La intimidad situada, maternidad y voto en la era de la Rape Academy
Un boletín filosófico sobre acontecimientos insólitos, insulsos y urgentes
Esta semana, mientras algunas sociedades celebraban el Día de la Madre, una investigación periodística nos obligaba a mirar el abismo de la intimidad violada. No se trataba de un monstruo solitario en un sótano, sino de una estructura global, descentralizada y monetizada que opera en la oscuridad de las aplicaciones de mensajería y las páginas de contenido para adultos.
A finales de marzo de 2026, CNN publicó una investigación titulada Exposing a global ‘online rape academy’ (Exponiendo una ‘academia de violación’ global). Lo que descubrieron fue un ecosistema de abuso sistemático, donde miles de hombres se reúnen en grupos de Telegram (como el grupo Zzz, de casi 1000 usuarios) para intercambiar consejos detallados sobre cómo drogar a sus propias parejas con medicamentos recetados (como zolpidem), violarlas mientras están inconscientes, filmarlo todo y, en muchos casos, transmitir el abuso en vivo por unos pocos dólares en criptomonedas.
Dato central: Una de las plataformas donde se aloja este contenido, Motherless.com, se describe a sí misma como un «host de archivos moralmente libre». Solo en febrero de 2026, tuvo 62 millones de visitas, con una audiencia mayoritariamente estadounidense. Allí, más de 20.000 vídeos etiquetados como «#passedout» (inconsciente) o «#eyecheck» (revisión de ojos) muestran a hombres levantando los párpados de mujeres para «demostrar» que están sedadas.
Esto no es nuevo. El modus operandi es calcado al utilizado por Dominique Pelicot, el francés que durante nueve años drogó y violó a su esposa Gisèle, invitando a decenas de hombres que contactaba en un chat llamado Sin su conocimiento. El caso Pelicot conmocionó al mundo en 2024. La investigación de CNN demuestra que no fue un punto y aparte, sino un modelo de negocio.
Y esto es solo la punta del iceberg. El artículo de la diaria (Uruguay, 6 de mayo de 2026) amplía el contexto:
Alemania (2024): un grupo de Telegram con más de 70,000 hombres intercambiaba tácticas para someter químicamente a mujeres.
Portugal (2024): otro grupo con más de 66,000 hombres compartía imágenes íntimas no consentidas.
Italia y España (principios de 2026): un informe de AI Forensics reveló que 25,000 hombres usaban Telegram para difundir y monetizar fotos y vídeos de abuso sexual infantil y de mujeres.
Como concluye la asociación: Lo que comúnmente se describe como mala conducta entre pares es, en realidad, un ecosistema de abuso estructurado, monetizado y en gran medida automatizado que opera a gran escala.
Filosóficamente, esto es una consecuencia lógica de cierta pedagogía del dominio. Como escribió la filósofa española Rosa Cobo: La socialización en la violencia sexual no es un accidente, es un currículo oculto del patriarcado. Lo insulso no es el horror, sino la manera en que lo llaman insólito para no llamarlo sistémico.
¿Voto femenino en cuestión?
Parece un mal sueño de otra época, pero ocurre ahora, en la democracia más vigilada del mundo. Mientras escribo esta columna, al menos tres estados (Texas, Florida e Idaho) tienen proyectos de ley activos que buscan restringir el sufragio de las mujeres bajo argumentos de integridad electoral, protección de la unidad familiar y restauración del orden natural. No son propuestas marginales. Tienen patrocinadores principales en las cámaras estatales, respaldo de think tanks vinculados al integralismo cristiano y un eco creciente en redes sociales donde la manosfera (la misma que alimenta la Rape Academy) celebra la posibilidad de devolver a la mujer a su esfera.
Los proyectos en concreto (según seguimiento legislativo de mayo de 2026) Texas (HB 4217, presentado el 3 de marzo de 2026): Propone que las mujeres casadas presenten autorización notariada de su esposo para emitir su voto. Las solteras, viudas o divorciadas deberían pasar un test de madurez cívica que evalúa conocimientos de historia constitucional y economía del hogar (un examen que ningún varón debe rendir, cabe recalcar).
Florida (SB 1892, abril 2026): Limita el voto femenino a aquellas mujeres que hayan tenido al menos dos hijos biológicos, justificándolo como garantía de inversión en el futuro de la nación. Quienes no cumplan, pueden apelar mediante un comité de ética compuesto exclusivamente por hombres.
Idaho (HJR 7, enmienda constitucional propuesta): Busca derogar la 19ª Enmienda (que otorgó el voto a la mujer en 1920) y reemplazarla por un sistema de voto ponderado por contribución familiar, donde el cabeza de familia (el varón) tendría voto doble.
Ninguno de estos proyectos ha sido aprobado aún, pero cinco estados más (Ohio, Misuri, Tennessee, Luisiana y Arizona) tienen comisiones estudiando iniciativas similares. La organización Brennan Center for Justice alertó en su informe del 2 de mayo de 2026 que estamos ante el intento más coordinado y sistemático de reversión del sufragio femenino desde la década de 1920.
