ITER

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Iter, así lo llamaron sus ancestros, no es perfecto pero es atractivo, a veces trata de acercarse a algo similar a la perfección, pero muchas veces nosotros, hacemos que se tuerza en el intento, lo que lo puede hacer aún mas atractivo o a veces lo convierte en una pesadilla.

Iter, suele ser parte de la neutralidad, es lo que es, es único, somos nosotros, los que lo confundimos y terminamos sufriendo a su lado, o en algunos casos también aprendemos junto a él, ya depende de cada uno, qué elección toma, porque la vida está llena de elecciones.

Iter, posee sus propios rasgos, y su interior, sin duda siempre es el más complejo, y lleva consigo todas las decepciones y victorias del mundo.

Iter, es conocido, por muchos, pero siempre suele ser desconocido por muchos más.

Iter, es mucho más amigo de la tortuga, que de la liebre, la tortuga sin duda lo conoce mejor que inclusive cualquier ser humano.

Iter, le gusta jugar mucho en varias dimensiones, largas, cortas, anchas, angostas. Honestamente la que más le provoque según el día y la circunstancia, hace lo que quiere y nosotros nos tenemos que adaptar a sus antojos.

Iter, ama los laberintos, y cuando nos perdemos en ellos, rara vez nos ayuda a salir, se queda de brazos cruzados como si no le importara nada, sabe que siempre vamos a depender de él, se sabe importante e indispensable.

Iter, es empático con quienes lo conocen y lo aceptan como es, empático con los que siempre ven su lado positivo y no lo critican y maldicen, como suele pasar con frecuencia, porque para quejarnos siempre hay una larga cola en espera por llegar a su turno.

Iter, es llamado obstáculo muchas veces, es rechazado, porque tiene defectos, como todos, pero es ahí en sus defectos, donde nos muestra las respuestas que buscamos, casi siempre, sin darnos cuenta.

Iter, constantemente nos alerta y nos recuerda que no permitamos que nuestros pies vayan delante de nuestros zapatos. Los pies deben ir dentro siempre si queremos lograr nuestros sueños.

Iter, siempre es el mismo, siempre es igual, la diferencia está en que lo veamos con el corazón, y es así donde siempre lo encontraremos distinto, y muchas veces mejor que otros.

Iter, a veces es insignificante para nosotros, y es ahí donde muchas veces se torna más divertido y su encanto se engrandece.

Iter, es la mejor dupla para perdernos, es ahí donde él, sin duda, nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos y encontrar, casi siempre, lo que tanto buscábamos.

Iter, le gusta la compañía, la compañía de alguien lleno de pasión, de adrenalina, de fuerza, alguien en constante movimiento, que solo frena, para tomar impulso y seguir adelante.

Iter, es aquella flecha que trata en la medida posible de darnos una dirección, como una brújula, sin importar el resultado. La dirección es clave para intentar lograr algo.

Iter a veces es inestable, a veces, es cambiante, es temperamental, está lleno de trampas mentales, que hasta él mismo se confunde, se limita y se pone frenos y nos manda al  inframundo sin regreso.

Iter, otras veces sabe ser estable, seguro de sí mismo, claro y sobre todo preciso, y eso es lo que lo hace simplemente maravilloso y nos hace sentir en el paraíso.

Iter, es mucho mejor y más interesante, cuando es conducido y guiado por la curiosidad, porque como algún día dijo Walt Disney: La curiosidad nos sigue guiando por nuevos caminos. Recordemos siempre: Tuum iter, Fatum tuum, Tú camino, Tú destino.