EL AXIOMA ASESINO
Ellos suelen ser precipitados, atropellan, arrinconan y llevan usualmente una carga negativa tan potente, capaz de eliminar a cualquier ser vivo.
Ellos viven en realidades paralelas, en sus propios mundos. La distorsión es su calificativo predominante y es de ahí donde se vuelven suicidas y sicarios para el resto del mundo.
Ellos nacen del vientre del desconocimiento, de la ignorancia y del miedo, al igual que un hijo o hija nace del viente de su madre, porque es la naturaleza y no hay otro lugar donde puedan ser concebidos ni formados.
Ellos son un equipo, The dream team, como yo le llamo, el equipo de ensueños, siempre caminan juntos, nunca van de a uno, van de a dos o más de la mano y son inseparables una vez que se juntan.
Ellos a pesar de que sean inseparables una vez que se juntan, me recuerdan mucho a nuestros relojes, de cualquier tipo, nunca están de acuerdo y cada uno cree en el suyo y lo considera real, exacto e infalible.
Ellos a veces son tan crueles, que sería mejor eliminarlos, sin embargo, eso sería como quitarnos el cerebro por siempre y poder pensar con los oídos o los ojos, lamentablemente imposible.
Ellos no saben de historias, simplemente no les interesan, las diversas realidades los tienen sin cuidado, ellos simplemente se lanzan al ring de las cuatro perillas, sin siquiera esperar que el adversario tenga los guantes puestos para intentar ganar siquiera un punto, y no caer tumbado sin lograr pararse después de los famosos 10 segundos.
Ellos son dueños de verdades absolutas, ellos son los de la vasta experiencia, ellos tienen lentes infrarojos que ven lo que nadie ve y se cierran en su vista. Son los únicos que siempre pasan con sobresaliente el examen oftalmológico, su ojo nunca falla, el ojo del resto, siempre.
Ellos pueden ser tan nocivos, más que mera ignorancia, en su estado más puro y peligroso. Sin duda, siendo dañina como es, no logra superarlos.
Ellos sienten la seguridad plena y absoluta sobre todo y todos, inclusive sobre cosas que nunca han ocurrido y sobre personas que nadie conoce o que en muchos casos aún no existen.
Ellos parecen ser indestructibles y muchas veces lo son. Son duros de matar, un arma tangible no puede acabar con ellos. Se necesitan especialistas, personas entrenadas de mente y espíritu para poder desecharlos, arrancarlos y eliminarlos de su alrededor para siempre.
Ellos son el equivalente al cáncer, están ahí, ahí siguen ahí y nos comen y en silencio nos fulminan. Sólo una bomba repleta de químicos podría frenarlos por un instante, pero casi nunca para toda la vida.
Ellos son los verdugos, de las verdades sin prueba que las respalde, siempre encuentran un culpable. Las pruebas que ellos presentan, son construcciones de ellos mismos, acomodadas a su beneficio y antojo. Es su oscura y perversa voluntad que los lleva a ello.
Ellos llegan a las casas ajenas sin que los llamen, y nunca se van así los boten. Si no es a través de la puerta principal, entrarán por la trasera y si no siempre encontrarán una ventana medio abierta por donde colarse hacia dentro para no querer irse jamás.
Ellos son como los fantasmas, están en todos lados, pero muchas veces no los vemos. Eliminarlos es casi un imposible, porque saben aparecer por cualquier lado, sobre todo por donde no los esperamos.
Ellos, a diferencia de las personas, al pasar de los años no envejecen, al contrario, se hacen más jovenes, más fuertes, más hábiles, casi siempre, mucho más peligrosos.
Ellos son tan complejos, y tan perfectamente estructurados que son muy difíciles de eliminar. Creo que desintegrar un átomo sería sin duda, mucho más sencillo, ¡Qué triste realidad en la que vivimos!
Ellos son la pareja perfecta del sentido común, son el equilibrio perfecto, son como la cura a la enfermedad. Lo fuera de lo común, no existe para ellos, sólo existe en la mente de los empáticos y sensibles.
Bob Marley tiene dos frases que me encantan:
Antes de empezar a señalar con el dedo, ¡asegúrate de que tus manos estén limpias!
¿Quién eres tú para juzgar la vida que vivo? Sé que no soy perfect@.
La gran cantidad de nuestras opiniones, suelen ser juicios que emitimos como resultado de nuestra educación y valores, no obstante, tenemos a la mano la posibilidad de reflexionar y preguntarnos: ¿Por qué etiquetamos a las personas con tanta ligereza?, ¿Por qué somos tan destructivos?
Voltaire dijo alguna vez: Los prejuicios, son la razón de los tontos».
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