El mercado de la Salud
La vez anterior hablamos sobre la importancia de manejar el riesgo, poniendo como ejemplo la compra de un teléfono celular.
Obviamente, en la vida hay cosas más importantes que un teléfono de estas características. Así que si aseguramos ese aparato que se puede intercambiar muy fácilmente, la lógica nos dice que deberíamos hacer lo mismo con cosas tan importantes como: la salud, los hijos o la vida misma ¿no cree?
Mire, ya hemos hablado sobre el lado perverso del sistema capitalista, acerca de que todo ya se comercializa, y la salud no se escapa de ello. Para bien o para mal, el sistema de salud, en México, no está regulada. Pero no se me espante, cuando escribo que el sistema de salud no está regulado me refiero a que, una consulta médica, por ejemplo, puede costar 50 pesos en la farmacia de la esquina, y también, la misma consulta médica, puede costar 1,500 pesos en un consultorio particular. ¿Se da cuenta del rango abismal de precio?, ¿Qué va de 50 a 1,500? Con 1,500 pesos, se pueden pagar ¡30 consultas de 50 pesos!
Y, sin embargo, es legal. Completamente. La salud, obedece a las necesidades del mercado. ¿Recuerda cuando explicamos sobre el alza de precios, y quiénes intervienen en el proceso?
No es de sorprender a nadie que un medicamento cueste 5,000 pesos cuando es de marca, y que ese mismo medicamento cueste 100 pesos con otra compañía.
A grandes rasgos, la razón se debe a que, la compañía farmacéutica invirtió mucho dinero en el desarrollo y descubrimiento de ese medicamento; y por lo tanto para recuperar el retorno de inversión, es necesario vender ese medicamento a dicho precio.
Esa compañía farmacéutica, tiene la exclusividad – llamada patente, en el argot empresarial– para comercializar dicho producto, ¿se dio cuenta de la palabra comercializar? ¿así o más mercantilista el asunto? Eso significa que ninguna otra compañía tiene derecho a comercializar ese medicamento. Lo podrán hacer hasta que venza la patente, es decir, después de unos cuantos años y una vez que la compañía descubridora haya recuperado la inversión, (lucrado) con su venta.
Es por eso, que después de algunos años, el medicamento que, al principio lo compraba en 5 mil pesos con una marca en específico, lo puede comprar a 100 pesos con otra marca, ya que, se ha perdido la exclusividad, y cualquier compañía farmacéutica, tiene acceso a la receta para fabricar el medicamento.
Estoy seguro, también, que conoce a algún médico. Y no es secreto para nadie, ni tampoco ilegal que el médico que atiende en un hospital público, tenga también su consultorio privado.
El mismo médico que opera en un hospital público, es el mismo que opera en el hospital privado. Y es absoluta y completamente legal.
Entonces ¿por qué la gente tiene la percepción de que el sistema de salud pública es deficiente y el particular no, si es el mismo médico el que atiende?
Ah, pues mire, lo que sucede es que en el hospital público se tiene que atender a todos los que lo soliciten, y como son bastantes, el sistema colapsa y no se da la atención adecuada, porque lo que se necesita es atender al que sigue. Y es por ello, que, si uno va a sacar consulta para atenderse alguna situación, pues se la dan, claro, es obligación y derecho, pero se la dan para dentro de ¡6 meses!, porque antes hay gente que atender, y que tiene el mismo derecho.
Y si a eso le sumamos que al sistema no le servimos muertos. Porque un muerto no paga, un muerto no consume, un muerto no compra. – ¡No! Y espérese, todavía no tocamos el tema de la muerte. Cuesta morirse. Nada es gratis.
A lo que voy es que, hay rumores que apuntan que, si todos estuviéramos sanos, las compañías farmacéuticas irían a la quiebra, porque nadie o muy pocos necesitarían sus productos. ¿recuerda cuando mencionamos el lado perverso del sistema?
No lo quiero espantar.
¿Y que tiene todo esto que ver con asegurar un teléfono celular?
Ah, lo veremos la próxima, si Dios, nos presta vida.

