SE ME HAN IDO LAS HORAS
Se me han ido las horas pensando en tu mirada,
Oyendo, embelesada, el eco de tu voz
Tratando, inútilmente, de encontrar en la nada
el motivo insensato de sentir este amor.
Se me han ido las horas en vanas incoherencias,
soñando con locuras imposibles de ser,
imaginando cosas que hieren, con vehemencia,
mi por sí, atormentado corazón de mujer.
Se me han ido las horas pensando en lo que ansío,
dando forma a tu cuerpo, pretendiendo llenar
ese hueco insalvable del espacio vacío,
de tu amada figura que no puedo olvidar.
Se me han ido las horas sin haber conseguido
calmar el fuego ardiente de mis ansias de amar,
pensando, sólo, en mi deseo reprimido
de dormirme en tus brazos para no despertar.
EMBRUJO
Sobre la yerba fresca y húmeda del río
Miro el oscuro azul del horizonte,
El cielo, salpicado de centelleantes luces
Que opacan el cálido brillo de la luna,
Que apenada se esconde
En la línea final del infinito,
Tras la sombría silueta de los montes,
Por no ver reflejada su figura
En el cristal de pálida blancura
Que inminente la baña,
Y miro la montaña, y a lo lejos se oye,
La risa cantarina del agua
Que entre villas y llanos recorre turbulenta,
Su sendero marcado por los años.
Mientras escucho el eco de aquel canto
Envuelto en la fragancia del misterio,
Dejo libre volar mi pensamiento.
En el aire se respira el aroma del recuerdo
Mezclado en el perfume de las flores,
El silencio, perturbado tan solo por el viento,
Y el grave aletear de una paloma,
que cruza presurosa el firmamento.

