Dos Poemas
Ausencia
En este laberinto de olas,
intento descubrir su voz;
no la encuentro,
ni una sombra de sus labios
hace guiños.
Esquivo sus fragmentos
olvidados en el espejo,
las marejadas de sed
que secan nuestros labios;
duermo del otro lado de la cama
donde su cuerpo no echó raíces;
y la sueño.
Transformó rosarios en diminutos versos,
con ayuda de la almohada
invento romances;
y ruego a la noche
que no ilumine
más allá de la alcoba,
donde crece la tormenta
de su ausencia.
Noche
Debajo de la lengua,
aún me hace el amor,
muerde los nervios;
cambia color a estos labios.
Soy náufrago
en el pantano de sus senos;
en olas de su espalda,
en caderas que embelesan.
Sin que mi lengua lo note
se levantan mis párpados;
imploro el fin de la noche
ausente de rezos de almohadas.
Arrojo sus gritos
sobre nubes de otoño,
mis labios siguen saboreando su piel.

