Adiós a Quino
Los datos biográficos indispensables: de nombre Joaquín Salvador Lavado, nació el 17 de julio de 1932, en la ciudad de Mendoza, Argentina; fue identificado con el sobrenombre Quino porque ya había otro Joaquín famoso en su familia, su tío, dibujante. De sus andares por la gráfica Mendocina se sabe poco hasta que su difícil tránsito por Buenos Aires derivó en su debut en los suplementos “Esto es”, “Vea y lea”,”Leoplán”, “Tv Guía”, “Usted”, “Ché”. De ahí a “El Mundo” diario bonaerense que albergó la tira “Mafalda” en sus primeros tres años de emisión semanal.
Mafalda era producto de una idea publicitaria, se trataba de la hija de un matrimonio común, consumistas de línea blanca y electrodomésticos, implementos a ser mostrados mediante los dibujos de Quino para despertar la curiosidad o el deseo de compra de dichos enseres por los lectores clasemedieros de la capital argentina.
Nombrar a la pequeña fue muy simple, bastó con remontar el cine nacional y encontrar en alguna escena ese nombre para la nena. Lo que no tuvo por previsto, fue que aquella criaturita había nacido con un espíritu crítico y de profunda reflexión. Nuestra Mafalda mostrará durante cincuenta años un discurso político orientado a los valores de la paz mundial coherente con otras propuestas de la década de los años sesentas: la solución de algunos conflictos bélicos de fin del S. XX, la noción social del bien y el mal, este discurso se convirtió en un diálogo con el público, en una nutrición para las masas. Sin abandonar el toque humorista que se ganó en contraposición al de tira cómica. La inquieta mirada de Mafalda muestra el microcosmos de la infancia y del mundo adulto rondando con sus errores y fallas.
Recientemente fallecido, Quino ha recibido gran cantidad de homenajes en diferentes idiomas y nacionalidades, no limitadas a mundo en español. Su obra fue prolífica, con muchos personajes que inspiraban el pacifismo y el alto a la represión que todavía sufre Latinoamérica en todas las esferas de convivencia, promovía también la educación como herramienta libertaria y fundamentalmente la lectura. Se convirtió en una especie de padre del cuestionamiento desde el arte, es decir, en su sencilla tarea de dibujante podía incidir en el pensamiento de una generación de niños y adultos jóvenes, qué son si no, los padres de Mafalda, jóvenes que hacen de lado los sueños por las obligaciones, sin soltar la esperanza de una vida mejor.
La polisemia es uno de los recursos mejor aprovechado por Quino, pues a través de palabras comunes y dibujos sugerentes, podía referirse a temas incómodos, como el desarrollo avasallante del capitalismo y la cuestión del poder en los gobiernos en turno. Todo a través de un dibujito.
Con Quino se va un gran artista, es evidente, los conocedores de tintas y trazos, podrán describir mejor la maestría que alcanzó su expresión plástica, esos gestos pulidos, ojos y bocas milimétricas que expresaban tanto con un solo punto o línea, pero, en esencia, se va toda una ideología, la del justiciero, el artista que tiene ideales para defender, anhelos de igualdad, revelador de estereotipos, héroe del amor entre los seres humanos.
Descanse en paz.

