Martes con M de Mito: No se habla de Dinero

Views: 1022

Este mito ha circulado con bandera de bajo perfil y así bajita la mano, se ha logrado incrustar en el fondo del inconsciente colectivo de los mexicanos. En gran medida se debe a los abusos que, como sociedad hemos sufrido a lo largo de la historia, pero por eso mismo, es que debemos trabajar para derribarlo, al igual que otros tantos convertidos en paradigmas y que nos impiden avanzar.

Será tema de otro artículo, indagar o investigar el porqué la gente cree que al mencionar algo, ese algo tendrá a repercutir en su vida. Fíjense cuando alguien toca el tema de la muerte y lo hacen tocando madera, o si no hay, lo enuncian. Ya les he dicho que, si eso fuera cierto, desde hace más de 20 años me encontraría tres metros bajo tierra.

El hablar de un tema, el conocerlo en todas sus aristas, nos permite comprenderlo y dominarlo a nuestro favor, si el mexicano tiene problemas con, –vamos con lo que nos atañe– el  dinero, es ¡precisamente porque nunca se ha hablado de dinero!

Fíjense bien; el fin de semana pasado, fui a una boda y me tocó sentarme con un joven al cual, para esta columna que ahora lee, benévolo lector, le pregunté: Oye, ¿en qué trabaja tu papá, a qué se dedica? Y el jovencito, no supo contestar, ¡no sabe a qué se dedica su papá! Tan simple como eso. Si una persona no tiene la suficiente comunicación en su familia, en el núcleo de la sociedad, para saber a qué se dedican sus progenitores, de dónde obtienen lo necesario para vivir y mantener a toda la familia, mucho menos podrán tener acceso a temas de ahorro o presupuesto familiar.

Los niños se centrarán en pedir y pedir, y los padres en dar, y dar, sin preguntas, ni cuestionamientos. Si el niño muestra alguna inquietud o deseo por saber un poco más, los padres contestan –espero  que no– Usted, no pregunte, póngase a estudiar ¿cuándo le ha faltado algo?, para eso está aquí su padre.

El niño se convierte en adulto y se acostumbra a que el tema del dinero es un tabú, no puede hablarlo con nadie, no puede pedir apoyo o ayuda financiera. Se casa, con su esposa; es lo mismo, no saben ninguno de los dos cuánto gana su pareja, quedan en acuerdos para los gastos del hogar, pero sin la información completa, y luego vienen los problemas, nunca se sentaron a hacer un presupuesto, por ende, no pueden enfrentar de manera planeada los retos y problemas financieros.

¿Qué hacer? Hablar. La gran mayoría de los problemas se pueden resolver hablando, pero la gente no se presta. Intentemos con pequeñas acciones:

Si nuestros hijos preguntan a qué nos dedicamos, expliquémoselos de una manera que se interesen, es más, hasta pueden llevarlos a un día en su trabajo, hay varias empresas –sobre todo internacionales– que  empiezan a tener estos programas. Diría, no esperen a que les pregunten; tomen la iniciativa y llévenlos un día al trabajo.   

Si no es posible, busquen maneras, pueden incluso ir a su escuela a dar una ponencia respecto a su labor, y así, ayudar incluso a más niños.

Busquen cursos –en línea o presenciales– donde les hablen a los niños de temas financieros, en el internet abundan temas como: finanzas para niños y adolescentes, y además, gratuitos.

En la medida de lo posible, que los hijos conozcan lo duro que representa ganarse el dinero.

Un amigo le dio 17 mil pesos a su hijo, que ya alcanza la mayoría de edad. Y le dijo, vamos a ir a tal lugar, guarda 500 pesos. Llegada la fecha el joven adulto, llegó con las manos vacías. ¡no pudo guardar 500 pesos! El padre se lo llevó de todas formas.

¿Ustedes creen que ese hijo conoce el valor del dinero y lo duro que es conseguirlo?   

¿Qué hubieran hecho ustedes como padres? Hubieran dejado a su hijo en casa para que aprendiera la lección y reflexionara sobre que no pudo guardar 500 de 17 mil pesos.

O ¿Como hijos?, ¿hubieran hecho lo posible por seguir las instrucciones? o se los gastan todo, al fin, que papi, siempre me da dinero.

Si tienen pareja, hablen juntos. ¿Cuánto ganas? ¿Cómo puedes aportar al hogar? ¿Alcanza con lo que actualmente percibimos o es necesario prescindir de algunos servicios?

Hablar siempre ayuda. Y sobre todo, logra prevenir.