LAS GALAXIAS QUE NO DEBERÍAN DE EXISTIR, TEMA DE ANÁLISIS EN EL COLEGIO NACIONAL
Uno de los resultados más importantes dados a conocer días después del lanzamiento del telescopio espacial James Webb (JWST) fue que las galaxias parecen ser mucho más abundantes de lo que se creía, “lo que indica que nuestras teorías de formación y evolución de estos objetos pueden tener algunas fallas o ciertos problemas”, aseguró el astrónomo Jorge Zavala, al impartir la conferencia Las galaxias que no deberían de existir: resultados del telescopio espacial James Webb, transmitida en vivo el 5 de junio por las plataformas digitales de El Colegio Nacional.
Tales hallazgos fueron un boom en las noticias astronómicas, sobre todo, porque si se compara la cantidad de galaxias que existe en cierto volumen del cosmos, los resultados indican que la mayoría de todos los modelos cosmológicos, de formación y evolución de galaxias predicen un número mucho menor al que está detectando el JWST. “Lo anterior arroja que es posible que los modelos de galaxias que existen en la actualidad sean erróneos y tenemos que modificarlos para poder reproducir lo que hay en el Universo”.
Enfatizó que esto es preocupante de la misma manera en que las galaxias que son candidatas para calificarse como lejanas
El investigador del Observatorio Astronómico Nacional de Japón sostuvo que “detectamos un objeto con alta presencia de polvo, propusimos que las galaxias con polvo a distancias relativamente altas pueden estar contaminando las muestras de las galaxias más lejanas que los equipos detectan. Propusimos que, si tenemos una galaxia con alto contenido de polvo y con líneas de emisión prominentes, el mismo comportamiento se puede reproducir a una distancia mucho más cercana y no tan lejana”.
Explicó que la posible tención entre los modelos astronómicos actuales y el número observado de galaxias puede no ser real o ficticio debido a que hay una alta contaminación de objetos cercanos en este tipo de muestra. “Se les llamaron galaxias impostoras pretendiendo ser galaxias muy lejanas”. Para corroborar la información, “pedimos observaciones al James Webb y confirmamos que el objeto que estábamos estudiando estaba contaminado por la producción de un salto de luz similar al de un objeto antiguo, así confirmamos que la galaxia que se pensaba era de las más lejanas, en realidad era una galaxia con polvo a una distancia más cercana”.
El experto, que formó parte del ciclo Noticias del cosmos, coordinado por Susana Lizano y Luis Felipe Rodríguez Jorge, miembros de El Colegio Nacional, recordó que el telescopio espacial James Webb fue lanzado al espacio el 25 de diciembre de 2021, y entre sus características cuenta con un espejo primario que tiene 6.5 metros de diámetro, está cubierto por una capa de oro que es altamente receptiva para captar la luz de los astros y posee cuatro escudos solares del tamaño de una cancha de tenis, mismos que evitan que la luz del Sol pueda afectar el telescopio y los instrumentos que lleva adentro.
Agregó que, después de que se le realizaran estudios de calibración para revisar su funcionamiento, hace un año el James Webb empezó a transmitir las primeras
Para contestar a las preguntas: ¿por qué necesitamos un telescopio infrarrojo? y ¿por qué no podemos observar desde la Tierra? Zavala explicó que el Universo está en expansión, lo que significa que la luz que se propaga a través de él, a lo largo del tiempo, la luz sufre esta expansión y genera el efecto conocido como desplazamiento del rojo. Por ejemplo, cuando se tiene una galaxia que viaja alrededor de la Tierra, esta luz siente el esparcimiento del cosmos y sus colores se hacen más rojos o la longitud de onda de la luz se hace más grande.
“El James Webb, con sus instrumentos, es capaz de detectar esta luz más roja de los objetos más lejanos”, subrayó el ponente. Enfatizó que, para identificar las galaxias más lejanas, se requieren elementos como la distribución espectral de energía, que se refiere al brillo de un objeto a diferentes longitudes de onda. Así se pueden distinguir a las estrellas masivas en el rango ultravioleta o el gas caliente en el rango de rayos X. “Si estudiamos cómo cada objeto emite diferente luz a diferentes longitudes de onda, después se pueden usar estos modelos y hacer inferencias suponiendo la lejanía de las galaxias, para tratar de identificar los colores que tendrían según su distancia”.
De acuerdo con el astrónomo, el JWST ha encontrado una población de galaxias sorprendentes y muchas de éstas, que son lejanas y grandes, se han podido confirmar. “Pero en el límite, en el cual pudiera haber problemas, aún tenemos que confirmar más de ellas para tener una muestra estadística. Nos tenemos que enfocar en las galaxias más brillantes que corresponden a las más masivas, porque son las que pudieran estar en mayor conflicto con las predicciones reales”.
“Uno de los objetos más lejanos y brillantes era en realidad una galaxia impostora, hay más galaxias que las que esperábamos encontrar, por lo tanto, la tensión está latente y el problema no ha sido resuelto, es un campo activo con varias preguntas. El JWST es una ventana al Universo y sirve para entender cómo se formaron las primeras galaxias y cómo evolucionaron hasta generar los objetos que conocemos hoy en día”, concluyó Zavala.
La conferencia Las galaxias que no deberían de existir: resultados del telescopio espacial James Webb, del ciclo Noticias del cosmos, coordinado por los colegiados Susana Lizano y Luis Felipe Rodríguez Jorge, se encuentra disponible en el Canal de YouTube de la institución: elcolegionacional

