SÍNTOMAS

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Alegría desmedida,

tan intensa

que se disfraza de felicidad.

*

Energía, demasiada,

que desborda las horas,

que enciende la creatividad

y afila el ingenio

hasta hacerlo brillar.

*

Hay luz en la mirada,

una sonrisa instalada en el rostro

como si nada pudiera moverla,

ni siquiera el estruendo del mundo

rompiéndose a unos metros.

*

Evades la realidad

con la precisión de quien sueña despierta:

piensas en esa persona todo el tiempo,

la nombras en silencio,

la necesitas,

la quieres,

la eliges incluso sin tenerla.

*

Y entonces la elevas:

todo lo hace bien,

todo en ella está bien.

*

La vuelves la más hermosa,

la más inteligente,

la más importante,

perfecta…

*

Aunque el mundo,

inquieto y ajeno,

no lo confirme.

*

Quieres agradarle tanto, tanto, tanto,

que al intentar ser mejor, más inteligente,

más hermosa, más suficiente,

te equivocas.

*

Te equivocas

y tropiezas

con tus propias torpezas.

Te sonrojas,

porque cuando te enamoras

la inteligencia se escabulle

como jabón resbaladizo.

*

Y no puedes evitarlo:

el brillo en la mirada,

la boca entreabierta,

la equivocación expuesta,

la dependencia latiendo.

*

Y cuando esa persona no responde,

no contesta,

no está,

sientes que te mueres.

*

Como si la sed te secara por dentro,

como si la vida pesara demasiado,

y el pecho duele

y lloras como mar.

*

Pero entonces,

apenas,

casi con parsimonia,

respiras.

*

Y en medio del caos

comienzan a ordenarse los matices,

aparecen destellos

de una verdad más suave.

*

Y entiendes

a tiempo o destiempo,

pero al fin,

que el enamoramiento arde,

pero el amor cura.

*

Que el amor es al enamoramiento

como la alegría a la felicidad:

no lo reemplaza,

lo contiene.

*

Que el enamoramiento irrumpe,

exalta, desordena,

exaspera cada emoción

hasta volverla incendio.

Y que el amor, en cambio,

llega con sosiego,

se queda y aquieta.

*

Es una paz que no grita,

una calma que sostiene,

una sonrisa sin miedo,

seguridad, certeza…

trabajo alegre.

*

Que amar

es un lugar seguro:

donde no finges,

donde no temes,

donde puedes ser

sin pedir permiso.

*

Un lugar donde floreces

en compañía,

acompañada,

donde aprender a ceder

no duele,

donde negociar

no rompe,

donde la comunicación sostiene

lo que el silencio antes hería.

*

Donde el amor,

por sí mismo,

encuentra caminos,

resuelve lo imposible,

o quizá no, porque todo

se torna humano, imperfecto…

real y verdadero.

*

Donde una mano

encuentra otra

y se vuelve casa:

calidez, abrazo,

consuelo calientito.

*

Donde tus ojos,

por fin,

descansan

en otros ojos,

el amor cura

del enamora- miento.