¡Aguas! Cuidado con la depresión, el tema es real. (Segunda parte)
Habría que hablar ahora un poco sobre las cuestiones fisiológicas de la depresión, otra arista de gran fuerza trabajada a conciencia por la ciencia. Así es que tenemos por aquí la hipótesis de las monoaminas, la cual propone que el trastorno depresivo mayor tiene que ver con una deficiencia en los neurotransmisores serotonina (5-HT), norepinefrina y en menor grado dopamina (DA). Por esta razón es que la disminución de estos neurotransmisores se ha utilizado como modelo para la participación de las monoaminas en el trastorno depresivo mayor. A partir de esto se realizan múltiples investigaciones en los receptores de las monoaminas y su implicación en la génesis de la depresión. Por ejemplo: vale la pena señalar que hay una importante evidencia en el tema de que niveles anormales de la serotonina (5-hidroxitriptamina, 5-HT), norepinefrina y dopamina, neurotransmisores aminérgicos que actúan en las neuronas del sistema nervioso central, podrían ser importantes en la fisiopatología de la depresión.
Entonces la serotonina ejerce importante acción en el carácter, conducta, movimiento, apreciación del dolor, actividad sexual, apetito, secreciones endocrinas, funciones cardiacas y el ciclo de sueño-vigilia. La mayoría de la serotonina cerebral se genera en los núcleos del rafé, principalmente en el noveno núcleo, que se localiza encordado entre la línea media del puente y el bulbo raquídeo, estructuras que forman parte del tallo cerebral. Ahora bien, este neurotransmisor se genera a partir del aminoácido triptófano. Este es transportado a través de la barrera hemato-encefálica hasta las neuronas por el gran transportador neutral de aminoácidos (LNAA). Dado que el LNAA también mueve otros aminoácidos: tirosina, valina, leucina e isoleucina a través de la barrera hematoencefálica; el triptófano debe competir con estos otros aminoácidos para el transporte en el cerebro. Esto implicará que la cantidad de triptófano transportado tendrá que ver con su propia concentración, pero también con la de los otros aminoácidos mencionados. Ahora bien, ya dentro de la neurona, se lleva a cabo el proceso de síntesis de serotonina.
Otro de nuestros neurotransmisores en cuestión es la noradrenalina que es generada en el Locus coeruleus (LC), es el núcleo del encéfalo, en el tallo cerebral. Sucede cuando las neuronas del LC envían sus axones principalmente a las estructuras límbicas, que incluyen la amígdala, la formación hipocámpica y la corteza prefrontal. Entonces el Locus coeruleus, se trata de una estructura que forma parte de la formación reticular. Hay que decir que posee una actividad tónica como marcapaso. Además la actividad de sus neuronas aumenta ampliamente en la vigilia así como en capítulos de estrés, en ellos la actividad neuronal alcanza niveles de intensidad máxima. De esta manera se da su contribución de alertar al organismo lo necesario para sobrevivir. Partiendo de aquí podemos decir que es explicable aceptar que el estrés crónico genera depresión reactiva. Esto lo podemos ver de forma más clara gracias a los modelos animales de depresión, y a que las reservas de noradrenalina en el Locus coeruleus tienden a agotarse, así es que esto nos lleva a que se continúe con un estado de depresión reactiva.
De la misma manera, en el caso de individuos con depresión secundaria al estrés crónico, ocurre un fenómeno fisiológico similar. Es preciso señalar con todas sus letras que el agotamiento de este neurotransmisor o su desequilibrio con la serotonina puede ser causa, inclusive de una psicosis depresiva unipolar o bipolar. Por lo ya cimentado acá es que la farmacología antidepresiva tiene como objetivo primordial mejorar la actividad de la noradrenalina en la sinapsis. Tomar en cuenta que es el aminoácido tirosina el precursor indispensable para la síntesis de este neurotransmisor. El procedimiento es como sigue: La tirosina es primero convertida a dopa (dihidroxifenilalanina) por la tirosina–hidroxilasa. La dopa, sustrato inicial de la ruta sintética de las catecolaminas, es convertida a noradrenalina por la enzima dopamina–beta–hidroxilasa. De acá brincamos a la dopamina, una catecolamina que se genera por las neuronas pigmentadas en la pars compacta del Locus níger; y en neuronas de la parte ventral del tegmento mesencefálico; de aquí se origina la vía que existe entre la substantia nigra y el cuerpo estriado (vía nigroestriada), la vía que va del área tegmental ventral del mesencéfalo hacia el nucleus accumbens del sistema límbico y a la corteza prefrontal (vía mesolímbico-cortical).
