¿A QUIÉN DE NOSOTRAS TE IMAGINAS GOBERNANDO?

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Los buenos líderes despiertan en el pueblo el deseo de caminar a su lado. Henry Kissinger.

 

 

Con una gran seguridad mostrada a todo lo largo del debate, Alejandra del Moral concluyó su intervención lanzando esa pregunta a los mexiquenses: ¿A quién de nosotras te imaginas gobernando?.

Me parece fundamental reflexionar al respecto, sobre todo, cuando vivimos tiempos en que los líderes están llamados a hacer diagnósticos y a pensar de manera creativa: ¿cuáles son las fuentes del bienestar de la sociedad? ¿Y las de su decadencia? ¿Qué herencias del pasado deben conservarse y cuáles adaptarse o descartarse? ¿Qué objetivos merecen un compromiso y qué perspectivas deben rechazarse, por muy tentadoras que sean?

Por un lado, vimos a una Delfina Gómez que como conejo lampareado, siempre se mostró asustadiza y confundida, al grado de decir que San Felipe del Progreso esta en el sur del Estado; nunca volteó a las cámaras. Abordó los temas de manera simplista y carentes de un diagnóstico sólido y congruente. Eso de comprometerse a fortalecer los órganos de transparencia y de rendición de cuentas, es ir a contrapelo contra las actitudes de AMLO, el destructor de instituciones, lo cuál por supuesto que nadie le compró.

Quien aspire a gobernar el Estado más grande del país, debe tener claro que el instinto y el juicio del líder son esenciales. Los gobernantes no solo están llamados a resolver cuestiones fáciles. Esas a menudo se resuelven solas. Es en el momento, en que el equilibrio zozobra y las proporciones quedan ocultas por la niebla, cuando se presenta la oportunidad de tomar decisiones inteligentes, valerosas.

Cualquier sociedad de nuestro tiempo, con independencia de cuál sea su sistema político, se encuentra en un tránsito perpetuo entre un pasado que conforma su memoria y una visión del futuro que inspira su evolución. En ese recorrido, el liderazgo es indispensable: hay que tomar decisiones, ganarse la confianza, mantener las promesas, proponer una forma de avanzar. Por eso, se debe de reconocer la ventaja de quienes  piensan y actúan en la intersección de dos ejes: el primero, entre el pasado y el futuro; el segundo, entre los valores perdurables y las aspiraciones de aquellos a los que lideran.

Alejandra del Moral fue enfática en sus posturas y ofertas de gobierno, señalando que esto va más allá de partidos, se trata de ver quién tiene la capacidad de gobernar. Hay que ver quien tiene los tamaños y la capacidad, y agregó: Delfina representa el cambio que destruye, donde gobiernan destruyen, por eso mi propuesta es la reconciliación

Delfina: No hay peor cosa que robar, con qué calidad moral vienes, tu representas la corrupción. Pídeles perdón y diles qué hiciste con lo que les robaste. Ya perdiste una vez, vas a volver a perder. Quiero ayudarte Delfina, tienes que liberarte de todos los que te manipulan.

 

Concluyo mi análisis del primer debate entre Alejandra del Moral y Delfina Gómez, compartiéndoles esta reflexión que me parece de gran significado: Por segunda ocasión, AMLO nos manda a los mexiquenses a una misma candidata anodina, delincuente electoral confesa y con una trayectoria de ejercicio cínico y rupestre como funcionaria pública. Así nos ve a los mexiquenses, como carentes de una dignidad y de una estatura intelectual que les permitirá que pueda acceder a gobernar alguien que nos estaría llevando al mínimo común denominador y no al máximo común denominador. Y por supuesto, no se los vamos a permitir.