El peor enemigo del Ahorro

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Bien, a estas alturas, ya conoce todo lo referente al Presupuesto, cómo se maneja, cuáles son sus componentes y de qué manera puede ajustar cada uno de ellos, de manera que le sirvan para cumplir sus metas y propósitos.

Ya hemos visto también, de qué manera puede aterrizar todos y sacarlos de lo etéreo para que dejen de ser simples deseos y se vuelvan realidad.

Y también vimos la importancia de tener una Misión y Visión en nuestras vidas, y de qué manera deben estar regidas por nuestra propia escala de Valores.

Ahora, ha llegado el momento de presentarle a su peor enemigo, bueno, en realidad son dos enemigos.  Pero este espacio lo dedicaremos al primero.

Este enemigo hará todo lo posible para sabotear sus planes de manera que no llegue a cumplir sus metas. Este enemigo lo conoce perfectamente bien a usted, sabe sus puntos débiles, sabe el momento exacto para hacerse presente. Lo distraerá; hará que dude de usted mismo; lo llevará por caminos oscuros, lo confundirá con ideas erróneas e inexactas. Le repetirá constantemente que nada ha valido ni valdrá la pena, le dirá que no es necesario esforzarse tanto.

En pocas palabras, este enemigo es el peor enemigo de su Ahorro: Usted.

Tal como lo lee. El peor enemigo de su Ahorro es usted mismo. Pero tranquilícese, le tengo buenas noticias. ¿Recuerda cuál es la mejor táctica de guerra? ¡Exacto! Usted conoce perfectamente al enemigo, sabe de qué pie cojea, así como sus puntos débiles.

Es por ello que para combatirlo debe tomar las previsiones necesarias. Recuerde, ya le he comentado sobre la importancia de llevar registros, lo que no se puede medir, no se puede mejorar. Lleve una agenda, puede ser electrónica o en papel, pero es de suma importancia que no pierda detalle.

Es por ello, que hago mucho hincapié en el tema del Presupuesto, porque es algo que deja constancia de lo que ocurre. Así como tener bien presentes su Misión, Visión y sus Valores. Porque la carne es débil y tendemos a la concupiscencia, y si nos fiamos de la Memoria, al rato vamos a andar navegando en aguas turbias y será muy difícil salir de ahí.

Somos carne, con deseos y pasiones. Si vamos al supermercado, sin un objetivo definido, saldremos con el carrito lleno, comprando cosas de más o que ni necesitamos, endeudándonos al pagar y en el peor de los casos, echando a perder los perecederos porque nunca se consumieron en casa.

Del mismo modo, empieza a guardar dinero, creyendo erróneamente que lo está Ahorrando. Pero como no tiene un objetivo definido, a veces guarda, a veces no; a veces se acuerda y muchas veces se le pasa. A veces guarda 1 peso, a veces guarda 10, pasan 15 días y guarda 2, luego pasa un mes y ya se le olvidó; se vuelve a acordar y guarda 5, engañándose que, disque para reponer lo que se le pasó. Y luego llega la Venta Nocturna, saca lo guardado y se compra algo que no necesita, que se le sale del presupuesto, y nada más por impulso. Se dice tremendas mentiras como esa de para eso trabajo, ya después veo como lo pago, lo cargo a la tarjeta…

Seguimos la próxima…