EL GRUPO LETRAS

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Eran años ochenta del siglo XX, en presidencia del Ayuntamiento de Toluca se encontraba. Jaime Almazán Delgado, impulsor permanente del recientemente nacido Centro Toluqueño de Escritores(CTE), su primera generación de becados la formaron José Alfredo Mondragón venido de El Oro, México y ganador en el género de poesía; Félix Suárez, originario de Ixtlahuaca, México, también ganador en Poesía; de Metepec, Marco Aurelio Chávez Maya, en el género de cuento y, José Luis Herrera Arciniegaen el género de ensayo. 1983-1984 ese es el año emblemático de cómo inició un largo trayecto del Centro de escritores más longevo en el país, pues no creo que en otra entidad o entidades haya algo parecido. Supe a finales del siglo XX que existía el Centro Queretano de Escritores, pero no he vuelto a saber nada de ellos. Debo escribir que somos, quienes integramos el Centro Toluqueño de Escritores, parte importante de la República de las Letras: como se le denomina a tal expresión literaria para bien de la cultura y educación, por la lectura de cada día en el Estado de México y, en particular para ciudad y municipio de Toluca.

En Cuadernos del Centro Toluqueño de Escritores número cuatro refiere lo antes escrito y es del mes de agosto de 1983, es decir de hace 39 años con respecto a mi escrito que es de noviembre del 2022. Al revisar otros cuadernos afortunadamente publicados con el apoyo del H. Ayuntamiento que presidía el licenciado Almazán Delgado, me encuentro con un texto relevante por venir de quien viene: Rodolfo García Gutiérrez, intelectual nacido en Huixquilucan. Venido a radicar a Toluca paran dejar aquí su sabiduría y entrega a las letras mexiquenses: escritor, cronista, periodista y promotor literario de múltiples maneras. En el Cuaderno número Quince, encuentro su texto valiosísimo para el conocimiento de cómo se fue gestando la generación más brillante de cronistas y escritores del Estado de México en el siglo XX. Se titula: el Grupo de Letras, en la referencia a este material, creo bueno el citar su ficha que no dudaría que la habrá escrito Alejandro Ariceaga, Coordinador fundador del Centro Toluqueño de Escritores. Al referirse al escritor dice lo siguiente: “Rodolfo García G. uno de los más importantes escritores mexiquenses del siglo XX, fue, justamente, uno de los fundadores del Grupo Letras, que por los años cincuenta toluqueños, sostuvieron en efervescencia las actividades culturales. Autor, entre muchos otros libros, de las novelas Margarita e Imagen del hombre; Páginas dispersas (libro en el cual está publicada la semblanza que incluye este número de Cuadernos del CTE), La primera huelga en el Instituto… Ha publicado incansablemente en los periódicos toluqueños y fue director de la Biblioteca Pública de esta ciudad Toluca, a la que vino a radicar de su natal Huixquilucan.

Le recuerdo a don Rodolfo García cuando por avenida Villada o en la Hidalgo al interior de Los Portales le saludaba, y atento como siempre lo fue, expresaba una cantidad de hechos y conocimientos sobre Toluca y la entidad que no podía uno menos de sorprenderse por el personaje que era. Su texto, que en letras pequeñas y minúsculas aparece: Rodolfo García G. el grupo letras / No creemos, ni creímos cuando fuimos jóvenes, que la historia comenzara con nosotros. Las asociaciones literarias, en efecto, iniciaron en Toluca desde el siglo pasado. En 1867, Félix Cid del Prado —personaje de la época— fundó y presidió el Liceo Juárez, del que por cierto, formaron parte distinguidas damas, como Margarita Moreno de López y Luz Presa de Gómez. Otro grupo, también del siglo anterior, lo fue la Sociedad Científica y Literaria, fundada por el sabio naturalista don Manuel M. Villada.