Contexto geopolítico
Lo que ocurre en Estados Unidos no es un accidente local. Es parte de una ola global de restauración patriarcal que avanza al mismo ritmo que las crisis económicas y el ascenso de los nacionalismos religiosos.
Mapeo rápido, pero preciso;
Afganistán (2021-2026): Desde la vuelta de los talibanes, las mujeres no solo no votan, ni siquiera pueden hablar en público sin un tutor masculino. La comunidad internacional lo condena, pero no interviene.
Rusia (2024): Se reformó la ley electoral para exigir a las mujeres casadas una recomendación del esposo en zonas rurales, bajo el pretexto de preservar las tradiciones cosacas.
Hungría (2025): El gobierno de Orbán impulsó una consulta nacional sobre el rol de la mujer en la familia que vinculaba el voto a la maternidad. No se aprobó, pero el debate normalizó la idea.
Polonia (2026, ahora mismo): Un partido de ultraderecha propuso reducir el voto femenino a mujeres con al menos tres hijos, como medida de emergencia demográfica.
¿La lección? El cuestionamiento del voto femenino no es arqueología política. Es una tendencia global emergente que utiliza tres vectores: crisis demográfica, pánico migratorio y rearme religioso
Simone de Beauvoir, en aquella entrevista con Claudine Monteil (publicada en Le Nouvel Observateur, 1982, y recogida en Feminist Writings), no estaba profetizando, estaba pues, rescribiendo una constante histórica. Cada vez que el capitalismo entra en crisis (como ahora, con inflación y recesión técnica) o que el neoconservadurismo religioso gana terreno (como ocurre con el ascenso del integralismo digital), los derechos de las mujeres son el péndulo que se retrocede.
Cita completa en contexto:Les droits des femmes ne sont jamais acquis. Ils sont toujours à reconquérir. Une crise politique, une récession économique, une montée de l’intégrisme religieux, et les femmes se retrouvent renvoyées à leur prétendue ‘nature’. (Beauvoir, 1982)
(Los derechos de las mujeres nunca están adquiridos. Siempre están por reconquistar. Una crisis política, una recesión económica, un ascenso del integrismo religioso, y las mujeres se ven devueltas a su pretendida “naturaleza”)
Lo que Beauvoir llamaba pretendida naturaleza es exactamente lo que los proyectos de ley texanos y floridios invocan: la mujer como esposa antes que como ciudadana, como madre antes que como sujeto político. No es casualidad que estos debates resurjan justo ahora, cuando la inflación en EE. UU. golpea más a hogares encabezados por mujeres (el 31% de los hogares, según Census Bureau 2025), el integralismo cristiano tiene jueces en la Corte Suprema y asesores en campañas republicanas y el miedo a la reemplazo demográfico (teoría conspirativa racista) se ha traducido en políticas pronatalistas que castigan a las mujeres sin hijos.
Beauvoir no pedía solo vigilancia institucional. Pedía desconfianza activa, es decir sospechar de cualquier discurso que vincule orden natural con orden jurídico. Porque la historia muestra que el derecho al voto no fue una concesión generosa, sino una conquista sangrienta. Y las conquistas, cuando no se defienden, se pierden.
Coda filosófica, política y académica, la intimidad como campo de batalla
Hemos recorrido dos fenómenos que parecen lejanos entre sí, la Rape Academy (hombres que drogan y violan a sus parejas mientras las filman para otros hombres) y el cuestionamiento del voto femenino (Estados que devuelven a la mujer a la tutela masculina bajo argumentos religiosos y demográficos). Pero filosóficamente son dos caras de la misma moneda, y esa moneda se llama soberanía sobre el cuerpo femenino.
La filósofa italiana Adriana Cavarero (en Inclinaciones. Crítica de la rectitud, 2014) sostiene que la política occidental se ha construido sobre la exposición del cuerpo femenino: la mujer es siempre el territorio que otros disputan. La Rape Academy es la forma más brutal de esa exposición, donde el cuerpo de la mujer dormida es objeto de intercambio entre hombres que no lo ven como sujeto, sino como escenario de confirmación de su propia masculinidad. El voto restringido es la forma institucional de esa misma lógica, ahí, la mujer no decide porque su lugar natural es la esfera doméstica, no la pública.
El Día de la Madre se nos queda pequeño si seguimos celebrando la maternidad como un hecho privado, ajeno a los ejércitos, las leyes electorales y los foros de educación masculina.
Por eso este boletín no es filosofía de salón, es, más bien un intento de hacer lo que Beauvoir nos pidió, mantenernos alerta, colectivamente. Porque los derechos no flotan en el aire, se defienden en las urnas, en las calles, en los monólogos, en los talleres de educación sexual, y también (sobre todo) en esta pequeña columna que tú, lector, lees desde tu intimidad.
No olvides que tu intimidad es tu primera trinchera. Pero no es la única.
Breves fuentes
https://edition.cnn.com/interactive/2026/03/world/expose-rape-assault-online-vis-intl/index.html
Susan Sontag. Ante el dolor de los demás (2003).
Artículo de The Intercept (2025): «The Rape Academy: Inside the male supremacist training networks in the US and UK».
Claudine Monteil. (1999). Les Amants de la liberté. Sartre et Beauvoir dans le siècle (1999).

