¡Adios toxicidad!

Views: 1423

Arranca un nuevo año, y con ello, aunque parezca un cliché, vienen decisiones emanadas de los aprendizajes que debemos valorar de nuestras vidas, también es fecha en que recibimos mensajes por diversos medios, cuya sabiduría merece compartirse.

Por ejemplo, que las cosas pasan cuando tienen que pasar, que el dar todo no significa que lo recibirás todo, que una buena siembra no necesariamente significa una buena cosecha, que puede haber amigos que son familia y familia que resulta agresiva y tóxica. Los momentos son cortos y por ello hay que disfrutarlos, el amor no se puede forzar, y la vida es sólo cuestion de vivirla con amor, honor, valores y fe.

Es importante que el otro entienda que cada uno decide cómo vivir su vida; a veces creemos que nuestro valor depende de lo que otros piensan, pero la verdadera autoestima no nace de la aprobación externa, sino de reconocer quienes somos más allá de todo y todos. El valor que tenemos no tiene precio y no hay que demostrar nada, ya que es suficiente con lo que cada quien asume ha hecho bien.

Amarse a uno mismo no es egoismo, es valentía: es recordarte cada día que mereces respeto y la vida que sueñas, bajo tus paradigmas y acciones. 

No nos hagamos pedazos para mantener a los demás completos, no tengamos miedo de perder a alquien que no se siente afortunado por tenernos, tenemos que dejar de estar disponibles para personas que no nos consideran prioridad y nada más buscan tirar veneno en tu contra.

Aprender a tratar como te tratan; valoremos a quien nos dedica tiempo, porque está danto algo que nunca recuperará.  No permitamos que las opiniones de los demás dominen nuestras vidas; nadie merece sentirse importante a costillas de que tú te sientas miserable. 

Ley de vida que implica respeto, pero no, hay quienes se asumen dioses y suponen que la única ruta válida es la que ellos piensan, quieren intervenir en la vida matrimonial de sus hijos, en las decisiones de los demás familiares o en el comportamiento de los vecinos sólo porque suponen cosas que creen que ven, sin estar involucrados en el día a día de los espacios que juzgan.

Ese respeto es simple; si no te incluyen, no te involucres; si no te cuentan, no preguntes; si no te invitan, no vayas, conoce tu lugar en la vida de las personas.   Prioricemos; pocos contactos, vida privada, bajo perfil, progresar sin presumir, vivir un día a la vez. ¿Cómo pretendemos volar si no nos alejamos de quienen nos cortan las plumas?

No es enojo, es cansancio; de lidiar con personas que nos quitan la paz, que no nos respetan, que no nos aman tan fuerte como nosotros a ellos, que no valoran lo positivo que hayamos construido, que no respetan los límites.   Quien no suma, no debe estar cerca.

Coincido con un post de Rodolfo Ugarte que decreta que se puede extrañar a la misma vez que soltar y dejar ir; que no somos responsables de las heridas que nosotros no causamos, que el silencio también es respuesta y que cualquier cosa que nos cueste la paz y tranquilidad es demasiado cara.

Feliz 2026; que todos logremos quitar la toxicidad de nuestros entornos.

horroreseducativos@hotmail.com