Una tercera vía dopaminérgica que se origina de neuronas del túber de la hipófisis a la adenohipófisis (vía tuberohipofisaria), sin embargo, esta última solamente participa en la síntesis de prolactina. La dopamina se trata de un neurotransmisor inhibitorio, en su mayor parte. A su vez, en las vías mesocortical y mesolímbica, participa en el mantenimiento del estado de alerta. Se deriva del aminoácido tirosina y la síntesis es por la misma vía que para la noradrenalina. Entonces bien, la serotonina y la noradrenalina tienen fuerte influencia en patrones de conducta y función mental, mientras que la dopamina está involucrada en la función motriz. Estas tres sustancias son sin duda fundamentales para un funcionamiento normal del cerebro; por esta razón, dichos neurotransmisores son centro importante del estudio de la conducta y en lo particular de la depresión y de otros trastornos. Son tan importantes y complejas estas interacciones, de estos tres neurotransmisores que desde hace cincuenta años existe lo que se conoce como la hipótesis de las monoaminas en la depresión.
Esta se ha utilizado para explicar los efectos benéficos de los antidepresivos tricíclicos y de los inhibidores de la monoamino-oxidasa (MAO). En su forma original la hipótesis propuso que la depresión era causada por un déficit funcional de las monoaminas, noradrenalina y serotonina en sitios claves del cerebro, mientras que la manía era causada por el exceso funcional de éstas; y que los agentes antidepresivos ejercían su efecto facilitando la neurotransmisión monoaminérgica por medio del incremento de los niveles de las monoaminas en las terminales sinápticas. También se ha demostrado que el tabaquismo crónico inhibe la monoamino-oxidasa B, la enzima que participa en la degradación de la dopamina y de la monoamino-oxidasa.
Un meta análisis, sobre el efecto de la disminución de serotonina y norepinefrina así como estudios de bloqueo enzimático en humanos, mostró que la disminución en el sistema de monoaminas no afecta el ánimo de los controles sanos; sin embargo, los controles sanos con historia familiar de trastorno depresivo mayor sí muestran una disminución leve del humor. En pacientes previamente deprimidos en remisión, sin tratamiento antidepresivo, la disminución de la serotonina, por disminución aguda de triptófano, disminuye moderadamente el ánimo, mientras que la disminución de norepinefrina y dopamina no tienen efecto alguno. El resultado más consistente de este estudio fue la disminución del ánimo y la recaída a un estado deprimido después de la disminución de serotonina (5-HT), norepinefrina y dopamina en pacientes con trastorno depresivo mayor en remisión, que aún estaban tomando antidepresivo. Se encontró una moderada relación entre recaída y duración de la remisión después de la disminución de 5-HT, especialmente en los primeros cinco meses después de la remisión.
La ausencia de un efecto fuerte en el ánimo en los controles sanos indica que las concentraciones de 5-HT o norepinefrina cerebrales no están directamente relacionadas. Los controles sanos que resultaron moderadamente afectados fueron los que tenían una historia familiar positiva de trastorno depresivo mayor; esto puede ser indicativo de vulnerabilidad biológica. La pérdida de monoaminas por DAT y DAFT está relacionada con el mecanismo de acción de los antidepresivos, pero no aclara el factor causal del trastorno depresivo mayor.

