro, la figura, la grandeza de los personajes fueran éstos, hombres o mujeres.
Fue justamente durante la presentación de Musa de 29 Fuegos. Libro Homenaje a la vida y obra de la pintora mexiquense Matilde Zúñiga, compilado por la escritora Mar Barrientos y editada por Programa Editorial Sagitario, cuando se vivió este momento de contemplativa suspensión, en el mismo sitio se dieron cita: artistas plásticos, creando sobre lienzos al unísono que se leían los poemas escritos a la memoria de nuestra pintora más célebre, lectura de los grandes poetas que miran con precisión de lenguaje y forma a la Musa, ese ímpetu creador que sólo puede llamarse Poesía, destacan en su participación, el maestro Benjamín Araujo, Iván Pavel Vera Román, Martha Lujano, Mar Barrientos y Francelly Gonzaga. Jóvenes, niñas y niños miraban atentamente el surgimiento del arte de Matilde, evocándola desde su infancia representada y hablada por Ariadne Colín Fereyra, para que el viaje intemporal fuera completo, el inigualable artista de flamenco Pablo Eterno de Madrid interpretando La rosa negra, creación de su autoría y que además es tratada con perspectiva de género. ¿Olvidé decir que la fecha era 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer? Por más manifiestaciones como ésta por la libertad de la que gozamos y que forjaron nuestras antecesoras. A continuación, un fragmento del poema que lleva su nombre.

Matilde Zúñiga Valdés
Martha Lujano Valenzuela
Su mano, un pincel suave
de pelo de corceles y camellos
que vagaron por todos los desiertos
del mundo que le prohibieron sus padres
a cambio del color del bodegón de casa,
de la maternal crianza, del orgullo provinciano.
Jamás copista, románticaca prematura
imprime el rigor mortis en sus Vírgenes,
en su Divina Infanta, de la que nada se sabe,
igual de los lienzos familiares, regalos,
extraviados, dónde habrán quedado,
en exposiciones de claustro,
mirando la luz del día con los ojos tornados,
lo mismo el lazo azul que pintara Felipe Santiago
sobre su pecho, joven y madura en la mirada,
cómo su nombre ha vivido los años
es un misterio, mismo del amor de una mujer sacra,
Su mano, un pincel suave
De pelo de corceles y camellos
del mundo le prohibieron sus
que vagaron por todos los desiertos
del mundo que le prohibieron sus padres
a cambio del color bodegón de casa,
de la maternal, crianza,
del orgullo provinciano.

