Defender y proteger

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Aún recuerdo la casa del poeta Enrique Carniado ubicada a un costado de la iglesia de Santa María de Guadalupe, la cual fue derrumbada sin que nadie interviniera por parte de las autoridades municipales, para terminar siendo un estacionamiento de coches. Lugar que, por cierto, puso en un murete en la entrada la placa que decía de la importancia, pues hay vivió el poeta. Con el tiempo la placa desapareció y el murete por igual. De la misma manera es necesario revisar objetivamente el tipo de ciudad que hemos forjado, para entender que la primera lección que da la historia particular de Toluca es que no se crea patrimonio histórico o centros históricos a partir de eliminar lo que está en ese lugar.

Defender y proteger el Centro Histórico de Toluca parte de la premisa de que se protege el pasado por encima de todo interés o visión equivocada que dice que hay que borrar el pasado para poner lo nuevo. Que para mal no siempre es mejor que lo que había en tal o cual lugar histórico de una ciudad a la que le ha costado mucho ser lo importante que es para la patria entre las grandes ciudades que le forman. Revisas los antecedentes de Diego de Porres, nos lleva paralelamente en este estudio a pensar en Ramón Rodríguez Arangoiti: comprender cómo el siglo XVIII da lecciones para comprender al artista y arquitecto que estudió en Europa                  —particularmente en Italia—, donde aprendió a dominar la creación dentro del neoclasicismo, que hizo de la ciudad capital a fines del siglo XIX, a la Toluca denominada: la Bella, con toda razón y orgullo por aquellos lugareños que gozaron sus edificios y calles.

Seguir la vida del guatemalteco que en su siglo aportó tanto a ese país permite ver cuán iguales hemos sido en todo los latinoamericanos, frente a España y el mundo en general. Frente a Estados Unidos de América y su deseo permanente por apropiarse de otros países. Al leer orígenes de Martín de Porres se visualiza la vida propia. Leo palabras al respecto de Luis Luján Muñoz: Nació este artista en Santiago de Guatemala el 19 de noviembre de 1677, como hijo del más ilustre arquitecto de la ciudad, Joseph de Porres (1635-1703) y Teresa Ventura, situación de prestigio que lograra luego él mismo con su intenso trabajo. Es además, representativo del intenso mestizaje tan característico del periodo colonial hispanoamericano, toda vez que entre sus ascendientes se encontraban indígenas, africanos y europeos. Su extracción social era, consiguientemente, la de la mayoría de la población de mestizos o pardos que tan abundante era en los centros urbanos coloniales y que tanta importancia tenía en las actividades económicas y sociales, particularmente en los gremios que normaban los quehaceres de las artes y artesanías.

La vida de los personajes que son constructores de su patria es siempre una enseñanza gratificante, cito a Luis: No cabe duda que su aprendizaje como arquitecto lo hizo al lado de su padre, colaborando con éste desde muy temprana edad, de modo que posiblemente le tocó trabajar en la iglesia y convento de Santa Teresa concluida en 1687 y en la iglesia de la Compañía de Jesús, iniciado en 1690 y terminada en 1698. En 1703, al morir su padre, se encontraba trabajando éste en la iglesia y convento de La Resurrección, obra comenzada a fines de 1701 y que a Diego de Porres le correspondiera continuar, ya bajo toda responsabilidad profesional, hasta finalizarla en 1717, poco antes de los terremotos de San Miguel. La vida contada ya al pasar el tiempo. Vidas heroicas que en su paso, uno a uno, parecieran algo normal, pero que en conjunto presentan que existir para el ser humano no es un lecho de rosas. En el creado, al que sirven de ejemplo su papá, Joseph de Porres y Diego de Porres Ventura, nos habla de una escuela que logra en el genio del hijo llevarle a superar lo hecho por el padre. Orgullo de la familia a siglos de la creación de edificios religiosos en Guatemala se le recuerda junto a su padre y descendientes que siguen los pasos de generaciones anteriores a ellos.

Cuenta el autor de la biografía: Al fallecer su padre contaba Diego de Porres con veinticinco años de edad, pero su prestigio debió ser lo suficientemente grande para que el Ayuntamiento lo nombrara Arquitecto Mayor el 27 de julio de 1703, al que añadiera, como veremos más adelante, el título de Fontanero Mayor, convirtiéndole prácticamente en la persona que controlaba toda la actividad constructiva, incluyendo la ingeniería hidráulica, de la ciudad y el valle de Guatemala. Cierto, pocas veces se habla o se escribe de la obra hidráulica que desde la edad media tiene importancia fundamental en la salud de la población. Las grandes epidemias como la peste o el tifus es resultado de la contaminación y desaseo en que vivían los feudos para espanto de quienes hoy revisamos la historia. Ni Europa se pudo defender ante el desaseo de los vecinos, ni América quedó al margen de esa grave realidad. Ratas, pijos o chinches hacían su agosto infectando todo lo que pudieran infectar con su presencia. Cuidar la pureza del agua ha sido en la historia humana una revolución que ha permitido en los 3 últimos siglos realizar una revolución en el campo de la salud para el bien de poblaciones enteras. Así, que no es menor, tal nombramiento para el bien de su pueblo en el siglo XVIII.

La revisión biográfica de Diego de Porres Ventura es pues lección viva de cómo es que se creó la América Iberoamericana bajo la evangelización y por ello, creación de iglesias de admirable estampa y belleza que están por todo el continente regadas para muestra del genio mestizo, España y América en conjunto en sus mejores creaciones bajo la huella de la religión nueva que trajeron los buenos frailes a estas tierras. La plaquette presenta fotos y diseños de iglesias en las que intervino Diego de Porres: El diseño de la Iglesia de la Recolección, iniciada por Joseph de Porres, concluida por Diego de Porres (1701-1717). / Iglesia del Oratorio de San Felipe Neri (Escuela de Cristo), hecha por Diego de Porres de 1720 a 1730. / Iglesia conventual de Santa Clara, realizada por Diego de Porres de 1723 a 1734. / / Planos originales del edificio de la Casa de la Moneda, construida de 1734 a 1738 por Diego de Porres. / Iglesia de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza (capuchinas) hecha por Diego de Porres de 1731 a 1736. / Construcción circular de Capuchinas, ejemplo excepcional por su planta, sistema estructural, uso y sistema de agua corriente. / Fuente de la Plaza Mayor de Santiago de Guatemala conocida como de las Sirenas, encargada por el Ayuntamiento a Diego de Porres en 1738 y concluida a finales de 1739. / Iglesia de Concepción Ciudad Vieja, construida hacia 1730, según diseño que creemos haber sido hecho por Diego de Porres. / Iglesia de Cristo de Esquipulas, que suponemos haber sido diseñada por Diego de Porres y que concluyera su hijo Phelipe de Porres.