En la forma de tomar el taco se sabe quién es buen taquero, y sólo las palabras iniciales comprueban el porqué Rodolfo García era tan respetado en su profesión de escritor y de sabio. Sin quieres fundar buenas organizaciones que sea en el área respectiva de tu interés, ve el pasado. Toma ejemplo de ese pasado en instituciones y personajes, para que así aprendas más rápido y des resultados buenos conrapidez. El hecho de que Rodolfo supiera de organizaciones en México que habían batallado para dar organización en el campo de la intelectualidad, de las letras, filosofía, cultura o educación nos comprueba que su deseo de aportar nacía de lo que estudiaba y no hablaba o escribía sin saber nada de nada. Los mejores recuerdos nos vienen de la Academia de Letrán a la que nuestro amado Santo de la ReformaIgnacio Ramírez El Nigromante a joven edad, la fue a zangolotear para que despertara de su modorra y comprendiera que ser disruptivo es el único papel que puede jugar en vida un ser humano deseoso de vivir en serio. La Academia de Letrán o la Sociedad de Geografía y Estadística nacida en 1833, y presidida, nada menos, por don Valentín Gómez Farías en sus inicios; ello da prueba de cómo los mexicanos cultos y amantes de su patria, deseaban crear instituciones fuertes y sabias, para dar a México lo mejor de sus pensadores y profesionistas liberales encaminados al progreso a través de las normas que se consolidarían por fin con la creación de la Constitución de 1857.

Estamos así, leyendo las letras y palabras de un liberal sin duda. Dice en su escrito: Pero, en verdad, no tenemos la intención de hacer historia de las asociaciones literarias de Toluca, sino de hablar de un grupo, del que, como veremos, se han originado algunas benéficas consecuencias para el desarrollo de la literatura y la edición de libros. Fue allá por 1952, cuando el poeta Guillermo Ménez Servín, y al autor de estas líneas, se les ocurrió formar un grupo que persiguió como objetivo impulsar la producción literaria, y editar la obra de sus asociados. Se denominó a la asociación: Grupo Letras. Formaron parte de este conjunto tanto jóvenes como viejos. Algunos de sus miembros eran, desde entonces, personajes en la vida pública de nuestro Estado. Tengo, sobre mi mesa de trabajo, una de las publicaciones de la asociación, y veo, en el elenco, los nombres de sus fundadores y socios: Helos aquí, en el orden que aparecen: Guillermo Ménez Servín, Gustavo G. Velázquez, Josué Mirlo, Alejandro Fajardo y Fajardo, Ernesto O. Colón, Moisés Ocádiz, Orlando Silva Pulgar, Ignacio Medina Ramos, Juan Rosas Talavera, Joaquín Murrieta Cabrera, Carlos Hank González, Alfonso Solleiro Landa, Lorenzo Camacho Escamilla, Eugenio Zafra Madrid, Esteban Nava Rodríguez, Adalberto Franco, Gonzalo Pérez Gómez, Luis G. Camarena, Ignacio Pérez, Eliseo Suárez, Alfredo Olguín, Abraham Caballero, Fernando Ramírez, Rubén Balbuena, José Osorio, Rafael B. Muñoz, Horacio Corona Olea y Rodolfo García Gutiérrez.

Me sorprende en esta lista variopinta, pues aparecen lo mismo escritores, literatos reconocidos en diversos géneros, que pintores destacados en nuestra historia de artistas visuales como Orlando Silva que vino de Chile a radicar en el país, y aparece don Esteban Nava, el siempre recordado pintor que fue director del Museo de Bellas Artes. Aparece un político como Carlos Hank González y periodistas de toda la vida como Alfonso Solleiro. Me sorprende no ver en este admirable grupo a don Alfonso Sánchez García y a Javier Ariceaga Sánchez. No están dos cronistas orales en el paso del tiempo: José Yurrieta Valdés y don Amador López. Nos da visos sobre cómo estaban organizados en Toluca los intelectuales y artistas de mitad del siglo XX en la capital de nuestra entidad. No aparecen tampoco, Mario y Guillermo Colín Sánchez, en época en que el gobernante estatal se llamaba Salvador Sánchez Colín: político que laborara con el presidente de México Miguel Alemán Valdés y, de ahí viniera a gobernar tierras mexiquenses, en el año de 1951, en que estudiamos creación de un grupo de cultura y conciencia literaria, hoy razón de la corriente de cronistas que han de ser magisterio toluqueño desde el siglo XX y a la fecha en el siglo XXI.